El disco Habana-París: Un alto en el camino
Disfrutar de las recreaciones de Niurka en la flauta, es como contemplar el canto de las aves en un bosque hechizado donde nada ajeno puede interrumpir la prédica del arroyo a no ser el alegre bullicio de los niños, sensación que por momentos nos da a entender María desde las teclas del piano.
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