- Cubadebate - http://www.cubadebate.cu -

Loipa Araújo: "Yo no sé qué joya soy"

Loipa Araújo y Amaury Pérez, en Con 2 que se quieran. Foto: Petí

Loipa Araújo y Amaury Pérez, en Con 2 que se quieran. Foto: Petí

Amaury. Muy buenas noches. Estamos en Con 2 que se quieran, como me gusta decir, aquí, en el corazón de Centro Habana, en Prado y Trocadero, el barrio de Lezama Lima, en los legendarios Estudios de Sonido del ICAIC.

Hoy nos acompaña -me pongo nervioso-, en la entrevista de hoy, una de las más grandes bailarinas que ha tenido la historia del ballet clásico en Cuba y del ballet contemporáneo, porque también ha bailado contemporáneo.

Una Maitre, profesora, dice ella que coreógrafa no -sólo hizo dos coreografías cuando era joven- y una persona a quien yo siempre admiré mucho. No voy a decir mucho más porque voy a comprometerme diciendo entonces que ha sido siempre mi bailarina preferida: Loipa Araujo.  Mi bella...

Loipa. Amaury querido.

Amaury. A ver, Loipa, tú naciste en 10 de Octubre, lo que hoy es el municipio 10 de Octubre, pero hay un elemento que para mí es sobrecogedor, y es que ¿qué profesión tenían tus padres? ¿Tu papá era doctor?

Loipa. Mi padre era médico, especialista en vías respiratorias y mi madre era profesora de una escuela por la Virgen del Camino. De eso me acuerdo, de haberla acompañado a esa escuela.

Después papi cambió de especialidad y se hizo psiquíatra. Mami se hizo doctora en Pedagogía y empezó a trabajar en la que es la Secundaria Básica Rubén Martínez Villena, justo la que está detrás del Habana Libre.

Recuerdo que mami tocaba muy bien el piano, a mi mamá le encantaba la música y a mi padre también. Mi padre era un melómano y desde niña recuerdo siempre ese ambiente musical alrededor mío.

De por qué soy bailarina, no te lo puedo decir. Quizás porque era muy inquieta y me movía mucho.

Amaury. ¿Y no te daba miedo nada en esa época? Porque los miedos son...

Loipa. No, porque además, papi me contaba y es curioso, que ellos estuvieron un poco preocupados al principio, porque a mí no me gustaba jugar con muñecas. Mi mayor entretenimiento era que me sacaran a pasear y recoger piedras. Di tú, ¿por qué? Nadie puede saber. Yo todavía aún no lo sé.

Amaury. Bueno, pero él que era psiquíatra, ¿sabes que hay una enfermedad...

Loipa. Todavía no era psiquíatra.

Amaury. Pero tenía seguramente el conocimiento de que hay una enfermedad que se llama rastromanía.

Loipa. Ah, bueno, puede ser.

Amaury. Sí, que funciona...

Loipa. Pero por suerte se me ha quitado. Ya no tengo deseos de recoger ninguna piedra del piso.

Amaury. Ni falta que te ha hecho, gracias a Dios.

Loipa. Gracias a Dios y a los Orishas, que hay que contar con ellos.

Amaury. También.

Loipa. Ellos me decían, este es el anecdotario que siempre cuento porque creo que es de donde parte todo, que me convertí en el entretenimiento de la familia, porque me ponían en una mesa, ponían el radio y cambiaban la estación y que de acuerdo a la música que saliera del radio, pues yo cambiaba mi actitud ante esa música y dijeron: ¡bueno, esta algo tiene que bailar! y de ahí pasé a la Sociedad de Pro Arte musical.

Amaury. Sí, pero no vamos a llegar todavía a Pro Arte Musical porque yo te quiero preguntar..., tú pasaste el ciclón del 44, durante los ciclones ocurren muchas cosas, hay mucho viento, mucha lluvia, las ventanas suenan, crujen las puertas, todo eso. Tengo entendido que tú tuviste mucho miedo, como cualquier niño que tiene cinco años, cuatro años, no sé qué edad tendrías cuando el ciclón del 44.

Loipa. No tuve miedo, yo lo que estaba era fascinada. Acostada en una camita, todavía tengo imágenes muy claras. Hay cosas en mi vida que yo las tengo casi fotografiadas.

Me acuerdo que estaba con un medio hermano mío, acostada en esa camita y yo estaba fascinada de ver cómo aquellas ventanas de cristales temblaban.

Amaury. ¿Y esos sonidos no te dieron ganas de bailar?

Loipa. No, el ruido del viento no me dio ganas de bailar, yo estaba muy tranquilita en la cama.

Amaury. ¿Por qué dijiste en una entrevista que tus padres tenían que tener más de un trabajo, si ser médico era...?

Loipa. Papi, yo me acuerdo que trabajaba en dos hospitales, en dos clínicas; trabajaba en el Calixto García y trabajaba en una clínica que se llamaba el Centro Benéfico, si no me acuerdo mal, que estaba en la Calzada del Cerro.

Y mi mamá trabajaba en dos escuelas; en la mañana trabajaba en un hospicio, era una escuela de monjas, que tenía niños con problemas, porque a mami siempre le fascinó el trabajo con niños con problemas de retraso mental. Después, por la tarde, trabajaba en la Secundaria Básica, y todo ese trabajo lo hacían para poder costear la escuela que teníamos mi hermana y yo y después las clases de ballet.

