- Cubadebate - http://www.cubadebate.cu -

Carlos Alfonso: "Ser cubano es lo más grande que tengo en la vida"

Carlos Alfonso en "Con 2 que se quieran". Foto: Petí

Carlos Alfonso y Amaury Pérez en "Con 2 que se quieran". Fotos: Petí

Amaury. Muy buenas noches, estamos en Con 2 que se quieran, en el corazón de Centro Habana, en Prado y Trocadero, en el barrio de Lezama, en los legendarios Estudios de Sonido del ICAIC.

Esta noche está con nosotros un gran amigo mío, un gran músico cubano, una voz única dentro del rock cubano también. El líder de varios grupos y ya hablaremos por qué que han dejado una huella importantísima en la cultura cubana y en la música cubana. Es un honor para mí recibir a mi hermanito Carlos Alfonso.

Bueno, Carlitos, como seguramente este personaje, el primero del que te voy a hablar, va a estar saliendo en toda la entrevista, porque tú eres Carlos Alfonso, pero no eres Carlos Alfonso sin tu pareja, sin tu media naranja, yo quiero que tú me hables de Ele Valdés, la gran cantante Ele Valdés, la gran animadora de Tema 4, primero y de Síntesis después, ¿cómo la conociste?

Carlos. Cuando aquello andaba con mi guitarrita a cuestas...

Amaury. ...cuando aquello, ¿estamos hablando sobre qué año?

Carlos. Sobre los años 70, 71, yo andaba con mi guitarra, estaba trabajando en Matanzas. Después te voy a hacer el cuento de cómo llegué a Matanzas. Vivía en Mantilla y cerca de mi casa, por el paradero de la 68 y la 4, vivía Beatriz. Cuando aquello Beatriz era...

Amaury. ¿Beatriz Márquez?

Carlos. Beatriz Márquez, yo iba allí, la visitaba y un día estaba Ele. Yo vi a aquella flaquita, de unas 108 libras, cantando cosas de los Swingle Singers y también cosas de Michel Legrand, "Los paraguas", todo eso con Beatriz. Miré a aquella chiquita y dije: esta va a ser mi mujer. Lo dije y entonces la perseguía, además, sin que ella lo supiera. Si la veía en una guagua me bajaba, me montaba en la otra y un día le dije que si quería cantar con un cuarteto y ella me dijo que no, pero que me podía ayudar.

Ella era muy orgullosa, siempre leyendo, no me hacía caso; y yo ahí. Después logré que entrara en el grupo, porque ella estaba con Hilario y Micky, eran dos..., una francesa y un trompetista pianista mexicano de los mejores.

Amaury. Sí, que vivían aquí en Cuba.

Carlos. Sabía que ellos un día se iban a ir y ella se iba a quedar sin cantar con ellos. Entonces vino la segunda proposición, cuando estaban ensayando en casa de Luis Carbonell.

Amaury. ¿Para armar qué grupo?

Carlos. Para armar lo que fue Tema 4. Y el rodar del tiempo, los ensayos y todo eso, Ele era casada, pero yo no le quitaba la vista de encima. A veces me decía: ¿Por qué tú me miras? Y yo ahí, hasta que no te ocupes, el gavilán ahí, persistiendo.

Amaury. Y un buen día te dijo que sí.

Carlos. Sí, un día ya, en Santa Clara.

Amaury. ¿Y cómo tú conociste a Eliseo Pino? Porque tú venías de trabajar con Pedro Luis Ferrer.

Carlos. Sí, a Eliseo lo conocí estando becado.

Amaury. ¿Dónde estaba la escuela?

Carlos. En Ciudad Libertad, tremenda escuela, creo que una maravillosa escuela, de la cual guardo, de su profesorado, los mejores recuerdos, la verdad.

Amaury. ¿Y ahí conociste a Eliseo?

Carlos. Ahí estaba Eliseo que estudiaba Electromecánica. Y ahí también conocí a Manolito que fue el que me metió a mí en la música, y a empezar a ensayar y todo eso.

Amaury. Y el gordo Pedro Luis, porque siempre me has hablado de él a lo largo de estos años.

Carlos. Nosotros hicimos un grupo dentro de la escuela, con Roberto.

Amaury. ¿Y cómo se llamaba el grupo, Carlos?

