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Eusebio Leal: "Patria y Fe han sido mi divisa personal"

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Eusebio Leal en "Con 2 que se quieran". Fotos: Petí

Eusebio Leal en "Con 2 que se quieran". Fotos: Petí

Amaury. Muy buenas noches. Estamos en Con 2 que se quieran, ahora aquí, en 5ta. Ave, y calle 32, en el barrio de Miramar, en los maravillosos Estudios Abdala. Hoy me acompaña, no un amigo, sino uno de mis mejores amigos, de los que forman parte del núcleo central, de ese grupo de cuatro o cinco amigosque son los que lo saben todo o casi todo, y que han estado conmigo en las buenas y en las malas: el doctor, Historiador de la Ciudad de La Habana, y una de las personas más queridas por nuestro país, mi hermano, Eusebio Leal. Buenas noches, Eusebio.

Es, debe ser así, yo debo preguntarle si nos tratamos de usted, o nos vamos de tú, con todo el respeto que merece su talento, investidura y personalidad.

Eusebio. Como te sea más cómodo, Amaury.

Amaury. Bueno, lo voy a ir alternando entonces. Eusebio, usted dijo en una entrevista en el libro Legado y memoria, que acaba de publicar, lo más reciente que ha publicado, dice: "Quizás todo lo que hacemos es un reflejo de los dolores, de las carestías, de las alegrías y las tristezas". ¿Qué cosas le alegran y qué cosas le entristecen todavía hoy? Y es una pregunta muy abarcadora y quiero que sea usted muy abarcador en su respuesta.

Eusebio. Creo que el tiempo se fue..., nos fuimos demasiado rápido en el tiempo, porque el tiempo está ahí y eso quizás es una cosa que ahora vuelve, a veces, con más fuerza al espíritu. Siempre he dicho que cada criatura construye el entorno a su manera. Los que me conocen saben que siempre reproduzco, más o menos, el mismo espacio donde trabajo, esto expresa un poco esa voluntad y ese deseo de buscar equilibrio en las cosas, a partir de esas que deseamos una vez y que después tuvimos.

Pero quizás lo más angustioso es el paso del tiempo por nosotros, por mí, en este caso. Querer volver con la misma fuerza, con el mismo brío a hacer lo que hicimos ayer, a veces, no es posible.

Amaury. Pero yo siempre que lo veo en público, cuando estamos juntos en público, veo la alegría que irradia su personalidad. Sin embargo, cuando nos vemos en privado, en un ambiente más familiar, me asalta, a veces, un Eusebio triste, ese Eusebio, que aunque usted diga que ha pasado el tiempo, no se nota. Lo entristece, evidentemente el paso del tiempo, pero ¿qué lo alegra?

Eusebio. Bueno, yo creo que es a la inversa. Quizás cuando nos encontramos privadamente, soy el que soy. Y cuando estoy en público, interpretando el papel de Eusebio Leal, el rol de Eusebio Leal, entonces la cosa es diferente, es necesariamente distinta.

Amaury. Ah, claro

Eusebio. Esa es una verdad, ese personaje pesa mucho.

Amaury. Muchas personas en Cuba, y me incluyo, lo consideran un héroe; pero hay dos tipos de héroes. Está el Ulises, que después de una larga y tortuosa travesía tiene un final feliz. Pero también está el Quijote, con esa especie de voluntad de ruina. ¿Con cuál de esos dos héroes usted se identifica?

Eusebio. Siempre Ulises, siempre Ulises. Aunque poner un poco de locura en la cordura es bueno, creo que eso fue un tiempo de la vida. Ahora la isla de Ítaca está más cerca, quizás eso es más que un consuelo. Ahora se ven los frutos del trabajo, quedan atrás, a veces silenciadas por la conveniencia, o no sé, veladas por las circunstancias del triunfo del trabajo, aquellos que quizás no nos quieren bien, aludiendo un poco al título de tu programa. En este caso, en mi caso, hace falta que nos quieran bien muchos y no sólo dos. Esa es la verdad. Entonces, para ese concepto de muchos trabajo yo siempre. Estoy pendiente de ellos y ellos para bien y para mal, están pendientes de mí.

Amaury. ¿Por qué usted cree que todo el mundo dice?... Cuando digo todo el mundo, digo mucha gente en Cuba, todos los cubanos, dicen... Hoy me preguntaba uno de los técnicos: "¿ya Eusebio tiene la calle Prado?" Y entonces yo le dije: "¿Por qué?" Y me dice: "No, porque en cuanto Eusebio tenga la calle Prado, la calle Prado se ilumina, la calle Prado se pone perfecta y los leones rugen".

Eusebio. Bueno, puedes decirle a nuestro amigo, que ya los bombillos están llegando en un barco.

Amaury. Ya están llegando los bombillos. (risas)

Eusebio. Eso es lo más importante. Y lo segundo, es que yo nunca, a esta altura..., soñar se puede soñar solo y es verdad. Pero construir y hacer, es el esfuerzo de muchos. Y yo creo que sí, que efectivamente, ellos se hacen sentir. Cuando toman un espacio y aplican la política de restaurar, la política de participación comunitaria, la política de sembrar una y otra vez, y otra vez, hasta que finalmente el árbol fue amado y respetado, eso le ha dado a la institución ese prestigio. En este caso debemos admitir, que Eusebio Leal, no soy yo, sino que es una forma de actuar, una manera de ser, un personaje público y una institución. Yo encarno el espíritu que en ese sentido, la nación siempre ha tenido y quiere. La nación no quiere la destrucción, ni el abandono, ni la ruina, ni la desidia, nada de eso lo quiere. Por eso hay que inventar, crear y responder a las incógnitas con cosas perdurables y duraderas, valga la redundancia por los dos términos parecidos.

Amaury. ¿Y por qué cree entonces que la gente singulariza en Eusebio el trabajo de un equipo tan grande, y que yo conozco a muchos de ellos?

Eusebio. ¡No, son miles!.

Amaury. Son miles, yo conozco a muchos. ¿Por qué lo singularizan?, ¿por qué todo el mundo dice Eusebio Leal va a hacer, esto lo hizo Eusebio Leal, aquello lo levantó Eusebio Leal?

