
El gol de Lozano llegó luego de una contra fugaz. Foto: @miseleccionmx/ Twitter.
Alemania vs México: Deconstrucción
I
La primera sorpresa del mundial llega al minuto 35 del Alemania-México y no tiene que ver, precisamente, con el gol, aunque como es lógico, sí: Ozil termina enfrentando a Lozano, en una contra, en el área de Neuer. La jugada es la del 1-0. La jugada sirve para deconstruir un dibujo táctico donde los regresos son perturbaciones del orden. En el 4-2-3-1 de Löw, Khedira es el único en segunda línea con responsabilidad definida para el marcaje, pero Khedira es, últimamente, un mixto con preferencia por el acompañamiento ofensivo. Kroos, en cambio, debe ser el mixto que Khedira no es. A veces lo ha sido en el Madrid, pero el Madrid juega en el medio con línea de tres. El Madrid sabe que los dobles pivotes deben tener, como mínimo, hombres sacrificados en la destrucción. Los extremos regresan hasta la mitad del campo. Los extremos en esta selección tampoco están acostumbrados a regresar. Parece extraño si tenemos en cuenta que los rivales, frente a Alemania, en su mayoría juegan a la contra. El problema llega cuando hablamos de la recuperación a partir de la colocación: no hace falta regresar del todo, sino reducir los espacios por donde el contrario pensaría pasar. Ahí vuelve a salir, entonces, el tema del doble pivote: con dos, teóricamente, cerca del círculo central, es más difícil limitar las zonas de avance del rival si los extremos no se incorporan para compensar el resto de las estructuras. Recuerdo una vieja frase de Illarramendi cuando volvió a la Real: “el equipo se partía porque los que atacaban no estaban cerca de los centrocampistas. Si quieres tener el balón debes juntar a todos. Si corre uno solo, o si no corre todo el equipo, al final es mucho más difícil robar balones”. Alemania, cuando pierde, lo hace porque faltan autorregulaciones de la estigmatizada Alemania de los Ballack, Ramelow. Su última derrota ocurre, paradójicamente, porque no cree que vaya a perder; porque el juego fluido necesita cierta mesura pasiva.
II
Héctor Herrera tiene una virtud extravagante: es un lapso espacio-temporal entre Pável Pardo y Gerardo Torrado. El México de Osorio, cuando coloca a Edson Álvarez y Rafa Márquez para atascar movimientos, se convierte en un equipo de lapsos y recuerdos: se cierra como el del 2006 y se va arriba como el de las rondas de muerte súbita en los Olímpicos de 2012.
Las maniobras físicas del Tri son, a priori, concluyentes; no obstante, algún día entenderemos la intensidad como una noción menos vigorosa, menos impetuosa. Esta concepción quizás debiera tener como fin primero enrarecer la posición del contrario. Más allá de la presión simple, la intensidad existe para apaciguar al rival: cuando se es menos intenso, debe suponerse, que se ha llegado a un proceso de letargo. En el México de Osorio ocurre todo lo contrario: reducen la intensidad física para dinamizar el control geográfico. Controla tanto terreno México que termina perdonando demasiado. Cada remate fuera es un indulto breve. La piedad será, invariablemente, una práctica común de los modestos para seducir con el poder.
Datos de interés sobre el encuentro:
-
Alemania ha perdido su primer partido en un Mundial por segunda vez en su historia, lo hizo en 1982 ante Argelia en una edición en la que alcanzó la final.
-
México ha ganado su primer partido en una Copa del Mundo por quinta vez en sus últimas seis participaciones (1E).
-
Esta es la tercera Copa del Mundo consecutiva en la que el campeón vigente no gana su primer partido: Italia empató 1-1 con Paraguay en 2010 y España perdió 5-1 contra Holanda en 2014.
Argentina vs Islandia: La condición humana

Messi vs Islandia. Foto tomada de El Comercio.
I
Es la selección argentina un mecanismo desquiciado que remata veintisiete veces a portería y consigue un solo gol. Un equipo que ataca más por el centro que por una banda no puede ganar ante dos líneas cerradas de cuatro hombres (de acuerdo con el sitio de estadísticas Who Scored?, las jugadas en ataque de la albiceleste se distribuyeron de la siguiente forma: 39% por la izquierda, 33% por el centro y 28% por la parte derecha). En la distribución ofensiva anterior tiene que ver mucho la posición de Messi, quien partía, casi siempre, desde el medio y bajaba a buscarlas todas.
