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Poesía y antipoesía

Todos, sin importar la época o el lugar donde nacimos, tuvimos siempre alguna relación con la poesía y con la anti poesía, que ambas cosas existen, como mismo existen la materia y la antimateria.

La parte poética de la vida puede estar en los ojos de alguien, en un atardecer, en una frase romántica, en un gesto amable o en la música de moda (sobre todo romántica, porque resulta complicado encontrar poesía en un estribillo reguetonero de estos tiempos, digamos algo así como: APRIETA MAMI, APRIETA, SI QUIERES PROBAR LA SEGUETA o por el estilo) a todo esto se antepone la otra cara de la moneda, la gente que desayunan con naranja agría y aceite de hígado de bacalao, los que no regalan flores , los que no se molestan en leer, ni aprendieron a decir buenos días; los seres exclusivamente monetarios o mercantiles.

Artemio Medieval, fue uno de esos personajes, más negativos que el signo de menos. Lo conocí en mi infancia, era retranquero de ferrocarril (agente encargado de enganches y desenganches de vehículos ferroviarios), un oficio centenario que en tiempos de zafra resultaba vital.

El hombre se puso viejo y le mandaron a un muchacho recién graduado del Politécnico para hacer funciones de ayudante, el viejo se ofendió y hasta trató de poner en ridículo al joven. En cuanto el bisoño llegó, lo atacó con una interrogante loca: ¿Dime mi niño, si vienen dos trenes de frente, con el desvío dañado, sin pilas en la linterna de señales, sin combustible para faroles, con noche cerrada y con lluvia qué hace usted, a ver qué hace el ¨recién graduado¨?

El increpado, que tenía la mente ágil, le respondió: LLAMO A MARÍA , la respuesta sorprendió al viejo que indagó molesto quién era la tal mujer y qué demonios resolvería. La respuesta lo dejó allí rumiando su amargura: VIEJO, MARíA ES MI MAMÁ Y LA LLAMARíA PARA QUE VIERA EL CHOQUE DE TRENES MÁS GRANDES DE LA HISTORIA, PORQUE ESO NO LO PARA NADIE Y ASÍ AL MENOS LO DISFRUTAMOS JUNTOS ¿NO LE PARECE?

Como Medieval había otros, incapaces de ver algo bueno en las cosas por atractivas o bien hechas que estuvieran, gente a las que se les fastidió el mecanismo de la risa y ni haciéndoles cosquillas   en la planta de los pies te enseñaban un diente.

Al padre de Carmen, la gordita de la Secundaria, le decían ENIGMA porque nadie sabía descifrarlo, nunca se lograron conocer sus gustos (se supone que se enamoró y se casó en un rapto de locura o en un episodio de sonambulismo), su única amistad era la bicicleta y aun así, más de una vez se le vio maldecirla por H o por B. Carmen le presentó (aún a riesgo de su propia vida) a dos o tres enamorados, todos descalificados en los primeros dos metros de la puerta hacia adentro.  Mi amigo Rosell fue el último en intentarlo, le juró a ENIGMA que era el hombre perfecto e incluso se estudió dos manuales de mecánica de bicicletas para impresionar, al final para nada, la gordita terminó solterona y el padre se fue de este mundo con penas y sin glorias.

Por suerte otros amigos de entonces y otras experiencias valiosas, me enseñaron a soñar; el maestro de la escuela primaria; mi madre deshaciendo entuertos cuando mi viejo dejo de existir; la gente de la cuadra contando historias y compartiendo croquetas en medio de un apagón; la viejita que vendía flores y Fidel, sobre todo Fidel y la historia de Cuba, mucho más llenos de poesía, que de pesimismos

(Tomado de El pequemiblog)