Eusebio. Bueno, quizás viene un poco, Amaury, del andar, de esa memoria del tiempo tan importante de mi vida, que fue andar, y andar y andar. Lilia Carpentier me confesó, en los últimos meses de su vida, me dijo: "¿Quieres que te diga algo?" Y yo le pregunté: "Lilia, dime ¿qué dijo Alejo?" -porque yo tuve en realidad muy poca relación con Alejo Carpentier. Más con Lilia, lo cual no me resultó menos interesante, porque es de ese tipo de mujeres que viven en la sombra, pero son importantísimas en la historia. Entonces me dijo: "Bueno, un día tú pasaste por un lugar en que estábamos nosotros, ibas con una carretilla o algo parecido, de mano, llevando unas piedras". Entonces a Alejo le llamó la atención y le dijeron: "Ese es un muchacho que está reconstruyendo cerca de aquí el Palacio de los Capitanes Generales." Y Alejo le dijo: "Pues con esa carretilla llegará lejos." Eso me lo dijo Lilia.

Amaury. ¡Qué cosa!

Eusebio. Lo más tremendo es que no he llegado todavía. Eso responde un poco a tu primera pregunta.

Amaury. Claro. A veces esas personas que andan con una carretilla de piedras andando, andando y andando y siguen con la carretilla, son tildados de locos. ¿Cuántas veces lo han tildado de loco?

Eusebio. Bueno, yo creo que es un atributo que suele acompañar, a veces, a las buenas intenciones que luchan, como se dice en Cuba, contra viento y marea. A veces ese viento y marea son incomprensiones, dificultades materiales, a veces son anticipaciones, cosas que hacemos a destiempo y que sólo después podrían hacerse. Ese fue el caso. Pero las bases, los cimientos se sentaron en el tiempo en que la locura parecía ser el adorno de "mi férvida cabeza", como diría Martí. Y a  mí me fascinó ese período de la vida, en que no tenía tiempo, trabajaba sin tiempo, en que no me asustaba tanto el tiempo y que no tenía que decir -como a veces hoy-: quisiera otra vida para ver lo que se quedó por hacer. Y para quizás, al final de esa, pedir otra.

Amaury. El otro día, este año, no recuerdo si fue a principios del verano, estuve en la Basílica (Basílica de San Francisco de Asís). Llegué muy temprano y me fui allí a los jardines que están detrás de la Basílica, al lado de la Basílica, más bien, y revisé ese pequeño cementerio que tiene la Oficina del Historiador de la Ciudad, porque no es el cementerio de Eusebio, está claro. Y ahí veo nombres entrañables. ¿Cómo puede aspirar uno a estar allí? En aquel jardín hermoso, escuchando desde lo profundo de la tierra la música celestial que emana de la Basílica.

Eusebio. Lo primero fue la petición de una persona entrañable para mí que quería quedarse allí, en La Habana Vieja, como otros deciden que lancen sus cenizas al mar o al viento, conozco los casos, y entonces en el Jardín fue depositado. Y después surgió la petición de María Benítez, de traer a Emilito Roig, mi predecesor y colocarlo en aquel lugar, en el cual había florecido un precioso jardín. Y efectivamente, ese precioso jardín, levantado sobre escombros y sobre un parqueo de automóviles, se constituyó en una especie de símbolo de una entrañable relación entre la ciudad y los que han contribuido a hacerla. Y así surgieron otras personalidades que dijeron: al Jardín. Y a mí me complace mucho asomarme a ese Jardín y encontrar a los amigos con los cuales tengo un diálogo permanente -con su obra, con su afecto, con su cariño-, pero que sirvieron y fueron muy útiles a la causa de la restauración de La Habana Vieja.

Amaury. Yo sé que queda un espacio, yo tengo un espacio separado ahí y marcado. Así que...

Eusebio. ¿Sí?

Amaury. Sí, ese es el mío.

Eusebio. No le pongamos límite al tiempo, querido.

Amaury. (risas) Tengo un espacio marcado y tengo mis amigas que trabajan en la Basílica que me lo cuidan.

Eusebio. Ten cuidado no sea que hayas tomado el mío.

Amaury. No, no. (risas)

Eusebio. Ellas saben dónde está. Ellas saben dónde está.

Amaury. Eusebio. Lo difícil de esta entrevista con usted. ¡Qué trabajo me cuesta tratarte de usted todo el tiempo!

Eusebio. Trátame de tú, tranquilízate.

Amaury. Estoy sufriendo.

Eusebio. Tranquilízate, si no, no saldrá bien.

Amaury. No, sí sale bien, contigo todo sale bien. Lo complicado es que te han hecho muchas entrevistas. Y desde aquella que hicimos para aquel proyecto de programa -porque en realidad ni programa llegó a ser, fueron 8 nada más que se llamaba Muy personal, hace 14 años, en el 96-, te han hecho cientos de entrevistas en televisión y documentales, y siempre hablamos de Silvia, de Doña Silvia, tu amantísima madre. Pero en este libro, en Legado y memoria, es que yo encuentro, por primera vez, una referencia a tu padre. Y en la casa, me hiciste una historia de cómo llegó a ti la única foto que tienes de tu papá. Entonces yo quisiera que hablaras de tu padre y de tu madre.

Eusebio. Bueno, mi padre se llamó como yo, Eusebio Leal. Mi padre y yo tuvimos una relación distante, pero yo pienso que fue una experiencia muy importante para mí, una experiencia de mi vida conservar los momentos, que los puedo contar, en que nos vimos y nos tratamos. Y creo que a partir de un determinado momento de mi vida, yo necesité reconciliarme con el recuerdo de la memoria de él. Y por eso la historia del retrato que tú supiste, porque yo no conservaba ningún retrato y le pedí a una persona amiga, que se acercó a mí para un tema familiar muy delicado, que buscase bajo la tierra un retrato. Un día volvió a la puerta de mi casa y me trajo el retrato de mi padre con mi madrina América que, por cierto, me quiso mucho. Entonces toda mi vida ha estado centrada en Silvia, mi madre, que como sabes ha cumplido 99 años, felizmente, quiere decir, se aproxima en febrero a un siglo de vida. Y que fue a partir de un determinado instante de ella, padre y madre al mismo tiempo.

Amaury. Te agradezco muchísimo que hayas hablado de tu papá, porque durante todos estos años de amistad, que ya suman décadas entre nosotros, era es un tema que normalmente rehuías de cualquier conversación, cosa que a lo mejor hoy has superado o has logrado no juzgar tan duramente.

Eusebio. Mira, hay cosas en nuestro estilo de vida donde no cabe el llevar a los medios y a la opinión pública cosas personales que están ahí durante mucho tiempo...