Sampaoli decidió que Tagliafico subiría más que Salvio y que Meza se movería ligeramente hacia la derecha. Decidió que Biglia jugara de Biglia: un tipo que -no me canso de decirlo- poco aporta al combinado sudamericano. Argentina sobrevivió en la izquierda y por ahí la atormentó Islandia, una selección terriblemente similar a una selección de fútbol. En una jugada desde ese costado llegó el empate de Finnbogason. Fue un envite que, quizás, recuerde a un deporte que ya no existe: el antiguo 'nueve' estático que define, impasible.
II
Lo de Islandia es la potencia física y la reorganización táctica. La virtud de Islandia es la despreocupación por las transiciones. No existe semejante cosa ahí o, al menos, eso nos hacen entender. La línea de cuatro en el medio se mueve poco. Se mueve específicamente para recolocarse. No hay transición cuando el desplazamiento hacia delante es un artificio para que los argentinos se obsesionen vagamente con un Sigurdsson que parece, a ratos, perfecto.
III
Messi acaba vilipendiado, pero es el único que lo intenta. El tema de Messi con la selección es sensible. Lo es también la situación de Agüero, de Higuaín, de Rojo, de Di María. Lo es la falta de ideas y el contraste. Argentina se regodea casi solamente en el espacio límite entre el sector izquierdo y el central, hasta donde va Messi también. El rosarino falla un penal. No convierte los libres directos. Salvio desborda quizás cuatro veces en todo el encuentro. A nadie le importa. Biglia juega en corto hacia los costados. Importa menos. Messi es un epígrafe para todo. Lo que rodea a Messi será para muchos, eternamente, circunstancial.
IV
Hay momentos en los partidos en que Messi desaparece, en que lo cierran cuatro, en que falla penales y no culmina el último regate. Forma parte de los efectos de la condición humana: se parece tanto a nosotros que nunca logramos entender cómo pueden sucederle esas cosas.
Datos de interés sobre el encuentro:
-
Argentina no salió victorioso en su primer partido en Copa Mundial desde que cayera derrotada 0-1 ante Camerún en Italia 1990. Acabaron como subcampeones en aquella ocasión;
-
Islandia no remató en el segundo tiempo. Argentina disparó en 16 oportunidades;
-
Di María ha creado 23 ocasiones de gol en Copas del Mundo y todavía no ha dado una asistencia;
-
Hasta el final de los primeros 45 minutos, Mascherano había completado 65 pases en 65 intentos, 21 más que todo el cuadro rival.
Brasil vs Suiza: Maniobra

Neymar y el marcaje suizo. Foto tomada de Ahora Noticias.
El Brasil de la primera parte es, cuando menos, delicado. El jogo bonito tiene más de sensibilidad que de combinaciones rápidas. Tite es el primero en comprenderlo en años. El jogo bonito no tiene que ver con la perfección del toque, sino con la libertad para representar los movimientos. El resto es efectividad.
Suiza respeta a Brasil y su respeto es, probablemente, ridículo. Después del golazo de Coutinho, los europeos evitan perder el balón. La pleitesía es, a veces, una maniobra para precaver. Suiza, cuando puede, acude al 'cruyffismo' más empedernido: “el fútbol consiste básicamente en dos cosas. Primera: cuando tienes la pelota, debes ser capaz de pasarla correctamente. Segunda: cuando te la pasan, debes tener la capacidad de controlarla”. El fútbol, ya lo dice Cruyff, no trata de atacar, sino de mantener. Al final del primer tiempo, la posesión termina con balance de 50-50. Brasil ha caído en la estrategia de Petkovic: Suiza ha intentado solo nueve pases menos (254) que su rival (263).
Está el que habla de pragmatismo, de reproducir en la selección las funciones de cada jugador en su club. El pragmatismo tiene relación directa con las consecuencias y Tite asume que, para finalidades específicas, necesita trasladar los arraigos: Casemiro debe estar al lado de otros dos mediocentros, Willian debe partir desde la derecha, Danilo no debe jugar en la izquierda. Brasil improvisará sólo a partir de las asociaciones para condensar su entramado táctico: si Neymar y Coutinho se van arriba, por ejemplo, Casemiro, automáticamente, va a ocupar una demarcación hacia la izquierda (no le son ajenas las huidas de Ronaldo y Marcelo por ese costado).
