Cualquiera oye hablar de la batalla de Guisa, y dice, bueno, se deben haber enfrentado dos grandes ejércitos. Había un solo gran ejército, el ejército de Batista, y unos cuantos pelotones aglutinados en una pequeña fuerza rebelde; sin embargo, no tenemos dudas de que se podía hacer aquello, precisamente por toda la experiencia aprehendida en la Sierra, por todas las tácticas utilizadas durante la ofensiva y después de la ofensiva, y era cuestión de adaptarse a luchar en el llano.
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