Recuerdo a mami llevarme a El Encanto y comprarme un par de zapatillas de puntas y decirme: ¡mi hijita, para todo el año! o sea, que ya yo sabía que ese par de puntas tenía que remendarlas, coserlas, ponerle papel.

Amaury. Sí, porque las puntas no duran todo el año.

Loipa. Las puntas no deben durar todo el año. Tampoco tenía mucho que bailar, pero bueno, de todas maneras me tenían que durar el año entero porque era ya como un gasto extra que no entraba en el presupuesto familiar.

Amaury. Y si tus padres tenían dos trabajos, tu mamá estaba todo el tiempo fuera de la casa y tu padre también ¿con quién te criaste?

Loipa. Con mi abuelo. Te diría que mi abuelo es el que garantizaba recogerme en la escuela, el llevarme... cuando el tranvía, que se llamaba el V2, que pasaba por ahí por Humboldt, por Infanta y venía y subía por 23 y después iba por Línea.

Amaury. ¿Había un tranvía en Línea?

Loipa. ¿Cómo qué no? Toda la calle Línea era de tranvías, el V2 y el V6, que después se convirtieron en las guaguas, creo que 82 y 64 y hoy en día, no sé qué P será, si P-1, debe ser alguna de esas.

Amaury. Mientras no vuelvan a ser tranvías...

Loipa. Déjame decirte, que el tranvía tiene su encanto... a mí, yo monté mucho tranvía en Milán, que todavía tienen ahí los tranvías y a mí me encantaban los tranvías.

Amaury. Y en San Francisco también.

Loipa. Pero los de San Francisco te dan un poco más de impresión, esas lomas en tranvías.

Amaury. ¿Por dónde te gustaría que hubiera un tranvía?

Loipa. Mira, yo me acuerdo del tranvía por la calle 17.

Amaury. El tranvía de 17. Si esa idea es aceptada, le pondremos a ese tranvía Loipa.

Loipa. No, mira que ya yo tengo una cafetería con el nombre de Loipa. Y que también es una anécdota, porque me acuerdo que fue cuando Llanusa era el presidente de ¿cómo se llamaba aquella institución?

Amaury. Creo que era el INIT.

Loipa. Creo que sí. Ese era el que daba la tarjeta de mejor servicio. Entonces había la idea de ponerle a los distintos lugares los nombres aborígenes indo-cubanos y como Loipa es un nombre indo-cubano, pues le preguntaron a mi papá si daba el permiso para ponerle a la cafetería el nombre de Loipa y mi padre dijo: ¡sí, cómo no!

Después, muy iluso él, llegamos a merendar y merendamos y cuando hubo que pagar, dice mi papá: ¡pero es que a esta cafetería le pusieron el nombre por mi hija! Y el hombre le dijo: ¡Bueno, a mí no me interesa, tiene que pagar exactamente igual! (risas)

Amaury. Volvemos a Pro Arte. ¿Qué cosa era Pro Arte Musical, adonde tu abuelo te llevaba?

Loipa. Pro Arte Musical era una sociedad privada, de damas de mucho dinero, que fueron las que crearon el Teatro Auditórium. Ahí fue donde Alicia empezó a bailar y donde empezó Fernando y donde empezó Alberto.. y traían grandes... yo ahí vi a la RenataTebaldi cantar; vi el ballet, el American Ballet Theater; vi a Alicia Markova con Anton Dolin en Bailar, o sea, traían a grandes personalidades de la cultura.

Amaury. Los traía Pro Arte.

Loipa. Los traía Pro Arte y hacían las funciones en el Amadeo (Teatro Amadeo Roldán).

Amaury. ¿Y si ustedes pagaban, si tu familia pagaba tenían acceso a esas funciones?

Loipa. Sí, porque eran socios, pero habían socios de platea, socios del primer balcony y socios del segundo balcony. Naturalmente, mi familia era del segundo balcony. Pero siempre de arriba se ve mejor, de verdad.

Amaury. A veces se ve mejor de lejos.

Loipa. Sí, verdad. Entonces nosotros hacíamos muchas funciones de ballet, y ahí fue donde empecé. Además, mis primeros intentos, si tú quieres, de tocar algo que no fuera clásico, porque yo me acuerdo que Alberto Alonso, que dirigía la escuela, ya estaba haciendo sus cosas coreográficas, ¿no? y yo era una de sus niñitas de las que... siempre era un poco su conejillo de indias de hacer... y hacíamos muchas funciones, todos los fines de cursos, todos los años había una fiesta de fin de curso. Pero cuando eso, ya Laura Rainerique -era la madre de Fernando y Alberto- se va y Alberto se va de la dirección de la escuela porque empieza a hacer los show de Sans Soucci, fue cuando le cayó la pared, que acabó con mucha gente.

Amaury. Acabó con su carrera.

Loipa. Aquello decayó un poco y entonces ya estaba la Academia de Ballet Alicia Alonso, ya estaba el Ballet Alicia Alonso. Hablo del año 55, ya yo tenía 14 años, ya yo pensaba, ya yo sentía que mi vocación era esa. Yo quería ser bailarina, aunque en aquel entonces decir bailarina, no se sabía, la gente no identificaba bien lo que era la palabra bailarina y entonces decidí irme, también lo hizo Yuyi, Josefina (Josefina Méndez), las dos estábamos estudiando en Pro Arte y las dos nos fuimos al ballet de Alicia Alonso, donde ya estaban Aurora (Aurora Bosch), y Mirta (Mirta Plá).