Suiza no pierde, entre otras cosas, porque restringe los sitios para el jogo bonito de Brasil mediante un marcaje zonal con relevos cercanos para facilitar la salida. La salida de Suiza tiene que ver con la repetición inacabable: llegan hasta el centro del campo y hacen como que vuelven a salir. La salida, cuando es un bucle, indica una reverencia que no llega a ser reverencia. Como el respeto.
Datos de interés sobre el encuentro:
-
Brasil no ha podido ganar su primer partido en una Copa del Mundo por primera vez desde 1978 cuando empataron 1-1 frente a Suecia; habían conseguido la victoria en nueve partidos consecutivos entre 1982 y 2014.
-
Suiza solo ha perdido uno de sus últimos 23 partidos jugados (16V 6E), frente a Portugal por 2-0 en octubre de 2017.
-
Brasil no ha podido ganar ninguno de sus últimos tres partidos jugados en la Copa del Mundo (1E 2D), su peor racha sin conseguir la victoria en la competición desde junio de 1978, cuando estuvieron cuatro partidos sin ganar.
Perú vs Dinamarca: Proximidad

Poulsen define ante la salida de Gallese. Foto tomada de El Comercio.
I
El delantero moderno es, en muchas oportunidades, poco referencial. Es esto una prebenda del fútbol millennial donde la segunda línea es una armazón de hombres con intenciones invasivas y la primera está llena de tipos, en ocasiones, superpuestos. El DT de Dinamarca coloca a Poulsen por la derecha, pero sabe que Poulsen es cualquier cosa menos un 'nueve', cualquier cosa menos un extremo. Poulsen es, en primera instancia, un millennial.
Las oportunidades de los daneses, con Pione Sisto corriendo en otro partido, se resumen en Eriksen y el del Leipzig. El primero se acerca a la posición del segundo, y viceversa. El juego de esta selección europea se basa en el apego a las condiciones del otro, en la proximidad. Se consienten sin el control del balón porque todos están más cerca. Así llega el 1-0 definitivo: Eriksen está tan cerca de Poulsen que se molestan poco. El gol es una simple justificación emotiva. Sirve para volver a juntarse, cerca de un córner, en un abrazo.
II
Gareca lo tiene claro: estilo directo y pases cortos. Para ello, los volantes por los costados y el mediapunta deben tener un recorrido intenso. Carrillo, Flores y Cueva deben retrasarse constantemente para iniciar los ataques por delante del doble pivote rival. Funciona esto, además, como maniobra defensiva: la posesión de Perú provocó que casi la mitad de los remates al arco (4 de 10) de Dinamarca llegasen desde jugadas con pelota detenida. A pesar de ello, los sudamericanos juegan más en largo buscando las incursiones por las bandas (el 15% de sus pases son trazos para saltar líneas). El resultado de lo anterior son las subidas constantes de Trauco, Advíncula y Carrillo, que tiene más piernas que el resto. Carrillo aprovecha la dejadez de Sisto. Perú aprovecha el extraño paradero de Lasse Schöne.
Dinamarca resiste a partir de la anticipación. Se anticipan todos. Barre a su alrededor Kjaer. Gana de cabeza Christensen. Los laterales se vuelven cautos y se cierran. Está, por último, Schmeichel, que existe alargándose como si fuese posible vivir para ocupar los espacios que dejaron otros; como si fuese factible vivir sustituyendo.
Datos de interés sobre el encuentro:
-
Yussuf Poulsen ha marcado en sus dos últimos encuentros con la selección nacional y en ambas ocasiones recibió el pase de Eriksen;
-
El arquero danés Kasper Schmeichel lleva más de 500 minutos sin encajar gol con Dinamarca en todas las competiciones;
-
Christian Cueva se convirtió en el primer jugador peruano que falla un penal en Copa del Mundo.
Croacia vs Nigeria: Educación sentimental

Modric marcó de penal ante Nigeria. Foto tomada de Marca.