Carlos. Los Francos, y como íbamos a ensayar a la casa de Roberto, en Santos Suárez, Pedro Luis vivía muy cerca de allí, y él vino a robarse mi guitarrista, así fue que yo lo conocí. Pero le gustó tanto el grupo, que él se quedó. Él decidió dejar su idea. Cuando aquello tenía una cinturita de avispa Pedro Luis, le decían El torito, ya tú sabes por qué. Tenía 15 - 16 años, un chiquito lindo.

Amaury. Todavía lo es

Carlos. En Santos Suárez, enamorado, con aquel vozarrón de toda la vida, enamorando a todas las chiquitas del Pre de allí, y ahí empezamos a dar tumbos.

Amaury. Sí, pero dimos un salto atrás para ir colocando un poco la historia, vamos a ir ahora mucho más atrás que Tema 4. Porque yo siempre pensé, hasta que tú me lo dijiste el otro día, que tú no naciste en Mantilla.

Carlos. No, yo no nací en Mantilla, yo nací en Santos Suárez, en Santa Emilia No 8 entre 10 de Octubre y Rabí.

Amaury. Y siempre me has hablado, a lo largo de todos estos años, hace muchos años que nos conocemos, por suerte, de tu mamá. Pero me has hablado siempre poco de tu papá. ¿Por qué no hablamos de ese entorno familiar en el que tú creciste?

Carlos. Eh, bueno, para quitar a mi papá, a mi papá yo no lo conozco, así que no sé, ya, de él no te puedo hablar. El día que nací, según me cuenta un tío mío, yo dormí en un parque, en el parque Santos Suárez. Entonces, era muy negrito y mi abuelo decía: ese es hijo de un negro, todo eso del racismo cultural. Después, por fin accedieron a que mi mamá viviera allí, eran 8 hermanos, además de mí, 9. Más abuelo y abuela, 11 personas, durmiendo en un cuarto y me crié ahí.

Me crié en Santos Suárez, hice mi infancia completa en distintas escuelitas del barrio; estuve en una escuela, cómo se llama esto, de pago...

Amaury. Pago, privada.

Carlos. Una escuela privada, que era San Patricio, porque mi mamá trabajaba en la escuela, limpiando allí, y la directora, que era tremenda directora, Olga, me acuerdo que se llamaba, accedió a que estudiara allí en aquella escuela.

Amaury. ¿Pero, como cambio por el trabajo de tu mamá o como una dispensa que ella les otorgó?

Carlos. No, como un favor.

Amaury. ¿No era que le descontaba de su salario a tu mamá por tus estudios?

Carlos. No, para nada. Mi casa era muy interesante, era una de las casas más pobres que había visto, pero más rica en arte. Ahí se oía Ópera, que era lo que había, se oía música clásica, se oían mucho todas las Sinfonías de Beethoven, la música de Tchaikovski y Verdi. Y se leía. Mi abuela siempre estaba recitando poesías.

Creo que de ahí parte mi manera de ver la vida, porque la pobreza no tiene nada que ver con la cultura. Se relaciona, claro, si tú estás embarcado, tú compras comida y no te compras un libro.

Pero mi casa estaba llena de libros. Todos los libros estaban leídos, no estaban ahí de adorno. Se oía música muy buena, y se leía mucha poesía.

A mí y a mis hermanos mi mamá nos crió de una manera que cada uno decidiera en su vida lo que quisiera hacer. Ella nunca criticó a nadie, y yo los quiero muchísimo. No soy una persona que estoy todos los días al lado de ellos, pero siempre tenemos algún tipo de contacto.

O preguntan por mí, o yo pregunto por ellos. Si hay alguien que esté necesitado por cualquier cosa, nos ayudamos. La mayoría de las veces ellos son los que me ayudan a mí.

Amaury. ¿Verdad? Yo conocía a tu mamá, son parecidos, tú eres muy parecido a ella.

Carlos. ¿Sí?

Amaury. Era una mujer, la recuerdo, enérgica, con mucho carácter y a mí me impresionaba las veces que yo fui a verte allá a Mantilla, la recuerdo con mucha presencia. ¿Cómo tú la recuerdas  a ella?

Carlos. Mi mamá era un angelito, es un ángel que siempre anda por arriba de mí, siempre me anda cuidando. Sabes que el día antes de ella fallecer, nos pudieron avisar a todos y estuvimos los tres hermanos ahí, pasó una cosa bien rara, porque salimos un momento.