Amaury. Ya tú conocías a Josefina,¿cuándo conoces a Aurora y a Mirta?

Loipa. Sí, Yuyi y yo veníamos juntas, salimos juntas de Pro Arte al llegar al Ballet Alicia Alonso y a la Escuela de Ballet Alicia Alonso y allí es donde ya, con nosotras que formamos el grupo...el grupo era un poco más grande, porque ya estaba Ramona, la que es hoy directora de la Escuela Nacional de Ballet.

Amaury. Ramona De Saá

Liopa. Y la hermana de Ramona, la gemela, Mangui, entonces éramos seis. Ese período yo te digo que fue un período muy lindo, muy importante en nuestras vidas, porque como no habían funciones, nosotras dábamos pequeñas funciones. Nos convertíamos en coreógrafas; nos convertíamos en luminotécnicas; nos convertíamos en vendedoras de papeletas para las funciones. Había que alquilar las sillas para sentar a las personas, o sea, éramos de todo y además, bailábamos. Ya en esa época, empezamos las cuatro a hacer el Grand pas de Quartre.

Amaury. Ya,¿tendrías 18 ó 17 años?

Loipa. En el 59.

Amaury. Por ahí.

Loipa. Claro, yo sí lo digo.

Amaury. Pero no lo digas.

Loipa. Sí lo digo, a mí me encanta decirlo, porque yo confieso que he vivido.Nací en el 41, ya, saca la cuenta, pues en el 59 yo tenía 18 años.

Amaury. Está bien, 18 años, bueno, yo tiré una piedra, pero...

Loipa. No, no, no, ¡yo confieso que he vivido!

Amaury. Ahora, desde que ustedes empezaron ya eran primeras bailarinas porque eran muy poquitas.

Loipa. ¡No, que va! Cuando se reconstituye el ballet de nuevo en el año 59 se hace una audición. Se trae inclusive un jurado internacional y vienen bailarines de los Estados Unidos y sobre todo bailarines de América del Sur.

Ese jurado, hacemos una clase, bailamos un poco y de ahí salieron las distintas categorías. Mirta queda como primera bailarina. Josefina, Aurora y yo quedamos como solistas. Después con el tiempo, Yuyi fue la que se hizo primera bailarina y Aurora y yo, casi, casi contemporáneas en asumir los roles de primeras bailarinas en el año 65, a mí me hicieron primera bailarina después del concurso de Varna.Fue la primera medalla de Oro y además también el reconocimiento de la Escuela Cubana de Ballet como tal.

Amaury. Para explicarle un poco al espectador. ¿Cómo son las categorías en el ballet, cuántas son? Cuerpo de baile qué  B, C, A.

Loipa. Bueno, hay las primeras bailarinas.

Amaury. Primeras bailarinas y primeros bailarines.

Loipa. Primeros bailarines, naturalmente, nos necesitamos mutuamente. Primeros solistas y después los solistas, luego están los corifeos, que es una palabra muy fea, pero es la traducción literal del francés, corifée, pero suena feo, que son los corifeos y después vienen los cuerpos de baile nivel A, nivel B y nivel C.

Generalmente se entra en el C y se va progresando, pero eso ha cambiado con el tiempo, porque hay veces que te llegan talentos tan grandes que tú no los puedes poner en un cuerpo de baile C, tú tienes que ya casi entrarlos en un cuerpo de baile A y en muy poco tiempo, naturalmente, si lo trabajan, no es que porque yo tenga talento me lo tienen que dar, van caminando muy rápido.

Nosotros en nuestra época nos demoramos mucho, asumimos los primeros roles de bailarines sin ser primeros bailarines, pero el período de tiempo antes de que nos nombraran fue más largo.

Hoy en día eso va mucho más rápido. Va mucho más rápido  como va el siglo, como va la técnica.

Amaury. ¿Puede salir un muchacho de la escuela y llegar a primer bailarín rápidamente en una compañía?

Loipa. Puede llegar

Amaury. Ahora, a ver. Viene otra pregunta de esas con las que yo no duermo.

Si, supongamos, una solista, hablemos de una solista, que tiene unas condiciones maravillosas y que cuando llegan los fuetés, los hace dobles, triples y es un fenómeno, porque los hace y es tremendo, pero hace Coppelia, le dieron la oportunidad, supón, y no hay primeras bailarinas, todas están enfermas porque cogieron catarro y yo la pongo a hacer Coppelia, y Coppelia no es igual que Giselle; y Giselle no es igual que El Lago y El Lago no es igual que La Fille Mal Gardée. ¿Se puede decir entonces que esa mujer, aunque tenga muchas condiciones, o ese muchacho, puede ser un hombre también, no están preparados para asumir grandes roles si todos los hacen igual, solamente porque físicamente estén preparados?

Loipa. Estoy de acuerdo contigo. En mi opinión, la técnica no hace un bailarín. Lo que realmente te da a ti la categoría superior, es el que tú logres interpretar cada rol con el estilo. Desgraciadamente en el mundo hoy en día hay la tendencia al gran virtuosismo técnico, al vender, quince piruetees, saltos, como yo les digo que se llaman, tienen nombres técnicos, pero a mí me gusta llamarlos por lo que me parecen: el helicóptero, el tal cosa, porque son pasos tan raros que tú no lo puedes definir, son impresionantes, requieren gran destreza técnica, pero eso no hace a un bailarín.

