Entre bares y cantinas: Portero e inquisidor
Ahora resulta que tenemos inquisidores en las entradas de algunos negocios gastronómicos y de ocio. Sí, porque otro apelativo no pudiera otorgarles a estos personajes que parecen actuar en un filme de espionaje y que hacen y deshacen de su libérrima voluntad, bajo la excusa de: “la casa se reserva el derecho de admisión”.
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