Andaba yo por esas intrincadas montañas orientales al frente de un campamento de bisoñísimos recolectores de café (quizás debiera decir demoledores del café) hasta que terminó la Crisis, a finales de noviembre o diciembre. Por supuesto que en ese tiempo no me afeité, ni me corté el pelo -tenía entonces, y en abundancia- y me bañé lo menos que pude, de manera que "bajé de la Sierra" medio harapiento, flaco, barbudo, peludo y hediondo. Noris era en la secundaria como la hermana que no tenía, y andaba de novia con Silvio. Ella fue la primera persona que fui a ver a mi regreso y suponía que él estaría allí. Toqué la puerta y me abrió Silvio.
Copia y pega esta URL en tu sitio WordPress para incrustarlo
Copia y pega este código en tu sitio para incrustarlo