Amaury. ...Sí, lo que pasa es yo me permití hacerte esta pregunta, porque lo que suele sucederle a los personajes públicos que intentan mantener su vida en los bordes de la discreción es que un día no están y entonces se inventa una fábula alrededor de ese personaje público que se calló, entonces yo a veces prefiero...

Eusebio. ...No, no, yo estoy de acuerdo en eso, si tú me preguntas y me precisas, la respuesta sería esta, sin ira: mi padre fue un fugitivo de la Revolución; yo fui y soy hijo de ella.

Amaury. Una de las cosas que nos unió a ti y a mí, que nos acercó en la amistad, en la sólida amistad, y yo blasono de eso, vivo orgulloso de nuestra amistad, fue el hecho de que ambos tenemos una formación católica. La tuya mucho más ortodoxa, mucho más rigurosa. La mía más salvaje y primitiva. ¿Todavía tú eres un hombre que ejerce el catolicismo como principio rector de tu conducta?

Eusebio. Oye, la estructura cultural mía se formó en la disciplina de la Iglesia. Y como diría San Pablo, nunca me avergoncé, ni me avergonzaré del Evangelio, porque sería avergonzarme de la buena nueva, que quizás encontré en la victoria de la Revolución, como una respuesta a mis intensas y sufridas inquietudes sociales. Esto es lo primero.

Lo segundo, fue también muy difícil compatibilizar religiosidad y Revolución; fue muy difícil. Eso pasó por incomprensiones, eso pasó por malos momentos, pero para mí nunca existió esa incompatibilidad. Tuve una profunda convicción... y cuando leí una vez una carta que Fidel le envía al padre de Renato Guitart, hablándole del destino de su hijo, de la muerte de Renato en el Moncada -una carta muy conmovedora, por cierto, muy intensa-, sentí que lo que estaba escrito allí era una protección, era una palabra de respuesta a mis propias inquietudes. Y pude responder una vez como Jesús a la mujer pecadora: "¿Dónde están ahora los que te persiguen?" Simple y sencillamente todo eso pasó. Y desde mis convicciones, ingresé en el seno del Partido Comunista de Cuba, creyendo en el programa del Partido, en la voluntad y en el espíritu de lo que ahí estaba contenido.

Más que marxista fui fidelista, y lo he sido, que era algo más. Porque su pensamiento fue más abarcador y más amplio, y por naturaleza más revolucionario y hasta a veces más iconoclasta, que los cánones del dogma o de la doctrina. Y en ese sentido me siento muy feliz de haber podido, no solamente alcanzar el reconocimiento y la amistad de él, que fue y es para mí un privilegio, sino también la de Raúl y la de casi todos los hombres y mujeres de la Revolución, de los padres fundadores de la Revolución.

No puedo explicar mi propia vida. Yo tenía 16 años cuando triunfó la Revolución y ahora estoy apuntando ya al siete y al cero. Si eso es así, entonces, no es la hora -como diría nuestro querido y común amigo Silvio Rodríguez-, de claudicaciones, ni tampoco de arrepentimiento ni de vergüenzas.

Yo soy lo que he sido, con mis luces y mis sombras, con mis errores y con mis aciertos. De todos ellos he aprendido. Y lo único que lamento es que me ha quedado poco espacio para mí mismo. Me ha pesado mucho el personaje que creé.

Amaury. Bueno, o que creamos nosotros también. Todos contribuimos a crear ese personaje.

Eusebio. Fíjate que me puse la misma ropa con la que me entrevistaste hace 14 años.

Amaury. Si, pero, en aquel momento usabas una bella corbata negra con una perla...

Eusebio. Sí, pero no la tengo hoy.

Amaury. Ya no la veo.

Eusebio. Precisamente no me la puse para quitarle un poco de formalidad al hábito con que suelo presentarme en los momentos en que la obligación me obliga a llevarla. Tú sabes que por ti no he venido con mi traje gris de todos los días, por ti lo he dejado... Petí me ha ayudado a quitarme esa pesada armadura llena de recosidos y abolladuras, porque ha sido el traje con el cual he peleado en todos los ámbitos de la vida cultural y política cubana. Esta es mi obligación y es mi deber para ti y para el público.

Amaury. Yo te lo agradezco, pero hubieras podido venir en calzoncillos.

Eusebio. No, no qué va, no vamos a llegar a los extremos.

Amaury. (risas) Tú eres un príncipe y como tal te vas a comportar siempre. ¿Qué cosa era la Juventud Acción Católica, a la que tú perteneciste?

Eusebio. Fue una de las cuatro organizaciones o de las ramas de la acción social y laical de la Iglesia. La Juventud Obrera, la Juventud Estudiantil y la Juventud Parroquial, que era la Juventud Acción Católica. En ella nos formamos, en aquellos principios del apostolado en una época en que no eran muchos los hombres en las iglesias; los hombres se ponían al final en ellas y nosotros tratábamos de transformar eso anticipadamente, ser partícipes del culto, cuando el culto era en latín, por ejemplo, y tratábamos de explicar, tratábamos de simplificar, tratábamos de ser modernos.

Allí conocí a los primeros conspiradores contra el orden establecido. Yo pienso que la personalidad más atractiva para mí fue, en una de aquellas incursiones por Centro Habana, cuando me encomendaron llevar un mensaje al antiguo mercado, que se demolió al triunfo de la Revolución. Allí entré por aquello que... no puedo explicarte lo que era el mundo del mercado. Es algo, es un recuerdo imborrable, era un gran orden establecido, pero había que entrar por laberintos de venta de gallinas, de frutas, de animales, de lechones, de pequeños restaurantes y al fondo, metido en medio de todo aquello, una imprenta y en la imprenta, un hombre, un hombre que leía Los miserables de Víctor Hugo, con pasión y que estaba allí en camiseta, con su delantal y que era el impresor de aquella casa. Se llamaba Sergio González.Y como era cristiano como nosotros, le llamaron "El Curita".

Amaury. "El Curita", claro. Yo pensaba entonces, escuchando toda esta historia ¿por qué no sacerdote? ¿Por qué no fuiste sacerdote?

Eusebio. La respuesta podría ser la siguiente. Yo he amado extraordinariamente a la mujer. Y el sacerdocio y el celibato, tema que no voy a analizar ni a discutir aquí...

Amaury. Está claro.

Eusebio. ...me privaba desde entonces de la lealtad a ese principio de la tradición cristiana sacerdotal. Pero siempre estuve cerca y estoy cerca. Nunca me aparté: Patria y Fe han sido una divisa personal.

