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Mariela Bejerano y ese libreto mayor que es la vida

La actriz cubana Mariela Bejerano. Foto: Andy Jorge

Cuando la actriz habla de sus colegas, de la radio, el cine, la televisión o de sus personajes que se han convertido en amigos, el corazón le retoza adentro y los ojos le brillan más de lo normal. Y eso, por cierto, ella lo logra sin actuar.

Pero el público extraña la serenidad de algunos de sus personajes o la cuasi locura de Marlén en Salir de noche, la presencia de una mujer sencilla y carismática en las nuevas producciones cinematográficas o las telenovelas. A Mariela Bejerano Pérez ya no se le ve en la pequeña pantalla, el teatro; la gente no escucha su voz en el doblaje.

"Desde el 2014 vivo en Barcelona. Me voy allá porque conozco a mi esposo Daniel y me faltaba un poco eso. Yo quería vivir también ese pedacito… He tenido muchos regalos en la vida: mi familia, excelentes amigos, una profesión y Daniel. Ha sido duro, pero el cariño de él lo compensa", dice Mariela, de visita en Cuba.

Preparamos unas rositas de maíz para compartir durante la entrevista en su casa. Con una intensa modestia agradece a los demás antes de hablar de ella y… antes de probar las rositas: "Cuando estudié actuación tenía una profesora, la gran actriz Herminia Sánchez. Ella era una mujer de mucha intuición y decía que nosotros debíamos buscar nuestro propio método de actuación. Leíamos, pero el método personal lo construíamos en el camino, nos lo daba la práctica."

"Hubo cosas de la profe que no entendía. Lo comprendí cuando hice radio, una escuela muy importante. Era otro método de trabajo. Tuve que escuchar y ver cómo se hacía, mediante grandes maestros como Aurora Pita, Frank González, Julio Alberto García, Marta Velasco… Fueron muchos quienes nos ayudaron. Nosotros éramos un grupo de jóvenes recién graduados del ISA y estábamos deseosos de aprender".

–¿Cuánto ha aprendido Mariela de sus personajes?

–Aprendo y me divierto mucho con ellos. Cuando los estás estudiando son muchas las preguntas que tienes que hacerte. Yo escribo mucho, interrogo y me respondo. Entonces entra a hablar Mariela y el personaje, es como si fueran dos amigos en un diálogo.

–¿Cuán difícil es para un actor interpretar un papel negativo y que el público te rechace en la calle? ¿Te ha sucedido?

–No me ha pasado. Sucede que los "malos" tienen un porqué. A mí siempre me ha gustado que el público comprenda por qué el personaje actúa así. Aunque a uno le cueste entenderlo a veces, cuando lees el libreto ves la razón por la cual esa persona se comporta de determinada manera. Yo busco en mis personajes los matices, algo gracioso para sacarle la sonrisa a la gente. Eso, a veces, los enriquece y la supermala entonces no lo es tanto.

A Mariela Bejerano se le escucha hablar con pasión de cada papel y no deja de defenderlos ni por un instante: "En Salir de noche, Marlén para mí fue un personaje muy bonito y humano, lo que tenía su manera, como la tenemos todos, pero era buena gente".

–¿Qué características de Marlén existen en Mariela?

–Mariela no "tenía" nada de Marlén –dice y sonríe cuando reconoce en su respuesta el verbo en pasado–. Aquí por el barrio hay una muchacha que era una Marlén en potencia y cuando salió la novela y vio mi actuación me dijo: "oye, a ti nadie te calcula"… Hoy existen características de Marlén en mí porque uno aprende de las interpretaciones, y el tono de la voz, la mirada y los gestos hacen que la gente los reconozca en ti. Hay cosas que hago de Marlén porque, sencillamente, se me van quedando.

Aunque no se lo pregunte, hay algo que no deja de decir: "Me gusta lograr que la gente se conmueva y se vaya con un mensaje y con la intención de ser mejores personas".

–¿Cuál es tu estrategia para lograr eso?

–En primer lugar debe haber verdad en todo lo que haces. Necesitas saber, practicar y dominar cuáles son las emociones a transmitir a través de los personajes. Eso es importante en un actor porque si te sientes mal o pasa algo en una función, el público no lo puede notar. A veces, aunque no tengo ganas de reír, hay que saber hacerlo. Una vez en la radio yo hacía un papel que tenía que gritar. Y yo no sabía. Imagínate, en la radio es "arriba, vamos a grabar".

–¿Y qué pasó?

–¿Qué pasó?... Estuve tres días gritando aquí en la casa. Lo practiqué y trataba de no lastimarme la voz. Busqué el sonido desgarrador del personaje, hasta conseguirlo, y cuando entré a la cabina… grité como tenía que gritar.

–¿Cómo es el reto de hacer humor?

–Lo más difícil de ese trabajo es que yo me moría de la risa con ellos, y me río cuando los estudio sola, en el proceso y en la filmación. No paro. Es algo que debía superar, pero creo no lo he logrado nunca. Con Marlén y el Papa nosotros hacíamos la escena, pero no decían "¡corten!" jamás. Y seguíamos improvisando hasta que la risa era tan grande y mandaban a cortar. Te podrás imaginar cuánto se demoraban aquellas tomas. Por eso la gente se ríe mucho con estos personajes.

–Desde Barcelona te mantienes vinculada a las actividades relacionadas con Cuba...

–El Consulado me invitó en una ocasión al Día de la Cultura Cubana, y a partir de ahí me llamaron para que declamara e hiciera la conducción de otras actividades como el encuentro de Cubanos Residentes en España y la recaudación de dinero para damnificados aquí por el huracán Irma. Empecé a ver el amor de los catalanes por Cuba. Y eso me conmovió muchísimo. Tengo que estar ahí. Y estaré.

–¿Qué es lo que más extraña Mariela de sus actuaciones en Cuba?

–Aquí siempre estábamos en equipo. Imagínate…, yo estaba 18 horas diarias trabajando. Extraño actuar, pero también a mis amigos, reírme con ellos. Yo me divertía mucho haciendo mi trabajo.

Y después de conversar sobre ese libreto mayor que es su vida, fue cuando pudimos comer las rositas de maíz, preparadas para esta entrevista sin darnos cuenta de que, cuando se habla con Mariela Bejerano, no hay tiempo para esas "boberías".