Carta de una madre al director de un hospital pediátrico en La Habana (+ Fotos)

Hacer el recuento de 11 años me resulta difícil. El 18 de octubre del año 2000, cuando vio la luz mi hijo, Sander de la Caridad Jaime Braña, fui una madre muy feliz, pero a partir de ese instante, mi vida se tornó en una angustia total. Sander nació con una fisura palatina sin interesar labio ni dentición, la cual llevaba tratamiento quirúrgico.
En un año han transcurrido muchas cosas, algunas agradables y otras no..., pero cuando vi por primera vez su boquita no podía creer que quedase tan perfecta y tan bien reconstruida.