Amaury. ¿Y andas todavía con una carretilla de flores, seguramente? (sonrisa)

Eusebio. No, no, no vamos a... Yo creo que hay un momento oportuno en que la nave se detiene en un puerto, en un camino. Yo, como sabes, tengo una persona que me quiere muchísimo, que convive conmigo y que me soporta, y a quien yo le llamo afectuosamente "la viuda", que es Anita.

Amaury. (risas) ¡La viuda!

Eusebio. Las piruetas debieron pasar. A pesar de aquella afirmación categórica de Martí, que decía:

Yo quiero, ¡oh fin de mis males!
Con labios nunca iguales
Un beso siempre nuevo...

Amaury. ¿Y cómo tú eras de estudiante? ¿Tú eras un buen estudiante? De niño digo...

Eusebio. Bueno, las cosas que me gustaron, Amaury, las cosas que me gustaron. Me encantaban las clases orales, me encantaba la Geografía y la Historia. Me fascinaban las Ciencias Naturales, todo eso para mí era una cosa fascinante y fui bueno en eso y en ciertas cuestiones... en unas clases muy bonitas que se llamaban "Moral y Cívica", y me encantaban en principio, clases aquellas para escribir sobre el papel pautado y con la tinta china y la pluma de punto; escribir las formas de las letras y aprender a tener una letra hermosa, y a escribir las capitulares.

Nos enseñaban muchas cosas en la escuela, en la escuela primaria, en la escuela de todos. Y desde luego que me fascinaba la conversación, hacer una exposición en clase era para mí un verdadero deleite. Mi mamá dice que me encaramaba en un cajón de manzanas o de peras, y que hacía un discurso para un público imaginario.

Amaury. Ahora, con la rapidez con la que tú llevas el trabajo y la vida no te puedes permitir el lujo de sentarte cómodamente a escribir. Tú tienes que dictar constantemente. ¿Cómo es un día de trabajo tuyo normal?

Eusebio. Mira, a primera hora de la mañana, yo llego a las ocho, ocho y cuarto, al trabajo. Estoy contestando esa multitud de mensajes de correos que llegan de Cuba y de otras partes... Tengo muy poco tiempo. Entonces hay una amanuense a quien le dicto inmediatamente la respuesta diaria de los correos. Después me ocupo de dar respuesta de los temas del Estado, de los temas que genera la Oficina del Historiador. Si yo no hago eso, antes de las once de la mañana, estoy perdido, porque se acaba mi día. Debo atender las obras de construcción, de la restauración, imponiéndome visitar cada semana y chequear un equis número de obras. Debo hacer gestiones para ellas, como se dice en Cuba, a todos los niveles. Después debo ocuparme de los temas del Patrimonio Cultural -que es mi vocación-; los museos, las colecciones, y tengo que atender las visitas.

Después trato de escapar de la oficina e irme a la calle a recoger y a mirar, para dar también oportunidad a que las personas se acerquen y me digan, me alerten, me comenten, me cuenten. Visitar, explicar, recorrer y eso consume toda la semana.

Como tú sabes yo no llevo agenda, no apunto, todo está en mi memoria, nunca puse una mano, ni creo que la pondré, en una computadora, nada de eso. Un teléfono celular para mí es un artefacto casi inútil, porque nada más que conozco dos o tres teclas. Sí, la tecla de llamar y la tecla de recibir, la de apagar y encender. Fui de esos niños que debían aprender las cosas en la memoria, y como tal, vivo.

Amaury. Claro.

Eusebio. Otros lo hacen para mí.

Amaury. Sí, ¡qué bueno!

Eusebio. A primera hora me entregan los correos, las noticias del mundo. Qué declararon mis amigos; qué se comenta del país. Todo eso hay que saberlo. Es lo que llamaba en una frase, recuerdo ahora a Lezama en su Centenario, que le preguntaba a uno: "¿En qué está usted?" Y decía: "Yo, en el tíviri távara". Ya los cubanos de hoy no saben qué cosa es el tíviri y távara. Pero también hay otra que decía: "Está en el inside", quiere decir, "está en la cosa". Y yo pienso que hay que estar, uno no puede presumir de ingenuo en los tiempos en que toda habilidad es poca.

Amaury. Pero también hay una parte del tiempo de Eusebio, donde tiene que defenderse de las pequeñas miserias, de las pequeñas escaramuzas personales, aquellas pequeñas trampas que intentan tenderle, ese tipo de personaje mediocre, que ronda definitivamente nuestros ministerios, que ronda nuestras instituciones. Y eso me va a llevar ´esto último lo dije yo, eso no lo dijiste tú-, eso me lleva a un consejo que tú me diste hace muchos años, donde tú me decías: "Aunque venga contra ti acechándote un ejército de hormigas, saca tú los cañones".

Eusebio. Mira, la mejor defensa es la vida propia y es la vida misma. Los chinos tenían un proverbio, decían los antiguos, se lo atribuyen al sabio Confucio: "Si los perros ladran, es señal de que cabalgas". Entonces, cabalgar, no perder tiempo en eso. Decir cada cosa en el lugar oportuno, no lanzar las margaritas en el lugar donde están los cerdos comiendo, porque ellos no tienen capacidad para apreciarlas y las destrozarían.

Tratar de respetar mucho a los demás, y sobre todo, no caer en provocaciones, no aceptar que nadie venga nunca a decirte: "Oye, están comentando de ti tal cosa". Porque esas trampas ya me las conozco. La respuesta a una amiga que vino una vez a decirme eso fue: "¿Y tú que hiciste?" Porque si tú eres tan amiga mía como para decirme esto, me imagino que allí diste una batalla. Me dijo: "No, no, yo no lo hice, porque figúrate, a mí me daba pena." Le dije: "Entonces, no me envenenes con eso; yo prefiero como Mr. Magoo, andar a ciegas." Y que hay una mano misteriosa que me toma por el pelo o por la camisa y me saca adelante cuando el precipicio se abre delante de mí.

Amaury. Claro, pero entonces me estás afirmando que detrás de ese hermoso y bien hilvanado discurso, también está el Eusebio, como se dice en el ambiente popular, que no se agacha jamás.

Eusebio. Yo soy un soldado y como tal he aprendido la lección y tengo varias líneas de defensa. Una primera, una segunda, una tercera. Siempre me he preparado para todo, porque siempre toda obra tiene que ser defendida. Siempre me preparé. Sería pobre una nación, una familia o una persona, que no se prepara para una carestía, para un debate, para un asalto, para cualquier cosa extraordinaria, en cualquier tiempo y en nuestro tiempo.