Hay cierta exquisitez en Etebo. La misma que recuerdo del camerunés Bassogog en la pasada Copa Confederaciones. La exquisitez de los jugadores africanos es, casi por regla general, fragmentaria: fastuosos en ataque u obstinados en defensa. Ya no existen los Yayá Touré, Ngom Kome, Seydou Keita… Etebo deja par de hombres detrás con tics virtuosos. Cuando no tiene el balón le ocurre lo mismo que a todas las Nigerias del siglo XXI: le cuesta encontrar automatismos para el repliegue. Delante tiene a Obi Mikel que, excepto, arriesgar la esférica, lo hace todo bien. Nigeria solo se aventura por las bandas con Iwobi y Moses, que es tan lateral como Shehu y tan centrocampista como Ndidi. Moses es una versión inacabada del Chelsea de Conte donde Marcos Alonso lleva trece goles en dos años. Nigeria es espesa y su zaga es poco confiable: a Balogun le cuestan los duelos individuales y Ekong no gana en los saltos; los laterales no profundizan, sobre todo Idowu, tan precavido con Perisic. El doble pivote de Etebo y Ndidi es volátil: Etebo no halla la posición y Ndidi pierde muchos balones. Arriba, Iwobi deja demasiados espacios y Moses, cuando se acuerda, se lanza hacia el césped. Ighalo juega todo el tiempo de espaldas.
A pesar de ello, estadísticamente, no hay una clara supremacía en la posesión de balón (55% por 45% favorable a los europeos), ni en los remates entre los tres palos (dos por bando). Croacia intenta interrumpir el juego de sus rivales a partir de faltas tácticas lejos de su área. El técnico pide a sus hombres que se acerquen a los contrarios en las marcas. El doble pivote Rakitic-Modric funciona, lógicamente, como un falso doble pivote. Cuando uno se va arriba, el otro se ubica entre los centrales: Nigeria tiene una descomunal rapidez adelante. Croacia gana como único sabe: con el Modric sentimental que lloraba tras la derrota por penales contra Turquía en los cuartos de la Euro 2008. Es el Modric que, a balón parado, envía casi siempre estos versos, públicos por primera vez en diciembre de 2016 luego del empate de Ramos en Camp Nou: “me ha dicho dónde ponerla. Yo la pongo y ya”.
Datos de interés sobre el encuentro:
-
Croacia se impuso en su primer partido de una Copa del Mundo por segunda vez en la historia (la primera fue en 1998 cuando derrotaron a Jamaica 3-1);
-
Nigeria ha perdido los últimos siete partidos en mundiales tras encajar el primer gol;
-
Hasta ese momento, es el único partido del mundial donde, al cierre de los primeros cuarenta y cinco minutos, no hay un remate a portería.
Costa Rica vs Serbia: Abrirse

Kolarov definió el partido con un cobro impresionante. Foto tomada de El Universo.
I
Serbia perdura después del remate de Kolarov, pero también lo hace antes con los controles de Milinkovic-Savic y las embestidas de Tadic, un hombre eminentemente de selección nacional. Serbia perdura antes de defenestrar el 5-2-3 (5-4-1 en defensa casi todo el tiempo) de Ramírez porque comienza a abrirse. El fútbol va de abrirse constantemente para rasgar líneas. Lo entiende tarde el técnico costarricense. O no. Venegas y Ruiz se mueven mucho hacia el centro para que los carrileros suban. Venegas y Ruiz, más centrados, obstaculizan a Borges y Guzmán. Costa Rica se ahoga sola, de dos en dos: siempre hay dos jugadores ocupando los espacios de otros dos. Se defienden, prácticamente, con nueve. De los nueve, cinco han jugado siempre como defensores. Los otros cuatro intentan complacer al DT, que es como complacer a Serbia en el juego entre líneas.
Hace unos meses, Borges comentaba a El País que el equipo de 2014 buscaba el repliegue y las transiciones rápidas, pero “quisimos dar un paso adelante e ir con más armas al ataque”. Cuesta entender ciertas cosas. Es difícil entender, por ejemplo, qué ofensiva aparece con cinco en el fondo, con los laterales a los que se les complejiza doblar por detrás de los extremos; cuando Ruiz se centraliza para oxigenar el doble pivote y la banda derecha queda desamparada…Costa Rica cree que profundiza al desmantelar a los carrileros de su línea más retrasada. Al hacerlo solo existe una convicción rara acerca de lateralizar el ataque: el distanciamiento temporal de los extremos.
II
Serbia gana en la efectividad de los pases. Al cierre del primer tiempo, aciertan el 86% en más de doscientos cincuenta. Fallan pocos toques en tres cuartos de cancha. Sobre todo, aciertan en el control del balón pegado al pie, para que el rival persiga el roce. En una de esas fricciones, consiguen un libre directo desde la derecha. Hacia allá va Kolarov, pero también puede ir Milinkovic-Savic. Son tan grandes que parecen torpes. Dentro de pocos segundos entenderemos a Serbia, desde la larga distancia, como un repertorio de tipos desgarbados con piernas urgentes.