El bailarín... verdaderamente tú recibes la impresión de algo que tiene un principio, que tiene un fin, que tiene un dominio, que tiene una elegancia, yo, hay veces que me levanto de una función y me voy cuando nada más que veo eso, mucho fuego artificial.

Amaury. ¡Circo!

Loipa. ¡Circo! además, hay veces que resulta que yo digo: ¡ay! pero mira, se están cambiando el traje, el tutú, o la chaqueta, el peinado, y hacen todo igual; tres pas de deux distintos, iguales, hasta con los mismos pasos, porque son los pasos que mejor les salen y eso es a la larga un facilismo y a la larga significa una carrera muy corta, porque el día que no tengas la potencia muscular, ni el poder, la cosa de girar, ¿qué te queda?, nada.

Amaury. Es interesante. Otra pregunta de esas. Estoy hablando de mis misterios, estoy sacando mis fantasmas. Después yo vuelvo otra vez para allá y para acá. ¿Por qué no dejan ir a la playa a los bailarines?

Loipa. ¿Quién te dijo que no?

Amaury. ¡Ay, cómo no! Yo he tenido novias bailarinas y me decían que no, que estaba prohibido y que a ustedes les prohibían.

Loipa. No, prohibido no...

Amaury. Que se les ven las marcas de las trusas.

Loipa. Pero oye con los bikinis nada y además existe el topless y todo, así que hoy en día... Quizás en mi época era un poco más difícil.

Amaury. Tu época también era la mía.

Loipa. Tu generación es la mía. Ahora no, te pones un topless y ya no hay problemas. Hoy existen miles de cremas de protección 50, de protección 80, que no te quemas y entonces estás en la playa y sales como si no hubieses entrado.

Amaury. O sea, entonces puedo pensar que me estaban engañando.

Loipa. No engañando, yo creo que cada época tiene sus cosas y la nuestra era esa. Yo sí fui mucho a la playa y a mí me encantaba la playa. El agua, el mar es algo maravilloso, es una de las cosas que más extraño.

Lo único que tenía cuidado de no quemarme y después si me quemaba un poco, pues me tenía que poner toneladas de maquillaje en el cuerpo para que no se notara.

Amaury. ¿Por qué los bailarines se enamoran normalmente entre sí? ¿Tiene que ver con la cantidad de horas que pasan juntos o con la sensualidad de estar todo el tiempo tocándose?

Loipa. Yo creo que es más bien el estar desde por la mañana hasta por la noche. Salir de gira y estar tres meses juntos, o sea, y además el hecho de que el ballet es tan absorbente, que hay que ser muy consciente para tratar de que tu mundo no se convierta en eso, que alrededor de ese mundo tuyo existen miles de cosas interesantes, bellas y que además te pueden aportar mucho a ti mismo como bailarín.

Amaury. Pero hubo una época muy importante en la Escuela de Ballet, donde la Escuela de Ballet estaba junto con la Escuela de Música y había una relación entre todos nosotros y todos nos conocíamos y todos nos íbamos a ver.

Loipa. Pero ya eso no existe porque la Escuela de Ballet está a un lado, la de Teatro está en otro, la de Música está en otra.

Amaury. ¿Quién le puso a ustedes Las Cuatro Joyas?

Loipa. Haskell

Amaury. Arnold Haskell

Loipa. Fue el gran crítico inglés que llegó a un festival y nos vio bailar y creo que quedó impresionado por esas cuatro mujeres y nos dijo Las Cuatro Joyas. Además, aunque yo no sé qué joya yo soy, porque él a mí me definió como una orquídea exótica en el jardín del ballet, o sea, que habría que buscar una gema que tuviese ese color.Sí a Aurora le dijo el diamante, pero bueno, joyas como algo de que relucía.

Amaury. ¿Qué tú sentiste cuando murieron Josefina y Mirta?

Loipa. Bueno, es como si se muere gente muy cercana a ti, es como parte de tu vida que se va. Entonces por eso quizás para mí estos últimos años han sido muy difíciles porque han sido pérdidas muy importantes, una casi detrás de la otra.

Amaury. ¿Pensaste que siempre las ibas a tener ahí, que iban a estar juntas siempre?

Loipa. Sí, nosotras siempre pensábamos y hacíamos chistes, inclusive, de estar nosotras ya viejitas...

Amaury. Josefina era muy simpática.

Loipa. Sí, si Yuyi era muy simpática... de estar viejitas y ella imitaba a una viejita y decía: ¡Loipita, pon ese piecesito para afuera!

Amaury. ...Estar así en un balcón en el teatro...

Loipa. Sí en un balcón en un teatro y estar viejitas; ¡oye, mira que estás tirando la pierna! Yuyi bromeaba mucho con eso, o sea, de que nosotras íbamos a estar juntas quizás hasta la muerte, pero bueno, la vida dispone las cosas en otra forma.

Amaury. Nos vamos para dos personas que están vivas entonces. Lo has dicho, he leído en estos días una cantidad de entrevistas tuyas, que estoy que puedo bailar contigo un pas de deux aquí pero ¿qué significan Alicia y Fernando? Ahora que ya tú no estás bailando.

Loipa. Bueno, cuando tú pones en la vida..., hay personas que son seres humanos que son fundamentales en tu vida y yo los tengo a ellos como esos seres sin los cuales yo no hubiese podido ser la que soy hoy en día. Son parte de este pequeño rompecabezas donde cada uno ha aportado y el resultado soy yo.Naturalmente que está lo que es la voluntad de Loipa.