Primero nos acercamos a ella, no sé si habrá sentido nuestra presencia, porque estaba inconsciente.

Amaury. Seguro sí.

Carlos. Pero salimos dos minutos, hubo un remolino muy grande de viento, y cuando entramos ya había fallecido y aquello me impactó y me impresionó.

Amaury. ¿Tú fuiste un buen hijo?

Carlos. Sí fui un buen hijo.

Amaury. ¿Y cómo eras tú de muchacho?, yo no tengo mucha idea, porque tú eres muy chispeante, de mucho ingenio. ¿Lo eras de niño también, o eras más bien retraído?

Carlos. No, era medio retraído, como niño era el del palito, el que pasa el palito por la cerca, que ese tiene un obstine tremendo ¿tú sabes cuál es, no?

Amaury. Sí, lleva en la mano el palito, va caminando, sale de la escuela y va con un palito dándole a la cerca.

Carlos. No fue muy feliz mi infancia, pero la pasé. Mi padrastro fue el que me cuidó. Ya cuando nació mi otro hermano, me di cuenta qué cosa era un padrastro. Es decir, la diferencia entre un padrastro y un padre. Hay por ahí algo que se nota.

Amaury. Y sin embargo, sin haber conocido a tu papá... ¿Por qué tú estás en Matanzas?, porque empezaste hablando: te voy a contar después cuando estuve en Matanzas. ¿Qué hacías en Matanzas?

Carlos. Probamos suerte en Matanzas. En el año 70 fuimos hasta allí. Estaba una gorda que ella se decía, Yoryana, pero es Florinda como se llama, cantaba precioso. Y en Matanzas nos vio Timor, que era el director de la orquesta de Música Moderna de Matanzas. Nosotros de verdad que estábamos que sonaban hasta los armónicos.

Amaury. ¿Leonardo Timor?

Carlos. Sí, éramos Pedro Luis, Eliseo, Manolito, esta muchacha y yo.

Amaury. ¿Qué música tocaban, Carlos?

Carlos. Un poco las cosas de Pedro Luis, un poquito las cosas que yo iba haciendo por el camino, no como compositor ni nada. Cuando aquello uno no pensaba si era compositor. Cuando llegamos allí, ellos se impresionaron y dijeron: ¡Ustedes tienen trabajo aquí! Entonces Pedro Luis dijo: ¡no, yo no voy a quedarme en Matanzas!

Amaury. El gordo que no estaba de acuerdo. (risas)

Carlos. Florinda dijo: ¡yo, los fósforos!, y se fue.

Amaury. Yoryana.

Carlos. Yoryana. Y fuimos Eliseo y yo allá a buscar trabajo, es decir, regresamos a La Habana y cuando volvimos vimos que lo que era cultura estaba cerrado. Y había un miliciano en la puerta, frente al parque de Matanzas. Y dice el hombre: ¡Olvídense de esto, aquí todo el mundo está para la zafra! Entonces nosotros dijimos: ¡Yo no voy a virar para La Habana ahora! Le preguntamos ¿dónde está el campamento, dónde está la gente de Cultura en la zafra? Y para allá nos mandamos, yo no sé ni dónde era.

Aquello fue mejor de lo que pensaba. Estuvimos medio escondidos como tres días, porque no podíamos estar allí porque no éramos de Cultura, ¿no? Entonces cortábamos caña con dos gentes de los principales de Los Muñequitos...

Amaury. ...De los Muñequitos de Matanzas.

Carlos. Vino el director de Cultura y nos dijo: ¡bueno, aquí hay un cuarteto que se rompió, si logran componer ese cuarteto, armarlo de nuevo, yo les doy trabajo! Efectivamente, así lo hicimos, pasé un año trabajando con ellos, un año y pico.

Fantástica vida que nos dimos en Varadero, después de pasar tanta hambre, estábamos gloriosos comiendo todos los bocaditos que nos daba la gana. Nos tomábamos todos aquellos batidos. Estábamos felices.

Y ahí es donde empata, que llega Pedro Luis y me dice: ¡oye estas dos canciones! Y me toca Romanza de la niña mala.

Amaury. Bueno...

Carlos. Y una canción de Mike Porcel, no era "Ay del amor".

