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El mundo en miniatura de Yosdiel (+ Fotos y Video)

Yosdiel Machado tiene más de 50 miniaturas diferentes (Foto: Yunier Sifonte/Cubadebate)

Cuando Yosdiel Machado Beltrán terminó su primer tractor apenas sobrepasaba los siete años de edad. Luego llegarían combinadas cañeras, camiones de carga, retroexcavadoras, buldóceres o alzadoras, hasta completar un grupo de más de 50 maquinarias en miniatura surgidas de sus manos y su destreza. Entre el asombro de sus padres y la admiración de los vecinos, este niño se las ingenia desde entonces para reproducir con asombrosa exactitud cada una de las maquinarias que a diario marcaron su infancia.

Con 12 años, Yosdiel todavía vive justo en el inicio del camino que conduce hasta el ingenio Ifraín Alfonso, uno de los más importantes de la provincia de Villa Clara. Luego de recorrer un sendero de tierra de unos cien metros aparece su casa, solo una de las dos que dan la bienvenida al pequeño caserío. Las restantes quedan más alejadas de la carretera y sienten menos el trasiego de los vehículos en tiempos de zafra, un detalle que significó para él la diferencia.

Según cuenta, desde pequeño le llamaron la atención los equipos que pasaban muy cerca de su casa hacia el central o los campos cercanos. “A veces por el tamaño, otras por las formas extrañas o hasta por el color, pero siempre los miraba y me asombraban, hasta que un día decidí tratar de imitar uno y me salió bien”, dice para explicar los comienzos de su pasión.

Desde ese momento, a cada maquinaria le intenta poner algo diferente y construirla lo más cercano posible a su original. “Primero veo bien cada equipo, miro todos sus detalles y pienso cómo los puedo hacer iguales. Luego voy para mi casa, busco los materiales en la casa o los pido en una carpintería cercana y así poco a poco empiezo a armarlos. A veces no quedan del todo exactos y en la noche frente al televisor les doy la terminación y los últimos detalles”, comenta.

Tractores, pipas de agua y albergues transitorios forman parte de las creaciones de este niño (Foto: Yunier Sifonte/Cubadebate)

Ya sea con pedazos de madera, recortes de aluminio y zinc, o con piezas de otros juguetes viejos, Yosdiel se las arregla para reproducir los detalles más inimaginables de cada maquinaria. “La cristalería la imito con pomos plásticos y hasta he usado piezas de juegos de damas incompletos para las ruedas o el timón. A veces una cosa que parece inservible la utilizo y me resuelve un problema. Las luces de las combinadas o los motores para mover las cuchillas los obtuve de grabadoras viejas”.

Casi en secreto confiesa preferir los arados, “porque son los más fáciles y llevan elementos menos complejos, no como los tractores, con piezas más grandes y formas complicadas”. Sin embargo, más allá de la dificultad o el tiempo requerido, para él la mejor parte de todo es ver cada equipo terminado y poder sacarlos a la calle, “porque yo no los quiero para bonito o para guardarlos y lo más lindo que hay es jugar con ellos y mostrarlo a las personas”.

Cuando habla no oculta el deseo de aprovechar su talento. “La gente me ve y pregunta qué voy a estudiar, porque para ellos esto es solo un entretenimiento o un embullo. A mí me encanta y quiero seguir por esta línea, quizás como Ingeniero Agrícola a algo por el estilo, pero siempre vinculado al campo y a las maquinarias”, afirma con una seguridad inusitada para un niño de su edad.

A solo tres pasos de él, su padre lo escucha y confirma cada una de las historias. Con 51 años, casi 40 de ellos dedicados “a la agricultura, las maquinarias y lo que aparezca en el campo”, Luis Manuel Machado Ruiz conoce de lo duro del trabajo en el surco y de lo complicado de una aspiración que ya no es habitual entre los jóvenes cubanos. Sin embargo, con la humildad casi natural de los campesinos, habla de sueños y dicta lecciones con una sencillez que impresiona.

“Ni la madre ni yo podemos troncharle sus gustos y su futuro. Lo orientamos, lo ayudamos, eso sí, pero él estudiará para formarse un camino y seguir en lo que le gusta. En esta vida para ser alguien debe prepararse y aprender todo lo posible. Ahora es raro ver a alguien con ganas de quedarse en el campo. Sin embargo, nosotros lo apoyamos siempre, si necesita alguna herramienta específica tratamos de ayudarlo, pero él casi lo hace todo solo, y esa independencia también forma parte de su educación”, asegura.

Con el orgullo a flor de piel, Luis Manuel cuenta cómo desde pequeño el hijo menor del matrimonio desarmaba los juguetes para ver cada una de las piezas e intentar juntarlas otra vez. “Llegó el momento en que dejamos de comprarle nuevos, porque definitivamente él los hacía a su gusto. Es tanta la atención a sus miniaturas que cuando escucha por la carretera algún motor casi al seguro puede decir de qué equipo se trata”, concluye.

Además de su hobby favorito, Yosdiel prefiere las matemáticas en la escuela y los ríos y las piscinas como casi todos los niños de su edad. Sin embargo, cuando está rodeado de sus maquinarias o tiene el reto de reproducir una nueva, asegura poseer concentración absoluta y entrega a una pasión que lo acompaña siempre. De momento nuevos vehículos pasan por la carretera cercana a su casa y él los mira con atención, como si planificara el instante preciso para colocar la primera pieza y lanzarse a construir un nuevo prototipo.

La combinada cañera es una de sus creaciones más complejas (Foto: Yunier Sifonte/Cubadebate)

Yosdiel habla con pasión de cada una de sus maquinarias (Foto: Yunier Sifonte/Cubadebate)

Los tractores estuvieron desde el principio entre los preferidos (Foto: Yunier Sifonte/Cubadebate)

Gracias a una sencilla instalación eléctrica, la combinada cañera enciende sus luces y mueve las cuchillas y el mecanismo encargado de tirar la caña al camión (Foto: Yunier Sifonte/Cubadebate)

El objeto más sencillo también forma parte de estas miniaturas (Foto: Yunier Sifonte/Cubadebate)

En video, el mundo de Yosdiel