Amaury. Y el talento.

Loipa. El talento, pero ellos son los que dieron base, soportaron, añadieron, aportaron a eso. No sólo Alicia y Fernando, mis padres, mi hermana, mi esposo. Entonces son gentes que son muy importantes en mi vida. Sin ellos yo no sería lo que he tratado de ser.

Amaury. ¿Con qué papeles te sentías más cómoda?

Loipa. Chico, yo siempre me he sentido muy atraída por los papeles dramáticos. Yo siempre hago el cuento de que Sílfides era un ballet que cada vez que yo me tenía que poner esa coronita y el vestido blanco, yo me miraba en el espejo y decía: ¿pero qué tiene que ver eso conmigo?

Y como te tienes que esforzar, tienes que vencer tu propia reticencia, tu propio deseo de no hacer y tienes que hacerlo bien, porque ese es el compromiso...y tú no puedes llegar al escenario y decir: ¡esto no me va a salir bien porque no me gusta! No. Tienes que hacerlo bien.

Eso logró que yo llegara a encontrarme con Sílfides y te puedo decir que mis últimas funciones, El Preludio, que la gente considera como uno de mis grandes roles, lo disfrutaba tremendamente.Por eso te digo que en la vida, aunque a uno no le guste, hay que tratar de hacer las cosas, porque uno no sabe si en eso que no le gusta hacer, va a haber también otro camino para encontrar un...

Amaury. Sí, pero si tú pudieras ahora mismo escoger, suponte que yo fuera Sigfrido...

Loipa. ...Sufrido, como decimos nosotros. (risas)

Amaury. Bueno, ustedes, pero yo no voy a decir eso porque es un príncipe maravilloso. Pero suponte que entonces tú tienes un príncipe que soy yo, un príncipe X, no soy ningún príncipe, nada más lejos de mí que un príncipe...

Loipa. ...Por estatura y por porte seguro que lo puedes ser...

Amaury. ...Con la cintura que yo tengo, haría un príncipe que es una maravilla. ¿Cuál papel te gustaría hacer conmigo otra vez, repetir, donde tú te sintieras rica?

Loipa. No, uno solo, yo te diría que una noche me encantaría hacer El Lago de los Cisnes. Esos roles, sobre todo el contraste entre Odette/Odile para mí era maravilloso. Te diría que me encantaría hacer Giselle, por todo el trabajo de estilo romántico, y el trabajo psicológico de ese primer acto. Y me encantaría hacer algo contemporáneo, alguna obra de Alberto Méndez.

Amaury. Háblame de Alberto, es que yo adoro a Alberto y tú también.

Loipa. Pues Alberto es un ser muy especial. Yo le decía con  mucho cariño Krapsi. Muy pronto empezó a demostrar tener un talento coreográfico... y Alberto, como había estudiado arquitectura, él encontró en sus primeras coreografías..., tú veías como un diseño corporal muy interesante.Y tiene cosas maravillosas. "Tarde en la siesta" de Alberto, la considero una joya. Pues tiene grandes ballets como Rara Avis,es un gran coreógrafo.

Amaury. Tú has ganado varios concursos, en el de Varna la medalla de Oro, después ganaste creo que la medalla de Plata en Moscú y normalmente los bailarines hablan mucho de los concursos. ¿Para qué sirven los concursos?

Loipa. Para probarte a ti mismo y para saber cuán duro tienes los nervios.

Amaury. ¿Para eso?

Loipa. Sobre todo. No creo que un concurso vaya a determinar la carrera de un bailarín. Puede ser que te conozcan, eres famoso, pero si tú no correspondes, o sea, porque el concurso es un momento, después continúa tu vida, y si tú no puedes mantener el nivel que tú demostraste en el concurso, igual que subiste, bajaste.

Amaury. ¿Pero puede servir para que te vea un director de una compañía importante?

Loipa. Puede servir, pero cómo lo hacen cuanto tú generalmente..., y también los concursos han cambiado un poco de características. Antes a los concursos iban, sobre todo, bailarines ya bastante hechos.Ahora, los concursos son más para esto que tú estás diciendo. De gente joven que se pone a trabajar, trabaja tres variaciones, o cuatro variaciones, se las sabe impecablemente como para sorprender, pero muchas veces, cuando tú los sacas de esas cuatro variaciones que han trabajado durante un año, tienen miles de lagunas y miles de debilidades técnicas y artísticas.

Amaury. Uno va al ballet y se encuentra el siguiente escenario, todos los días: Siempre están haciendo los mismos ejercicios, las mismas posiciones; barra y esto, barra y otra vez. ¿Por qué es necesario hacer, pasarse toda la vida haciendo lo mismo?

Loipa. ¿Pero un pianista no tiene que empezar por el Do, Re, Mi, Fa, Sol, Fa, Mi, Re, Do? Es lo mismo. Un pianista no puede empezar a tocar el concierto...

Amaury. ...¿Pero lo hacen por calentar? ¿Eso tiene un orden?

Loipa. ...Eso lleva un orden igual que la escala musical, igual que el violín. Es igual que un actor cuando se va a preparar para actuar, necesita calentar la voz, necesita calentar la mente, repasar el texto.

Amaury. Sí, pero hay veces que no están ensayando una obra, que a veces nada más que van y dan clases, por ejemplo.