Amaury. ¿Cuál sería, de las primeras?

Carlos. "Cómo ves solamente he vivido..."

Amaury. ¡Ah, "Diario"!.

Carlos. Que no me dijo que no era de él ¿me entiendes? Él me cantó las dos canciones. Esas dos canciones hicieron que marcaran para mí, el que yo estaba allí perdiendo el tiempo, que esa no era mi vida, y nos fuimos de Matanzas por esas dos canciones.

Y ahí es donde yo he visto cómo es posible que una canción pueda cambiar tu vida. Es decir, para mí eso es, ¿cómo una canción puede decidir que tú hagas otra cosa?

Amaury. Bueno, es que tampoco era una canción, ¡son dos de las grandes canciones que se han hecho en la historia de la música cubana!.

Carlos. ¿Pero cómo es posible que eso haga cambiar tu vida? Y entonces, bueno, empezamos con el lío de venir de Matanzas para La Habana, y es que conozco a Ele.

Amaury. Y fue que formaste Tema 4.

Carlos. Caímos en F y 9, ahí caímos todos, con Bidopia al frente.

Amaury. Julio Bidopia, Tony Enríquez...

Carlos. Bidopia, Tony Enríquez. Pero yo tenía el afán de investigación y de todo eso, de hacer otra cosa y le digo a Bidopia que queríamos hacer un estudio en la universidad de Santa Clara, de las Tonadas Trinitarias y Bidopia nos apoya y nos dice: ¡váyanse para allá, que ahí tienen el respaldo de todos nosotros! y, nos vamos para allá.

Hicimos toda la investigación, grabamos, hicimos partituras, descubrimos cantidad de cosas que para una persona jovencita, que no sabía nada de nuestra cultura, pues eso fue una enseñanza muy grande.

Cuando viramos, estaba castigado por haber ido allá, porque yo no pertenecía a La Habana, pertenecía a Matanzas.
Me dan un cincel a mí, y otro a...

Amaury. ...Eliseo...

Carlos. Cuando tú entras en el Sauto, por el parquecito, hay una puerta a la izquierda, esa puerta nos la hicieron abrir con cincel. Y a aquello tú le dabas un cincelazo, y salían chispas. Eso lo hicieron los españoles, yo no sé quién hizo eso. Eso no había quién rompiera la piedra esa.

Amaury. ¿En el teatro Sauto, ahí está la puerta?

Carlos. Un día pondré ahí: esta puerta la abrieron Carlos Alfonso y Eliseo Pino, por haber defendido la cultura cubana.

Amaury. Bueno, por haber defendido en ese caso las Tonadas Trinitarias. Ahora, Carlos, hay un momento breve en tu vida, en todo esto que vamos hacia alante, y hacia atrás, que es lo que más disfruto de este programa, que voy recordando cosas. ¿Tú fuiste alfabetizador?

Carlos. Sí.

Amaury. ¿Con qué edad y dónde?

Carlos. Coño, yo tenía...

Amaury. Una prueba a tu memoria.

Carlos. Tenía 11 años y mi tía se me iba a alfabetizar. Mi tía tenía 12, y yo dije: yo me voy, y arranqué y me monté en la misma guagua de ella. Me fui escapado, sin decirle nada a nadie, ni a mi mamá ni a mi papá y me fui.

Amaury. ¿Pero te fuiste con el uniforme y todo?

Carlos. Llegamos a Varadero y nos dieron como un curso allí, nos dieron un farol, unas botas.

Amaury. ¿La cartilla, no?

Carlos. Diez pesos en un sobre, que yo no sabía, tenía un cuñito de alfabetizador.

Amaury. ¿ Tú no sabías que había dinero ahí?

Carlos. No, yo no sabía y boté el sobrecito del tren para afuera. Bueno, después de Varadero para allá. Llegamos a Gibara y alfabeticé en Gibara, en el cuartón Jucaral, en Fray Benito, Oriente.

Yo alfabeticé a tres personas allí, a cuatro, me quitaron uno.

Amaury. ¿Pero tres que eran de la misma familia?

Carlos. Sí, tres que estaban cerca, y había uno más lejos que ya a ese sí me lo quitaron porque tenían miedo de que algún contrarrevolucionario me hiciera daño o algo de eso. Yo creo que de todo lo que he hecho en mi vida, es una de las cosas de las que más orgulloso me siento. De haber ido a alfabetizar y me parece una cosa muy bonita.