Napoleón decía que era muy importante evitar las concentraciones, evitar que se unan y que se cree una coalición, para eso hay que actuar siempre diplomáticamente, tratar de evitar toda confrontación. Sobre todo cuando tú tienes responsabilidades institucionales, no puedes ser conducido nunca a batallas tontas, a  personalismos, etc. Pero en caso de que sea inevitable, ¡atacar primero!

Amaury. ¡Ahí está! Ahora quiero irme a tu voluntad de rescatar  -ya se ha hablado mucho de tu voluntad de rescatar objetos, cosas olvidadas, recuerdos-, a tu voluntad de rescatar afectos y de rescatar amigos, porque hasta a mí me rescataste en un momento determinado

Eusebio. No, no, no.

Amaury. Sí, sí, cómo no, pero bueno, es de las cosas privadas y mejor lo dejamos ahí. Pero, ¿qué concepto tú tienes de la amistad? ¿Tú eres una persona de muchos amigos, de pocos amigos, de amigos selectos? Porque no hemos hablado demasiado de eso, nunca.

Eusebio. Yo tengo amigos, amigos que quiero muchísimo, tú lo sabes. El gran riesgo de mencionarlos, es que una omisión ofenda a alguno, pero tengo amigos -no son muchos, porque conocidos son infinitos y la amistad tiene distintos grados-, amigos de cuitas, amigos de poder ir a su casa y sentarme, cosa que tú sabes hago muy poco; ya son menos. Y amigos que sin proponérmelo yo, ni siquiera ellos, nos vemos muy poco, coincidimos poco, pero estamos ahí.

Yo no vacilaría en tocar una de esas puertas y estoy seguro que uno de ellos la abriría de par en par. Cuando he estado enfermo, cuando he estado como consecuencia de ello apartado de esa vida, de ese torbellino de vida, que es mi propia vida, esos amigos han venido a ofrecerme su ayuda, su solidaridad, su afecto, su desinterés... todo, todo. Su dinero, si fuese necesario; su sangre si fuese necesario. Entonces los quiero mucho a todos y valoro altamente la amistad. No el amiguismo, no practico el amiguismo; no doy nada a cambio de algo, nunca he hecho eso.

Sí sé que a la vuelta del camino, a la vuelta del camino, lo que siembras, se recoge. También no se puede ir por la vida prodigando favores, sobre todo cuando los favores no se hacen del bolsillo propio, sino se hacen con el poder y la capacidad de una institución, de una entidad, porque entones extravías el valor de la amistad. Lo que hagamos desde la vida oficial, es en nombre de la nación. Y la actuación pública es siempre una responsabilidad en nombre de la nación para los que públicas responsabilidades tienen.

Lo que pasa es que hay ciertas cosas que se han vulgarizado. Por ejemplo, se ha vulgarizado darle la mano a todo el mundo; es algo terrible. Dar la mano tiene que ser un acto de amistad, de concordia, con el corazón; lo demás debe ser saludar con una inclinación.

Porque dar la mano es un acto de amistad, es un acto de fraternidad y de hermandad. Igual que un beso. Aquí han proliferado los besos. A mí esa besuconería no me gusta para nada. Yo beso al que quiero, al que me extiende la mejilla, le beso, pero no los estoy prodigando ni tampoco me gusta ese besuqueo. Porque me recuerda además el de Judas; eso no puede ser, todo tiene que tener una escala de valores. Tiene que responder a sentimientos reales y lo demás es cortesía, buenos hábitos, educación, que es tan importante. Es lo que creo.

Amaury. Eusebio, en el último congreso de la UNEAC (Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba), hiciste una intervención  cuando se estaban eligiendo a las personas que iban a ser  miembros del Consejo Nacional de la UNEAC. Yo estaba, y ante la opinión de un compañero -también valiosa porque al final cada uno en esas cosas tiene la libertad de opinar y dar su punto de vista-, tú hablaste con una claridad, para muchos insoportable y para otros bienhechora, del asunto del artista, de la persona que emigra. Quisiera que tú, hoy, en el programa y ya casi a punto de terminar la entrevista, me dieras una opinión sobre esos cubanos, que deciden en un momento determinado vivir en otras partes del mundo. ¿Cuánto respeto se puede sentir por ellos?, ¿cuánta consideración se puede sentir por ellos?, ¿y por qué uno muchas veces también los rechaza y a otros los aplaude, quiere y venera?

Eusebio. Mira, yo estoy en Cuba porque creo profundamente en la libertad. Y tanto he creído en ella, que siempre digo que la ejercito y me lo creo, y quiero eso mismo para todos los demás. Creo que lo más conveniente es pensar que somos una isla y que los isleños siempre viven pendientes del horizonte, queriendo trascenderlo. No es nada nuevo, así ocurrió desde el poblamiento inicial de la isla y fue una isla que se formó de la migración de otros pueblos y naciones, del abrazo que se dieron, a veces sangriento en el suelo de Cuba, los opresores y los oprimidos; conquistadores y conquistados. Y creo que la nación cubana es el fruto de esos encuentros y desencuentros, de ese ir y venir.

Martí vivió más tiempo fuera de Cuba que dentro de ella. Lejos de ella murió Heredia, por ejemplo. Otros como Céspedes y Agramonte iniciaron largos viajes para conocer el mundo. Y podría citarte muchos más.

Cada época tiene su signo y sus circunstancias. Yo no creo que por sí misma la migración tenga que ser considerada, y más hoy, un evento estrictamente político. Es un tema económico, es un tema familiar, o es un tema opcional. Yo creo que eso hay que respetarlo profundamente y creo firmemente que todo lo que limite, todo lo que dificulte ese libre ir y volver, es algo que debe extinguirse.

Los que han hecho armas contra Cuba, los que han derramado sangre cubana, los que han planeado hacerlo, deben ser los que no pueden volver. Los que han ido y han fundado y han creado y tienen en su Patria un punto de referencia, tienen una tumba a la que acudir, un pueblo al que volver, una madre a la cual besar, un niño que recuperar; todo eso, es para mí lo normal y lo natural.

Y creo que eso lejos de disminuir a la Patria, a la Nación, la amplía. Hay un bautismo de fe de cubanía que es muy importante, que es muy importante. Y yo creo que eso merece el mayor respeto. Y eso fue lo que plantee aquel día en la UNEAC, en medio de un debate, en que los temas culturales -como siempre-, están ligados a temas éticos, a temas de la política. La política es ética y no se puede hacer política sin la cultura o prescindiendo de ella.