Loipa. No, yo creo que un actor tiene que estar..., no sé..., no soy actriz...

Amaury. Yo tampoco soy actor, ni siquiera hago ta, ta, ta, ta (sonido de escala musical)

Loipa. Pero tú cuando preparas una canción ¿qué haces, a ti te viene? (risas)

Amaury. No, a mí me baja como un ángel luminoso. (Risas)

Loipa. No, ¿qué te baja? porque tú tienes las neuronas que las vas acondicionando.

Amaury. Y que trabajo como loco. (risas)

Loipa. Y que te concentras en lo que vas a hacer, o sea, yo no creo que la inspiración divina le venga a nadie, y como nosotros estamos trabajando con los músculos, con las articulaciones, tú no puedes de repente salir a bailar porque seguro que te partes en dos.Entonces tú tienes que calentar esa musculatura, esas articulaciones.

Amaury. Yo hablo de las clases diarias.

Loipa. Por eso esos ejercicios son los que..., tienen un orden, por suerte, lo ordenaron así y que te permiten llegar a un estado donde tú puedes acometer la obra como tal.

Amaury. ¿Qué cosa es ser maitre?

Loipa. Es más que profesor, yo creo que el maitre es la persona que es capaz de ir más allá del simple hecho de cómo enseñar un ejercicio. Yo puedo..., hay personas que pueden montar y decir: ¡mira, haz el arabesque y esto! pero explicar qué es lo que haceOdette. ¿Por qué Odette mueve la cabeza así? ¿Por qué mueve los brazos? ¿Qué es lo que siente?, las diferentes formas que se puede hacer ese segundo acto, esa variación se puede hacer: de alegría, porque encontraste el ser amado que te va a sacar del encanto, o de tristeza, porque estás resignada a tu suerte y sabes que aunque ha llegado Sigfrido, que te jura amor, tú sabes que siempre volverás a ser cisne. Y eso tú nada más que lo puedes decir y extraer de los que están vírgenes, si tú lo has pasado por ti mismo, si tú has hecho el análisis, si tú lo has trabajado y has tenido un proceso para llegar a un personaje.

Porque todo el mundo empieza imitando. Yo no te digo que nosotras al principio, como teníamos la figura de Alicia y tan fuerte, porque la personalidad de Alicia... Quizás nosotras todas, en el inicio, queríamos ser un poco Alicia y después, con el hacer, con el mucho hacer, cada una fue encontrando su propia personalidad y creo que eso es una de las cosas maravillosas de Las Cuatro Joyas. Que es que aunque nosotras todas teníamos y hacíamos la misma coreografía, las cuatro éramos distintas porque cada cual tenía un acercamiento distinto a los papeles. Siempre respetando el estilo, siempre respetando la coreografía, pero éramos distintas y creo que para el público era interesante ir a ver cuatro bailarinas interpretando a Odette de diferentes maneras.

Amaury. Yo te estoy viendo moverte y te veía bailar, cuando bailabas. Tú siempre fuiste, Loipa, de sangre caliente o sea, todavía en la entrevista...

Loipa. Dicen que soy hija de Oshun.

Amaury. Dice la gente que yo sé de eso, aquí me han dicho algunos invitados: ¡tú sabes de eso! Yo aquí estoy para entrevistar, yo no estoy para estar opinando.

Ahora, yo me preguntaba, cuando yo era jovencito yo iba al ballet a verte, yo iba mucho al ballet, decía: ¿cómo esta mujer tan cubana, tan pasional, se podía casar con Azari Plizetski, un ruso?, no quiero ser indiscreto, pero me parecía que Azari siempre estaba siempre lleno de nieve y tú estabas llena de sol.

Loipa. No, pero es que él estaba en Cuba y aquí estaba rodeado de sol,  ¿me entiendes?

Amaury. Que eras tú.

Loipa. Bueno sí y todo lo que le rodeaba, porque déjame decirte que Azari trató de cubanizarse y se logró cubanizar, o sea, Azari de verdad que cuando él llegó, a la semana estaba hablando español. Pero tan pronto yo llegué a Moscú, a vivir, cuando Azari terminó el contrato y yo me pasé en Moscú un noviembre, diciembre, enero, febrero, marzo, abril, yo entendí que yo no podría hacer mi vida allí,

y mi padre me lo había dicho. Mi padre me decía: mi hijita, tú eres hija del sol, a ti te gusta el calor, a ti te gusta el agua de mar caliente, tú no vas a poder, tú no estás acostumbrada a cubrirte. Y efectivamente, mi padre tenía razón.Por el clima, sobre todo por el clima, porque la familia de Azari era una familia maravillosa. La madre de Azari era una actriz famosa del cine silente en Rusia. El tío de Azari, Asaf Messerer, un gran maestro de baile. La hermana de Azari, Maya Plisétskaya,bailarina.

O sea, me di cuenta que yo como ser humano no iba a poder ser feliz y si yo no iba a ser feliz, yo no podía hacer feliz a nadie.

Amaury. Y terminaste así.

Loipa. No fue así, fue de a poco, fue la distancia, fue algo que no fue abrupto, fue algo que fue muy suavemente, y fue algo normal para los dos, pero yo le tengo un gran aprecio a Azari, además un gran agradecimiento. También es uno de los pilares importantes en mi vida como artista.

Amaury. Sí, porque él vino a Cuba para bailar con Alicia.