Amaury. Ahora, ¿cómo formas Síntesis, por qué se forma Síntesis? ¿Quiénes integraban Síntesis en esa primera etapa?

Carlos. Bueno, Síntesis se creó...Siempre hago el mismo cuento, porque...

Amaury. No puedes cambiar el cuento cada vez que te hagan una entrevista.

Carlos. Con aquella playa azul de Varadero, con el agua por nuestra cintura, -cuando la teníamos-.

Amaury. Teníamos cintura. (risas)

Amaury. Era una cosa de la Nueva Trova.

Carlos. Sí, un Festival.

Amaury. Un Festival de la Nueva Trova.

Carlos. Nosotros éramos un cuarteto que ya estaba siendo acompañado por dos o tres músicos, que uno era Kike...

Amaury. Kike la Fuente.

Carlos. Enrique la Fuente, Fernando Calveiro y un baterista de Tropicana y queríamos formalizar aquella cosa ¿no? Entonces, hablamos contigo, hablamos con Mike Porcel y hablamos con José María Vitier, que es parte de la vida de Síntesis.

Y antes de Síntesis conozco a José María de aquella época donde Pedro Luis tenía 14 ó 15 años.

Amaury. Sí, Jose creo que es uno o dos años menor que Pedro.

Carlos. La mamá y la abuelita de José María nos alimentaban al cuarteto allí. Nadie tenía un medio y entonces cuando ensayábamos con él, la abuelita de José María siempre nos preparaba un refrigerio y todo eso.

Pero bueno, todo el mundo dijo: ¡sí, maravilloso!, que lo íbamos a hacer. Después, tú fuiste el primero que te fuiste.

Amaury. Sí, ya yo estaba en otra cosa.

Carlos. Tú ya estabas metido en la cosa de la Nueva Trova. Y el grupo se inicia en la Catedral de La Habana, a finales de los años 70 y...

Amaury. 76.

Carlos. El 14 de diciembre con el concierto de La Plaza de la Catedral que empezó aquello con un piano, que no sé de dónde salió. Un piano de cola montado en la Catedral. El concierto para mí fue memorable y, ese fue el inicio de Síntesis, que cuando aquello, entre nosotros, nos llamábamos "Nueve ejemplares no tan raros".

Amaury. ¿Quiénes más pasaron por Síntesis? por Síntesis -digo, el inicio- después por Síntesis ha pasado...

Carlos. Malanga y su puesto de vianda. (risas)

Amaury. Sí, yo puedo recordar a Ernán López Nussa, puedo recordar a Gonzalo Rubalcaba. Gente que volvió, como el caso mío que volvimos algunas veces.

Ahora, hay personas que tú recuerdas y las que tú nombras: Lucía Huergo. Tú hablas normalmente de esas personas en tus entrevistas.

Carlos. Sí.

Amaury. En tus entrevistas escritas y las verbales, pero hay gente de las que tú no hablas. Hay gente que para ti siempre fueron de Síntesis y gente que pasaron y tú has querido olvidar. ¿Por qué?

Carlos. Mira, de todas maneras no es un comercial lo que estoy diciendo, pero agradezco a toda la gente que pasó por aquí. Pero hay gente que no, que pasaron por el grupo y que no debían haber pasado por el grupo.

Fueron muchas veces músicos por una necesidad temporal y otros que abandonaron. Porque este trabajo no da nada pero a nosotros nos gusta hacerlo, es decir, esto no es para viajar, esto nunca fue como dicen, para "fastear".

Entonces la gente pasa un tiempo contigo, es como un colador; los buenos, los que piensan que esto es un trabajo cultural se quedan, y el que no, se decanta y se va para otro grupo donde posiblemente gane mucho más y tenga más suerte que con Síntesis. Esos son lo que casi nunca menciono.

Amaury.  Recuerdo que estaba escuchando el disco Hilo Directo, y aparecen dos temas que deslumbran y que cambian la suerte de Carlos Alfonso nuevamente, de Carlos, de Ele, del grupo, que es cuando aparecen Asoyín y Mereguo.

Recuerdo irme en una guagua a Varadero con el grupo Síntesis y tú me diste a escuchar ese disco, eran walkmans, en aquellos tiempos.