Cuando la política prescinde de la cultura, es un artificio, se convierte en burocracia; se convierte, no sé, en cualquier cosa menos en eso. Entonces en medio de aquel debate, pues fue necesario dar una opinión y había que darla un poco en carne propia y decirla. Cada cual que lo haga.

Yo siento muchísimo orgullo de mis propios hijos que no están aquí y lo siento de mi madre y lo siento de mis abuelos, que fueron libertadores y lucharon por la independencia de Cuba y soñaron con esa Cuba, que creo que nosotros hemos querido construir y que es una construcción inacabada. Porque hay todavía derechos de la Nación que no han sido conquistados. Hay todavía derechos de los cubanos por los cuales tenemos que seguir luchando.

Dentro de ese concepto que se abre paso de la unidad en la diversidad, del respeto a la singularidad, del respeto al principio de que no puede haber unanimidad en todo, en este sentido, volviendo a tu pregunta, los que desean libremente ir y volver, que vayan y vuelvan. Siempre habrá los que decidan seguir haciendo la prueba, seguir haciendo la prueba de edificar, de construir. Y si es posible, que los que van y no olvidan, nos extiendan la mano. Me parece maravilloso.

Amaury. Bueno, yo te agradezco que hayas utilizado una parte de tu tiempo para venir a conversar con tu hermano Amaury. Te doy las gracias en nombre también de esos padres, a los que pertenezco, que tienen a sus hijos viviendo fuera. Normalmente digo te quiero en este programa; yo debo decirte a ti, que yo te amo.

Eusebio. Gracias, muchas gracias.

Eusebio Leal en "Con 2 que se quieran". Fotos: Petí

Eusebio Leal en "Con 2 que se quieran". Fotos: Petí

Eusebio Leal y Amaury Pérez en "Con 2 que se quieran". Fotos: Petí

Eusebio Leal y Amaury Pérez en "Con 2 que se quieran". Fotos: Petí

Eusebio Leal en "Con 2 que se quieran". Fotos: Petí

Eusebio Leal en "Con 2 que se quieran". Fotos: Petí

Eusebio Leal y Amaury Pérez en "Con 2 que se quieran". Fotos: Petí

Eusebio Leal y Amaury Pérez en "Con 2 que se quieran". Fotos: Petí

Eusebio Leal y Amaury Pérez en "Con 2 que se quieran". Fotos: Petí

Eusebio Leal y Amaury Pérez en "Con 2 que se quieran". Fotos: Petí

Eusebio Leal, Petí y Amaury Pérez.

Eusebio Leal, Petí y Amaury Pérez.

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  • Damian dijo:

    Un programa formidable, como para tenerlo de recuerdo. No se si ya se ha explicado antes pero, ¿ No seria posible que subieran los videos de los programas para poder descargarlos o verlos online? Hay algunos de ellos que me gustaría conservar.

  • Siquitraque dijo:

    Amaury socio les guste a quien les guste mi comentario ¡hay un antes y un después de esta entrevista con el Dr. Leal! es una de las entrevistas mas importantes que se han transmitido por nuestra TV en los ultimos 51 años. ¡Bravo por Eusebio! ¡bravo por Amaury!

  • LIli dijo:

    Indudablemente, la entrevista de ayer a Eusebio leal fue una de las mejores del programa de Amaury y me atrevería a decir que el mejor "discurso" que se ha dado en cuba en los últimos tiempos. Cuanta coherencia, cuanto compromiso, cuanta verdad, expresada en tan corto tiempo de duración del programa. Ojala los dirigentes de este país se miraran mas en ese espejo. Las utopías son lindas pero no podemos vivir arraigados a ellas, Eusebio, me quito el sombrero ante ti, mis respetos y mi eterna admiración por tus palabras.

  • Juan A. de la Cruz dijo:

    Tal y como lo predije la semana pasada. Eusebio me dejó sin palabras. Miento, sí las tengo, las de agradecer a entrevistado y entrevistador el bien que le hicieron a la Patria. ¿Dicen que las cosas no están cambiando? hace unos pocos años hubiera sido impensable escuchar argumentos como los de Leal y preguntas como las de Amaury en nuestros medios. Felicidades a ambos.

  • Liliana dijo:

    Hola, Amaury, Eusebio, colectivo de con dos que se quieran un programa sencillamente genial, no tengo palabras solo mil gracias a todos por regalarnos semejante programa. Amaury que te recuperes pronto, Petí cuídalo mucho.

  • Eliza dijo:

    Amaury
    Muchas gracias por este programa, es una gran clase.

  • Genaro Hdez Herrera dijo:

    Amaury:
    Esta es tan sólo la segunda vez que escribo aquí. La anterior fue cuando entrevistaste a Alexis Díaz Pimienta. No porque los demás programas no lo ameriten, sino porque han sido estos dos los que me han llegado tan adentro que no he podido evitar derramar alguna lágrima y quedarme sin poder articular palabra alguna al final del programa.
    Eusebio, me permito ahorrar el formalismo de su apellido, es un cubano grande, de esos que se catalogan de imprescindible. Anoche le decía a mi esposa que, para mí, escucharlo hablar es como escuchar una canción sin música. Ójala tuvieramos muchos Eusebios que amaran a Cuba y a los cubanos como lo hace él!!!
    Permítame, brindarle mi mano, aún a sabiendas de lo que piensa al respecto; pero lo hago, como mismo dijo, con el corazón.
    Esperemos que quienes tienen que escuchar lo hagan.
    Los que debemos agradecer ya lo hicimos.
    Gracias por existir y gracias por tu palabra, que espero que no se agote ni se apague jamás.

  • Darien A. dijo:

    Anoche el programa me pareció fantástico, el señor Eusebio leal me pareció muy sincero en todo lo que dijo, nunca lo había visto hablar así, creo que hablaba con el corazón, a el gracias por decir esas cosas y a ti que te voy a decir MUCHAS GRACIAS y que dios te bendiga.

  • Lázaro Numa Aguila dijo:

    Felicidades para Amaury y su programa Con dos que se quieran, pienso que a Cuba y a los cubanos de hoy (estén donde estén) les hace falta ver cosas así.

    Cada martes me viene a la mente (en el transcurso del programa) "Factores humanos de la cubanidad" de Fernando Ortíz, sobre todo en este último con Eusebio Leal, hoy nos hacen falta millones de Leal.