Datos de interés sobre el encuentro:
-
Después de perder cinco partidos de manera consecutiva en la Copa del Mundo entre 1998 y 2010, Serbia ganó dos de sus últimos tres en la competición (1D).
-
Serbia ha ganado su primer partido en una Campeonato de la Copa del Mundo por primera vez desde 1998, cuando lo hizo como Yugoslavia frente a Irán (1-0).
-
Serbia ha ganado los cuatro partidos que ha jugado en un Mundial frente a equipos de la CONCACAF, los tres primeros fueron con la extinta Yugoslavia entre 1950 y 1998.
Francia vs Australia: Timidez

Pogba decidió un partido trabado. Foto tomada de Peru.com.
I
Es Aaron Mooy un tipo proverbial del que no se acordará nadie. Es el punto de fuga de la época post-Hiddink, de la época post-penalti de Totti. Es de esos tipos que existen únicamente para trasladar significados: del juego alegre al juego rígido; del desenfreno a la sobriedad. No hay equipos sobrios sin escoltas que parezcan escoltas pero que también parezcan tímidos.
Van Marwijk sitúa a Mooy sobre el campo para acabar gritando menos. No hay instrucciones nuevas. Los equipos del holandés respetan demasiado. Así acabó en la final en Sudáfrica. Llegó hasta allí obedeciendo tanto a los rivales que estos perdían por despreciarlos tanto. La estrategia de van Marwijk siempre ha sido esa: ganar a partir de la cordialidad. Necesita, como es lógico, hombres tímidos.
II
Australia pausa el juego mediante el físico. Diecinueve faltas en total. Francia comete dieciséis. Nunca he visto un equipo francés que necesite detener la fluidez de un rival lento sobre la cancha. Parece como si Deschamps se centrase en frenar el juego en corto de los contrarios, que es un juego efímero, temporal, subliminal a veces. Australia interviene con dos líneas de cinco, que parecen tres cuando Nabbout se queda solo. Son realmente dos: un hombre no será nunca una línea. En 35 minutos, Francia completa 83 pases en campo contrario; Australia, 35. Los socceroos impiden que el balón sobrepase los tres cuartos de cancha. El balón controlado es, por lo general, una desgracia. El balón controlado debería ser un concepto hegemónico. Un futbolista puede tener la esférica cerca del pie y estar rodeado por dos, como ocurre con Pogba, que solo conoce la posición de la pelota; es decir, sabe dónde está, pero no puede someterla. De ello trata la dominación: de hacer creer al otro que necesita opresión para sentirse fuerte. Australia, por ejemplo, necesita más a Francia que a Liechtenstein (un caso caricaturesco). Australia no tiene argumentos distintos a la inferioridad eterna, a la debilidad como vía ideal para lo próspero.
III
Dos penales. El VAR decide uno. Es la primera vez en Copas del Mundo. Lo anota Griezmann sin que se mueva Ryan. El segundo lo cobra Jedinak, otro escolta. En Australia deciden esos que parecen tipos adustos.
Deschamps no cambia a línea de tres en el fondo ante un rival remoto. Trae a Fekir, a Giroud y a Matuidi, hombres de posiciones centrales. Reduce las internadas por la izquierda. Pavard, por el otro lado, no pasa de mitad de cancha. Las florituras de Mbappé aburren. En una de esas etapas en que el partido se entume, Pogba encuentra un balón que manda adentro, por encima del arquero. En Francia deciden esos que existen, algunas veces, para traspasar autoridad. Mbappé, cuando no termina, funciona como mediador definitivo. La supremacía es un nomadismo construido.
Datos de interés sobre el encuentro:
-
Cuarta Copa Mundial consecutiva en la que Francia comienza el torneo sin perder (2V y 2E). Su última derrota en un primer partido fue contra Senegal en 2002;
-
Australia perdió cuatro de sus cinco partidos inaugurales en la Copa Mundial. Su único triunfo fue frente a Japón en 2006;
-
Francia solo ha logrado mantener su meta imbatida en uno de sus últimos siete partidos internacionales. Ocurrió frente a la República de Irlanda en mayo;
-
Daniel Arzani se convirtió en el futbolista más joven en disputar un partido con Australia en mundiales (19 años y 163 días).