¡Oye, cuando oí aquello, aquella recreación de los cantos ancestrales afrocubanos llevados a lo contemporáneo, con aquel sonido! Además ese disco estuvo muy bien grabado. ¿Cómo surge la idea?
Carlos. Mira, a mí me cae un disco en la mano que se llama Viejos Cantos Afrocubanos y lo tenía en la casa. A cada rato oía el disco; y un día, oyendo Asoyín, se me ocurre ponerle un tipo de armonía. Desde que había ido a Trinidad me di cuenta de que había dos cosas que me erizaban: la música de Tchaikovsky  y la música afrocubana y quería saber por qué me erizaba esa música.

Entonces bueno, hice "Asoyín" y Lucía estaba en el grupo. Incluso el tema de Lucía, que hizo "Mereguo", no era "Mereguo" la base, ella lo cambió después.

Hicimos los dos temas con tremenda vergüenza, no se lo quería enseñar a nadie, porque, capaz de que me hubieran matado. ¡Mira este en qué se metió!, todo ese tipo de crítica. Y resultó ser un boom y además con el apoyo incondicional de la gente que trabaja el folclor.

Y después la EGREM me llamó, Ana Lourdes que era la directora, de que por qué no hacía un disco de este tipo de música, y fue cuando hicimos el disco Ancestros, que se ganó el gran premio EGREM de ese año.

Amaury. Pero tú has seguido insistiendo a lo largo de todos tus discos en hacer canciones con letra y ahora también está Esteban.

Carlos. Sí.

Amaury. Sin embargo, siempre los grandes momentos son los ancestros, la música afrocubana, esa recreada por ustedes, que después han hecho muchísimas más canciones. ¿A qué tú se lo atribuyes? ¿Tú eres religioso?

Amaury. Religioso, religioso, no. Yo de verdad, si tengo un niño enfermo y tengo que poner algo... y, he ido, me he consultado y todo y siempre me dicen lo mismo: tú no te tienes que hacer nada. Entonces yo vivo feliz, no tengo problemas en mi vida, entonces no practico la religión así.

Amaury. ¿Y Lázaro Ros, Titilaye?

Carlos. ¡Ay, mi madre, ese cuento, vaya! Lázaro Ros fue totalmente la inspiración del primer disco de nosotros. A él le debemos ese disco, la carrera prácticamente de Síntesis. Él fue un gran maestro para nosotros y además, cuando él estaba en el Estudio de la EGREM, el viejo, el de La Habana, allá arriba, él estaba al lado de nosotros ahí.

Le dije: ¡Lázaro, yo no puedo con esto! ¿Dime qué hago con Titilaye? Entonces le dije: ¿tú puedes hacer algo, a ver como tú lo cantarías? Y él salió de la cabina cantando, ese es el tema que está grabado en ese disco.

Es decir, esa es la única toma que tiene ese número. Eso fue sagrado, ¡vaya!, hasta el polaco Yuri estaba erizado. ¿Qué tiene que ver Yuri con eso?

Amaury. Sí, pero tú tienes que explicar que el polaco Jurek, no Yuri, es el grabador.

Carlos. El Ingeniero de Sonido.

Amaury. Que además es polaco y que además no se llama Yuri como le dice Carlos.

Carlos. Jerzy Belc.

Amaury. Unos le decimos Jurek y Carlos siempre le dice Yuri, ¡es una cosa! Bueno, también Ana Lourdes, nuestra gran productora y amiga.

Ahora, voy a caer entonces en un tema que sé que te fascina; tú escogiste a la mujer indicada, eso cuesta trabajo. Es decir, la mujer esa que uno la descubre y dice: ¡esto es para toda la vida!

Carlos. Sí.

Amaury. Ya es toda la vida, pero además después, con esa mujer tienen dos hijos extraordinarios, dos hijos maravillosos X Alfonso y M...

Carlos. ...Alfonso.

Amaury. Yo no voy a entrar en la pregunta absurda del abecedario y las letras, porque esa pregunta; primero, se ha hecho mucho y segundo no tiene ningún sentido, cada cual le pone el nombre a los hijos que le da la gana. Pero ¿qué son tus hijos para ti?

Carlos. Son mis dos piernas, ¡vaya! Yo adoro a mis hijos, no sé qué decirte de ellos. Son maravillosos, son fruto de su mamá, de su insistencia. Y yo que los llevé a la escuela siempre. Yo era el que los levantaba por la mañana, el que le daba cariñitos.