Loipa. Con Alicia, pero tuvo que bailar con todas nosotras, porque en aquel entonces todavía..., cuando Azari llega, ni Esquivel, ni Salgado... todavía estaban en la escuela. Todavía nosotros les dábamos clases en la escuela a ellos.

Amaury. Todavía eran niños.

Loipa. Ellos salen de la escuela en el año 68.

Amaury. ¿Cuándo tú decides: no bailo más?

Loipa. Yo no lo decidí así de un día para el otro. Me recuerdo, te puedo decir el momento; yo iba a hacer un Lago de los Cisnes, que me costó la vida. No sólo por la cosa física, sino el trabajo, la concentración que necesité para poder hacer ese Lago de los Cisnes.El ir a ensayar me costaba, era algo que me pesaba y cuando logré hacer la función, y fue una función maravillosa, dije: esta es la última. Yo me quiero ir con este recuerdo y decidí que esa iba a ser la manera.

O sea, después hice una Giselle y fue igual. La trabajé duro, duro, bailé muy bien: la última, y así fui haciendo con los grandes roles. Me quedé haciendo pues, en el Grand Pas de Quatre, La Taglioni y el Pas de Deux de Intermitencias de Roland, Bodas de Sangre, que me encantaba hacerlo. Y lo dejé poco a poco.

Amaury. ¿Pero fue por un asunto físico?

Loipa. Porque creo que cada cosa tiene su momento, Amaury, y salir al escenario con la presión de ¿puedo? Ya cuando uno adquiere cierta edad, tú eres muy consciente del paso del tiempo sobre tu físico y cada vez cuesta un poquitico más de trabajo y entonces vas perdiendo un poco de seguridad en ti mismo. Y tan pronto tú dudas un segundo en el escenario de si algo te sale o no te sale, ahí te dejó de salir.

Yo preferí irme con los recuerdos de bellas funciones. ¿Por qué llegar al extremo de tener que recordar: ¡ay, que me caí!? ¡No!. Yo puedo decir que mi último Lago fue un Lago maravilloso, que mi última Giselle lo fue exactamente igual.

Tengo maravillosos recuerdos de esas últimas funciones mías y para mí no fue un desgarramiento dejar el escenario. ¿Por qué? Porque por suerte nosotras empezamos a enseñar muy tempranamente.

Cuando se abre la Escuela Nacional de Arte y la Escuela de Ballet en el 62, nosotras tuvimos que ir a enseñar. Yo tenía 18 años y me encantaba, me fascinaba la enseñanza y por lo tanto una suplió a la otra de una manera muy natural.Y ahora en estos momentos recibo casi más satisfacción cuando veo con alguien que he trabajado, el Lago de los Cisnes, he trabajado uno de los grandes roles, hacer una función muy buena y yo sé que hay parte de mí, que no siempre se considera, ¿eh?, yo creo que esa es una de las grandes ausencias, cuando se hace una crítica de si ese bailarín está bien entrenado, detrás de ese bailarín bien entrenado, que ha hecho una función maravillosa, siempre está el ojo del maestro, está el ojo del ensayador.

Amaury. Loipa, cuando yo te llamé por teléfono para invitarte al programa, tú me dijiste que sí rápido, yo tengo que agradecerte eso, te lo digo sinceramente, hemos estado jugando, te he estado haciendo preguntas, yo te tengo mucha admiración y mucha confianza.

Pero cuando yo te dije dónde se filmaba, tú hiciste una pausa y me dijiste: ¡Ay, Dios mío! Y yo te dije: ¡Sí! además, yo no me daba cuenta de lo que te pasaba a ti y es que, claro, estamos grabando en los estudios a donde tantas veces viniste con Octavio Cortázar, gran cineasta, gran amigo y para mí modo de ver, el gran amor de tu vida. ¿Cómo lo conociste? Hablemos bonito de él; aquí se le recuerda con alegría, toda esta gente trabajó con él toda la vida.

Loipa. Mira, la historia de Octavio y mía fue una historia peculiar si tú quieres. Porque Octavio, él creó en el ballet, al principio, en los años 59, 60, se creó un cine-debate y Octavio era el que lo moderaba, por decirlo de alguna manera.

Después de eso, cada vez que íbamos a un trabajo voluntario, que fuimos a muchos trabajos voluntarios, al Cordón de La Habana, al ciclón Alma, a todo - siempre primero la clase de ballet y después nos íbamos para el Cordón de La Habana- ,  Octavio iba con la gente del ICAIC a filmarnos, o sea, siempre había un contacto y a mí, lo confieso, siempre lo he dicho, siempre me atrajo y era alguien a quien yo rehuía. Después me enteré que por parte de él pasaba lo mismo. Octavio se casa, se va a Checoslovaquia a estudiar en la FAMU (Academia de Cine y Televisión de Praga) y yo me caso con Azari. Nuestras vidas transcurren. Octavio regresa en el 73, se divorcia de su primera esposa y yo vengo en el 74, creo que fue cuando el estreno de La Bella Durmiente, yo vengo de Francia, ya yo estaba en Marsella y vengo y estoy en el teatro y Octavio estaba ese día en el teatro y me vio; y dice él que él se me acercó al palco y que yo le hice el caso del perro, porque yo estaba tan absorta en La Bella Durmiente, que tenía que estrenar y no le hice caso. Yo me divorcio y en el año 78, la compañía va para Madrid, y Octavio venía de España y nos encontramos en Barajas (aeropuerto de Madrid). ¡Ah!, qué tal. Octavio nos invita a un café a un grupo. Bien, yo sigo mi gira, Octavio regresa y de repente estando nosotros en Hungría, nos dicen que llegó una delegación cultural y hay un grupo del ICAIC donde viene Octavio. Ya eran demasiadas las coincidencias.