    Gracias Amaury
    (Tampoco debes dejar de componer y cantar que nos sentiremos traicionados)

  • César Cadalso dijo:

    Otro maravilloso programa.
    Eusebio es grande, grandísimo, como había imaginado nos dió una clase magistral de cubanía, de amor a la patria, a la libertad, al trabajo, a la Revolución, a Martí, a Fidel.
    Gracias Amaury. Gracias Eusebio.

  • Ariel Lachaise dijo:

    Amaury:
    Cada una de las entrevistas que has realizado en "Con 2 que se quieran" han tenido su matíz propio, pero en el diálogo con Eusebio Leal, en la noche del martes 09 de Noviembre de 2010, la sinceridad, la modestia, la intelectualidad, la inteligencia, y la sabiduría, tuvieron su protagonismo.

    Esa entrevista, en mi opinión personal, fue más allá de lo esperado por los televidentes. ¡Fue sensacional!

    Puedes trasmitirle a Eusebio, que tiene un pueblo que le ama, como lo expresaste tú en la despedida del programa.

    Pienso, que debiera retrasmitirse esa entrevista lo antes posible.

    Tanto talento, sembrado en una noche, no puede "engavetarse".

    El pueblo cubano debe escuchar a Eusebio cuando habla desprovisto de la historia de la ciudad; debe escuchar a Eusebio cuando se expresa en aspectos de la economía, la política, la sociedad.

    Esa entrevista no merece entierro. Que ilumine como un sol permanente.

    Gracias Amaury, Gracias Eusebio.

  • yaisel lugo dijo:

    para mi sino es la mejor entrevista del programa esta entre las mejores Eusebio es un profesional y Amaury es un maestro me encanto la entrevista la parte que mas gusto fue cuando hablo el tema de la migración en Cuba yo creo que Eusebio lo dejo bien claro y me parece que eso son los caminos que debemos seguir.Por otra parte me gustaria que Amaury invite al programa a figuras del deporte cubano no solo de la cultura si se pudiera que se hiciera ok chaos y felicidades para Amaury que conduce el mejor programa de la televisión cubana.

  • Mercedes dijo:

    ESTA VEZ CON EUSEBIO LEAL, COMO SIEMPRE NOS QUEDAMOS CON DESEOS DE CONTINUAR VIENDO EL PROGRAMA.
    ¡QUE SABIDURÍA!
    SALUD Y ÉXITOS PARA TODOS.

  • Luis A. Calderón Canals dijo:

    Fue una entrevista brillante, de conceptos y definiciones, de valentía y cubanía indiscutible. Magistral el tema de la migración. Acaso hemos hecho con ella y por ella todo lo necesario. Una vez más gracias Eusebio por pensar, sentir y actuar como solo hacen los que siendo inmensos se sienten pequeños. Gracias Amaury por este nuevo regalo.

  • GA dijo:

    Es un privilegio vivir en el tiempo de LEAL y escucharlo con todos los matices en esas clases magistrales de ética y patriotismo. Ya nuestros bisnietos se conformarán con estudiarlo en seminarios y conferencias. Patria y fe. Que hermoso estandarte! Qué DIOS lo bendiga, Eusebio Leal.

  • JAVIER FIFA dijo:

    Gracias, por regalarnos un transcendental programa, para mi, el mejor, gracias tambien por permitirnos compartir con un cubano de lujo. Ojala que podamos el proximo año, continuar disfrutando de este programa.

  • Aramís Morales Linares dijo:

    Excelente programa, divina entrevista,magistral invitado.Así podría definir esta emisión de Con dos que se quieran y que gracias a Cubadebate disfrutamos muchos cubanos dentro y fuera de fronteras.A Eusebio lo admiro en lo personal,su ejemplo y consagración constante ha impulsado la obra de muchos jóvenes como yo.
    Por razones laborales he tenido la oportunidad de sentir de cerca la grandeza del ¨Padre de La Habana Vieja¨,mi eterno reconocimiento a él será siempre un motivo para crecer,gracias Amaury.

  • Yerandy Pérez dijo:

    Hola Amaury,
    Hay un problema con tú programa y me parece que ya no tiene solución, y estoy feliz que sea uno de esos problemas que no merecen arreglo. Afortunadamente cada uno de tus programas va ser mejor que el anterior, por eso no es raro encontrar en cada uno de los criterios de disímiles personas esta frase "Amaury el programa de anoche fue el que más me gustó...". Afectuosamente un tocayo de apellido.

  • Enrique Cumbá dijo:

    Amaury ante todo saludos y el deseo inmenso de que sigas por esa senda gloriosa que es la de borrar de tu patria toda señal de ignorancia,ya que como rezan nuestras sagradas escrituras:"Solo la verdad nos hara libres".
    Agradezco infinitamente este programa que conduces con caracter y estilo magistral,ya quisieran muchos por ahi.En la noche de hoy 09/11/2010 y al concluir de ver tu programa,como cada noche de martes,me he sentido el hombre mas afortunado del mundo,por la clase de invitado que llevastes,que falta le hace a nuestra Cuba,escuchar la prosa siempre atinada de ese gran hombre que para mi es el señor Eusebio Leal Spingler,gracias por lo que nos das y no imaginas cuanta falta le hace esto a nuestros hermanos cubanos.
    Quisiera solo como sugerencia y si te lo permitiesen,tuvieras entre tus invitados,otro tipo de personalidades,como por ejemplo:-El obispo Jaime Ortega Alamino(maxima representacion de la iglesia catolica cubana);-El Gran Maestro de la Masoneria Cubana,señor Jose Ramon Gonzalez Diaz;-El Gran Patriarca de la iglesia ortodoxa en Cuba;-El presidente de la Asociacion Cultural Yoruba de Cuba,etcetera,para que nuestro´pueblo tambien se nutra de todas estas sabidurias y culturas y asi puedan comprender mejor el por que de nuestra homogeneidad.
    Un abrazo cordial y un apreton de manos,como el que refirio Eusebio Leal,de sinceridad,de fraternidad,para usted,si antes lo queria,respetaba y admiraba,hoy lo amo con el amor que un hijo siente por su padre y viceversa,por todo cuanto hace por elevar a rangos superlativo la cultura general de todos los habitantes de su patria.Mi corazon para seguirlo amando.
    Que el Gran Arquitecto del Universo,le siga dando esa claridad de ideas y su obra por siempre sea bella y perdure,y que le de las fuerzas suficientes para que cuando esta obra sea buena,mañana sea mejor.