Insistí para que fueran músicos, porque X, que es el mayor, tenía tres años y tenía ya un talento... Te puedo decir que tenía menos de tres años y cantaba "Molinos de mi corazón".

Amaury. De Michel Legrand.

Carlos. La de Michel Legrand y ese tema tiene un pasaje, tiene un truco, que si no eres músico te vas, y él lo hacía. Después se metió en la carrera de video y ha ganado una pila de premios. Y un disco que hizo del Benny que fue nominado como mejor productor, como mejor grabador.

Amaury. Sí, al Grammy.

Carlos. Al Grammy y todo eso.

Amaury. ¿También ustedes, no? En la familia han tenido como cuatro o cinco nominaciones. ¿Qué importancia tú le das a eso?

Carlos. No voy a decirte mentiras. A mí me gustaría tener un Grammy, pero me parece que en el momento en que a nosotros nos podían dar un Grammy, pasó.

Eso me ha quedado, es decir, tú sabes que la nominación al Grammy del disco que nosotros hicimos "Habana a flor de piel", ni siquiera es el mejor disco de Síntesis. Pero fue el único que había llegado ahí.

Pero los "Ancestros" ninguno de esos nosotros teníamos conocimientos de cómo colocarlo, además, el Grammy Latino empezó hace como 10 años nada más. Y los discos "Ancestros" ya tienen 20.

Amaury. Bueno, pero faltan discos.

Carlos. Faltan discos. Pero sí me gustaría tener un Grammy.

Amaury. Pero fíjate, eso que me estás diciendo, de que a lo mejor tu mejor tiempo pasó, con respecto al Grammy...

Carlos. ..Sí...

Amaury. Eso se contradice con la imagen que yo siempre he tenido tuya, de que Carlos es como un personaje de dibujos animados. Tú sabes que en los dibujos animados, las personas hacen locuras, los árboles se mueven. Los carros hablan, cantan. Para Carlos Alfonso ¿todo es posible?

Carlos. Sí, yo soy el que cree que... ¿tú sabes cómo es eso? Si es ruso te hubiera dicho: El mono no habla, claro, científico. Pero yo te digo, te pago si lo haces hablar, es decir, te doy esa posibilidad. Es mi manera. Creo que todo es posible.

Amaury. ¿Cuánto estarías dispuesto a arriesgar por un chiste ingenioso?

Carlos. El 25%. Tú sí el 100% que te he visto (risas).

Amaury. Tú eres una persona muy ingeniosa y tengo a veces la impresión de que estás muchas veces como en el borde. Tú te quedas en equilibrio, en el borde. Un chiste bueno en un lugar correcto, bien colocado, vale muchas veces más que una canción, ¿sí o no?

Carlos. Es verdad, sí. A mí me gusta. Es que a uno le pasan muchas cosas que están en la vida. Me acuerdo una vez que yo estaba velando a una persona, un familiar, y llegó un tipo y me dijo: ¿quieres tela de caja de muertos? Eso de verdad, ¿no es maravilloso?, ¡vaya! Tela de caja de muertos estaban vendiendo en la funeraria.

Una vez yo estaba parado ahí, con mi carrito, ahí, en el semáforo y se para un tipo y me dice: ¡Oye, vieja, un fula hasta 70! ¡Oye mami, un fula hasta 70! fue como me dijo. (risas)

Amaury.  Mima, fue lo que te dijo.(risas)

Carlos. Sí. Y yo en Puerto Rico, ¿hago ese cuento?. Me dicen: abuela. Y yo no miré. ¡Qué coño, si yo no soy la abuela de nadie ni nada de eso! Y yo no vuelvo, no miré hasta que lo miro y me dice: ¿Abuela, tú estás sorda? (risas)

Amaury. ¡Se te cayó la cajetilla de cigarros! (risas)

Carlos. Andaba con un pantalón todo guarabeao y vaya, estaba hecho un desastre.

Amaury. Bueno, Carlos, tú acabas de cumplir 60 años.

Carlos. Sí.

Amaury. Y cumplir 60 años es más que la certeza de que uno está vivo, que uno ha vivido, que uno ha transitado una etapa importante en la vida. ¿Cómo tú ves de ahora para adelante?