Amaury. Ya, ya, no se podía esperar.

Loipa. Y entonces, pues ahí poco a poco, pues éramos dos seres que nos habíamos visto a través de la distancia durante muchos años y de repente nos encontramos. Y nada, a partir de ahí, empezó una historia que duró muchísimos años.

Amaury. ¿Cuántos?

Loipa. 29.

Amaury. Cuéntamelos hasta hoy.

Loipa. Hasta hoy 31.

Amaury. Y si te vuelvo a entrevistar el año que viene.

Loipa. 32

Amaury. Así va a ser. ¿Tú tienes hijos, Loipa?

Loipa. Bueno, cuando quise tenerlos no los tuve porque siempre la danza, un concurso, una función y, después ya era muy tarde. Pero la vida y mi sobrina siempre me dice: ¡tía, por qué tú dices eso! Porque yo siempre solía decir: ¡Pero a quien Dios no le da hijos, el Diablo le da sobrinos!

Y mi sobrina es ella. Me dice: ¡tiíta, por qué tú dices eso si yo soy tan buena contigo! Y es verdad, yo no puedo decir lo contrario, tengo a Heian, que es mi hija, porque mi hermana Nara, después que la niña nació, se fue a Moscú a hacer su doctorado, y nos la dejó a mi mamá y a mí y nosotras prácticamente criamos a Heian hasta los 3 años, o sea, que Heian para mí es mi hija, no es mi sobrina, es mi hija. Y después, cuando empiezo mi relación con Octavio, Octavio tenía un hijo de cuatro años, Octavito, que también se convirtió en mi hijo, o sea, que tengo dos hijos que me han dado tres nietas.

Amaury. Loipa, mi última pregunta. Tú ahora estás en la Universidad Rey Juan Carlos, pero también eres maitre de la Ópera de París y también del Royal Ballet de Londres.

Loipa. Y del Teatro Real de Dinamarca y de la Escala de Milán.

Amaury. Todos, o sea, rotando por Europa.

Loipa. Sí, rotando un poco sí, pero últimamente me concentro, porque también ...el tiempo pasa, Pablito Milanés, como digo yo, uno tiene que concentrarse y últimamente mi trabajo ha estado centrado en el Royal Ballet y el Teatro Real de Dinamarca. A la Scala hace un año que no voy y dentro de eso, siempre tratando de ver cómo vengo.

Amaury. ¿Cómo te sentirías, y esa sí es la última pregunta aunque hice un prólogo un poco largo, si mañana Alicia te dijera: Loipa, déjalo todo, ven, y sé la directora del Ballet Nacional de Cuba, ocupa mi lugar?

Loipa.Bueno, yo creo que el lugar de Alicia nadie lo puede ocupar, ni como directora, ni como nada. Creo que Alicia tiene su posición y uno se mejora tratando de ser, de alcanzar lo que ella significa y todo, pero no creo que podría, además, creo que sería un error plantearme ser como Alicia.

Amaury. No, no. Yo no te digo eso.

Loipa. ¿Qué cómo me sentiría? Pues imagínate, qué responsabilidad.

Amaury. Soltarlo todo. Decir voy y Alicia me ha pedido que venga y que me ocupe del Ballet Nacional de Cuba.

Loipa. No sólo es el Ballet Nacional de Cuba, es esta obra maravillosa que ella ha hecho, que hemos hecho todos nosotros, porque yo también me considero parte de esta obra. Ellos son los fundadores; Alicia, Fernando y Alberto pero detrás de ellos ha habido camadas de generaciones que han aportado a esa gran obra.O sea, que yo considero el Ballet Nacional de Cuba como algo a lo que yo he contribuido de una manera u otra, y por lo tanto lo considero mío también y todo lo que sea proteger algo mío, no digo yo si doy la vida por proteger algo que considero que es producto también de mi esfuerzo y el esfuerzo de tanta gente.

Esa es una obra que hay que preservar por encima de todo y si hay que sacrificar lo que haya que sacrificar, se sacrifica. Mayores sacrificios se han hecho en la vida, sobre todo por preservar una obra como es la obra del Ballet Nacional de Cuba.

Amaury. Bueno, mi princesa.

Loipa. Mi príncipe.

Amaury. Me arrodillo.

Loipa. Gracias.

Amaury. Te beso las manos.

Loipa. Gracias a ti.

Amaury. Te doy muchas gracias, te agradezco que hayas venido, y que seas "mi bailarina".

Loipa. Gracias.

Loipa Araújo en Con 2 que se quieran. Foto: Petí

Loipa. Foto: Petí

Loipa Araújo y Amaury Pérez, en Con 2 que se quieran. Foto: Petí

Heian, Loipa y Amaury. Foto: Petí

Loipa Araújo y Amaury Pérez, en Con 2 que se quieran. Foto: Petí

Petí, Loipa y Amaury.

Loipa Araújo y Amaury Pérez, en Con 2 que se quieran. Foto: Petí

Loipa Araújo y Amaury Pérez, en Con 2 que se quieran. Foto: Petí

Loipa Araújo y Amaury Pérez, en Con 2 que se quieran. Foto: Petí

Foto: Petí