  • Jose Luis dijo:

    Todo un manual las palabras de Eusebio. Para que pedir premios ni distinciones para alguien que ya tiene el mayor: el corazón de los cubanos.Gracias, Eusebio por existir, debería ir más a menudo a los medios porque como Félix Varela tiene el don de "hacernos pensar" que es donde está el valor de la palabra.
    Amaury, gracias por tu programa y con todo el respeto estoy de acuerdo con Felix Ramírez, no hace falta resaltar tanto tus relaciones personales con los invitados,vuelves y vuelves sobre el asunto como si quisieras demostrar que eres parte de esa élite. En cuanto a lo de querer o tener un pedacito en el jardin de la basílica!!!! Te admiro, sinceramente,pero crees estar tan altura de Emilio Roig y otros para un sitio tan exclusivo?. Quizás desees lograr un ámbiente íntimo en el programa,pero tu nos representas a todos.

  • Laura dijo:

    Un beso enorme para un gran historiador, sigo teniendo fe que las discrepancias aunque sean criticas nos ayudan a salir de los baches en los que nos metemos y al finas sea nuestra revolucion la que salga vistoriosa, esa es mi meta y no otra.

    Bueno al caso Historiador gracias por lo que heces por mi pueblo natal Guanajay, al reparar su gran teatro, al fin alguien se acuerda de lo mal que estan las edificaciones historicas del interior de cuba.

    Un saludo fervoroso

  • Jorge Luis dijo:

    Me gustó mucho el programa y me identifiqué con las palabras de Eusebio en cuanto a la emigración. Mi esposa, yo y mis dos hijos tenemos que esperar un largo tiempo de “cinco años” para podernos reunificar con nuestras familias por el solo hecho de ser trabajadores de la Salud Publica. Llevamos más de quince años trabajados incansablemente y la única opción es esperar como si la vida fuera muy larga. Felicidades al programa. Ojala lleguemos a tener personas que piensen como nuestro amigo Eusebio, la patria seria quien más ganase.

  • Gran Maestro dijo:

    Maravillosa el programa de anoche espero que sea repetido o travez grasias Amaury por esta entrevista

  • Guillermo ANCHIA dijo:

    MUCHAS GRACIAS AMAURY, MUY BUENA LA ENTREVISTA, EUSEBIO ESTA MUY CLARO, Y SU IDEA PRINCIPAL DE REPARAR LA HABANA VIEJA YA SE PUEDE VER, OJALA PUEDAS ENTREVISTAR DEPORTISTAS FAMOSO COMO SOTOMAYOR, A ANA FIDELIA, VICTOR MESA ETC.

    FELICITACIONES ES UNO DE LOS POCOS PROGRAMA QUE SE PUEDEN VER EN LA TV

  • Alejandro dijo:

    amaury
    gracias por darnos la oportunidad de una vez mas escuchar a uno de nuestros mas ilustres intelectuales, sabio, hombre de fe, iluminado y sobre todo humano. Muchas gracias a ud, doctor Eusebio Leal por todo el sacrificio lleno de ilusiones, desilusiones que le ha permitido en su vida ser la guia de la restauracion de nuestra bella ciudad y sobre todo mejorar la calidad de vida de todas las personas que viven en sus predios, ojala el tiempo, como bien ud dice, se le multiplique y lo tengamos muchos años. Mis respetos

  • Luis Alberto dijo:

    para Amauri y el colectivo del programa y todos los que han tenido que ver con el mismo (llamese tecnicos de video, camaras, diseño y todos en general).
    Primero que todo agradecerles el trabajo que están realizando en cada programa, porque me imagino que tiene que ser arduo y complejo, a usted Amauri, un agradecimiento especial porque ha sabido ganarse el cariño y respeto del pueblo de Cuba, antes con su música, ahora con sus entrevistas, le agradesco todas hasta ahora, espero que la proxima semana son Zenaida sea igual o mejor, gracias una y mil veces por hacernos saber de cada personalidad su vida y obra.

  • Estela dijo:

    Cada uno de los programas vistos hasta ahora llevan una enseñanza, un mensaje que ojalá lleguen a todos, y se van mejorando unos a otros, el tiempo es corto y se disfruta mucho. Gracias Amaury por concedernos la oportunidad de recibir estas clases cada martes.
    A Eusebio, mi admiración y respeto, gracias por ser Ulises diariamente. Mucha salud y vida para Usted.

  • laro dijo:

    Quisiera comenzar agradeciendo a Amauri por haber invitado a ese gran Hombre de nuestro país que es Eusebio Leal y decir que me gustaría verlo en algún espacio en la televisión cubana, tan solo 10 minutos en la semana creo no afectaría tanto y se pudiera hacer algún esfuerzo para lograrlo, pues era fiel televidente de su antiguo programa Andar la habana y eso quedo en el olvido como tantas cosas, para solamente retransmitir alguno de sus episodios. Tan solo es mi opinión como pudiera ser de cualquier otro cubano considero que Eusebio es una persona que siempre, pero siempre, tiene algo que decirnos y aportar a todos nosotros quisiera la opinión de los que escriben en este foro para a ver si podemos rescatar a alguien que de verdad a hecho tanto pero tanto por nuestra cuba y fundamentalmente mi habana.

  • Carlos dijo:

    Gracias a Amaury y a todo el colectivo del programa por invitar a Eusebio, quien dió una clase magistral de sabiduría, respeto, fidelidad y valor.
    Gracias por su opinión sobre la migración, tema que muchos cubanos enfrentamos con gran dificultad, por los criterios que aún existen sobre este tema.
    Confieso que al terminar el programa apalaudí

  • LIKY dijo:

    ESTA ENTREVISTA PARA MI HA SIDO UNA DE LAS MAS IMPORTANTES EN SU PROGRAMA,SE DESPIERTAN TODOS LOS SENTIMIENTOS, TODAS LAS ESPERANZAS,UN RAYO DE LUZ ILUMINA NUESTRAS ILUSIONES,ES QUE ADORAMOS A NUESTRO PAIS Y QUEREMOS QUE POR LO MENOS LA MAYORIA DE LAS COSAS ESTEN BIEN Y FUNCIONEN Y QUE LA DIGNIDAD Y EL DECORO NO SEA ALGO QUE TENGAMOS QUE RESCATAR DESPUES DE TANTOS AÑOS LUCHANDO POR EL BIENESTAR DE NUESTRO PUEBLO. EXITOS AMAURY ERES MUY ESPECIAL.

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Amaury Pérez Vidal

Amaury Pérez Vidal

Cantautor cubano. Fundador de la Nueva Trova. Ha conducido varios espacios exitosos en la televisión nacional. Ha escrito varias novelas y poemas.

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