Carlos. Mira yo de verdad no pienso mucho en eso.

Amaury. Ahora que tienes nietas.

Carlos. Yo necesito mi futuro ahora, porque si trabajé para el futuro, el futuro debe estar al llegar, ¿no?, debe ser ya.

Amaury. Sí, pero supuestamente, cuando uno se plantea el futuro y uno tiene 15 años, el futuro sería tu presente.

Carlos. Yo el futuro lo necesito ahora. Necesito tener más tiempo para trabajar en la música, menos tiempo perdiendo el tiempo para poder trabajar en la música. Necesito un apoyo incondicional del Estado a la gente joven, a la gente como mis hijos.

Amaury. Como tus nietas.

Carlos. Necesito un apoyo incondicional, que no pasen el mismo trabajo. Yo tocando puertas por todos lados a ver cómo podía hacer música. Pero necesito que eso sea ya.

Amaury. ¿Y no sería contraproducente, pienso yo, tomando en cuenta tu propia experiencia? Tú has llegado a dónde has llegado justamente porque tuviste que derrumbar puertas o cincelar puertas en el teatro de Matanzas.

Carlos. Sí.

Amaury. A veces, el paternalismo del Estado lo que hace es acomodar a las personas y evitar ese esfuerzo, o tú crees que ha habido...

Carlos. ...¡No, lo que hablo es de canalizar....!

Amaury. ¿Canalizar el talento?

Carlos. A mí nadie me ha preguntado cómo hubiera querido que fueran las cosas, y es una cosa que estoy esperando hace años. ¡Oye! ¿Cómo tú querías que fuera tal cosa?

Amaury. Esa es una pregunta muy difícil de hacer, aunque tú tengas muy clara la respuesta. Porque las cosas son como son.

Carlos. Sí, pero bueno...

Amaury. ...y fueron como fueron.

Carlos. Pero este país que ha hecho tanto por los jóvenes y por los niños, y que ha graduado a tanta gente, yo quisiera que se quedaran aquí en el país. Y que ese talento no se fuera de aquí.  Conozco a muchos de los jóvenes que están viviendo en el exterior, y ni siquiera están viviendo bien, ni nada de eso.

Muchos están pasando trabajo, unos están fregando por la mañana para tocar guitarra por la noche y eso quisiera que el Estado lo cuidara. Que ese talento que la Revolución ha hecho y ha cultivado en las Escuelas de Arte se quede aquí, dentro del país, y no tenga que buscarse afuera nada, que no sea un contrato de trabajo o una cosa digna.

Amaury. Claro, una cosa que lo eleve. ¿Qué significa para ti ser cubano?

Carlos. Yo no soy de esos que dicen que el cubano es el que es. Yo no soy ese tipo de...

Amaury. ...lo sé, por eso te lo pregunto.

Carlos. Creo que nosotros somos, sí, un poco especiales. Si te digo la esencia, para mí, en mi caso, es poderte mirar a los ojos. Es decir yo soy una persona que no tengo que bajar la cabeza para nada. Es un orgullo, para mí lo más grande que yo tengo en la vida, es poder pararme dondequiera, en este país ante cualquier persona y poder mirarle a los ojos. Para mí eso es lo más importante.

Amaury. Bueno, Carlos, gracias. A veces me cuesta trabajo decirle gracias a los invitados y mucho más trabajo me cuesta cuando quiero y admiro tanto a la persona que tengo en frente. Te quiero mucho, siempre y bien.  Cuídate mucho.

Carlos. Gracias.

Carlos Alfonso en "Con 2 que se quieran". Foto: Petí

Carlos Alfonso en "Con 2 que se quieran". Foto: Petí

Carlos Alfonso, Amaury Pérez y Rafael Solís en "Con 2 que se quieran". Foto: Petí

Carlos Alfonso, Amaury Pérez y Rafael Solís en "Con 2 que se quieran". Foto: Petí

Carlos Alfonso en "Con 2 que se quieran". Foto: Petí

Carlos Alfonso en "Con 2 que se quieran". Foto: Petí

Carlos Alfonso, Amaury Pérez y Rafael Solís en "Con 2 que se quieran". Foto: Petí

Carlos Alfonso, Manolito Pérez (editor), Amaury Pérez y Petí en "Con 2 que se quieran".