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Mirtha Ibarra: "Mi casa está llena de Titón"

Mirtha Ibarra y Amaury Pérez en "Con 2 que se quieran". Fotos: Petí

Mirtha Ibarra y Amaury Pérez en "Con 2 que se quieran". Fotos: Petí

Amaury. Muy buenas noches, estamos en Con 2 que se quieran, aquí, en el corazón de Centro Habana, en Prado y Trocadero, en el barrio de Lezama, en los legendarios Estudios de Sonidodel ICAIC.

Hoy con la presencia extraordinaria, con su belleza, de una de las más grandes actrices que ha dado Cuba, de las mujeres más hermosas que tiene el cine hispanoamericano, una gran amiga,Mirtha Ibarra, bienvenida, Mirtha.

Mirtha. Gracias por esos elogios.

Amaury. Gracias por aceptar venir a estar en el programa. La entrevista no es cronológica, entonces vamos a empezar a hablar de un tema que yo creo que es de los más importantes en tu vida, y es de tu hijo Saulius, porque yo no tengo claro, yo sé que tú te ganaste una beca en un momento determinado y te fuiste a París.

Mirtha. La historia de París viene porque yo me caso con un francés en el año 67, todavía estaba becada en la Escuela Nacional de Arte.

Amaury. Ah, eras una muchacha todavía.

Mirtha. Estaba en el último año de la escuela y mi hijo nace en el 70, y por circunstanciaspersonales, problemas familiares de mi marido que falleció su padre, pues decidimos ir a París, Saulius tenía dos meses.

Amaury. Pero en esa época fue cuando estudiaste en la Escuela Internacional de Teatro de París.

Mirtha. Sí, exacto, estando allí conseguí una beca para la Escuela Internacional de Teatro, París Ocho. Después con Perineti también.

Amaury. ¿Y cómo es Saulius como hijo? ¿Cómo eres tú como madre?

Mirtha. Yo como madre no soy nada autoritaria, yo creo. Me parece, sería bueno que él hablara, pero yo no me siento una madre autoritaria ni que impone. Trato de inmiscuirme lo menos posible en la relación amorosa de mi hijo y por eso me quiere tanto mi nuera. Tengo un nieto de 10 años, y con él, bueno, trato de aconsejarlo como lo hace toda madre cada vez quevemos que pierde un poco de tiempo en su vida.

Amaury. Pero él es muy dulce.

Mirtha. Muy dulce, él es muy dulce, aunque yo creo que es más dulce con todo el mundo que conmigo, yo no sé, siempre hay esa relación entre madre e hijo que es diferente.

Amaury. Es que ustedes parecen hermanos.

Mirtha. Ah, sí

Amaury. Mirtha, tú has hecho mucho teatro. Yo recuerdo Weekend en Bahía, de Alberto Pedro, y recuerdo Tiene la palabra el camarada Mauser. ¿Qué significan en tu vida Raquel Revuelta, Vicente Revuelta y Teatro Estudio?

Mirtha. Realmente tengo que decirte que poca cosa porque yo hice algunas obras en Teatro Estudio, pero en un momento determinado tomé una decisión en mi vida, yo siempre he sido una persona que arriesga, y yo dije: es mejor ser cabeza de ratón que cola de león, y en este caso, en Teatro Estudio había las grandes divas ya y yo recién empezaba, cuando vine de París y decidí irme para el Bertolt Brecht, después me fui para el teatro de Tito Junco, y, por supuesto, ahí hacía personajes protagonistas. Hice Tema para Verónica, hice... es que hice muchas, hice Obba y Changó, de protagonista, hice montones de obras con el grupo de Tito y con el Bertolt Brecht.

Amaury. Y televisión, televisión en Cuba ¿qué fue lo primero?

Mirtha. Televisión fue El hombre que vino con la lluvia, creo, no sé si fue lo primero.

Amaury. Sí, sí, o Pasos hacia la montaña ¿cuál fue?

Mirtha. Pasos hacia la montaña también, pero realmente lo que me marcó en esa época fue El hombre que vino con la lluvia, porque era un personaje muy interesante, muy lindo, una especie de Doña Bárbara, yo siempre digo una Doña Bárbara cubana, de estas mujeres de machete, de vivir sola, con su soledad; le habían matado su marido, y gustó mucho, GertrudisSan Juan, se llamaba, recuerdo y  fue una novela que a la gente le gustó mucho la siguió mucho. En aquella época había pocos casetes, se grabó otra cosa encima y de aquello no quedó absolutamente nada.

Amaury. Tú has hecho mucha televisión en España.

Mirtha. Bueno, mucha no, hice una telenovela seis meses, La verdad de Laura, pero no bastante.

Amaury. Una telenovela seis meses al aire es mucho tiempo. ¿La ponían a diario?

Mirtha. Tres veces a la semana.

Amaury. ¿Por qué has hecho poca televisión aquí en Cuba? ¿Por qué no has querido, por qué no te han ofrecido?

Mirtha. No, quizás por circunstancias, que no he estado aquí o no me han propuesto algo interesante. Hace tiempo que no me proponen realmente nada. Y tampoco me gusta involucrarme en proyectos a largo plazo porque si me sale una película, para mí, en primer lugar está el cine, es donde me siento más realizada y es el que menos estrés me crea. La televisión me crea mucho estrés y aún más el teatro. Entonces yo prefiero el cine, porque el cine tiene esa posibilidad, primero, que tú te sientes como que tienes un público que son todos los técnicos y segundo, que si estás mal, te dicen: corten. Y eso te relaja muchísimo, eso te da una tranquilidad espiritual increíble.

Amaury. Pero la televisión grabada también.

Mirtha. La televisión también, pero bueno, por ejemplo, esta telenovela que hice donde de pronto tenía que hacer veinte escenas de textos diaria, o veintitres escenas, con el texto aprendido.

Amaury. Ah, bueno, porque en España no se trabaja con apuntadores.

Mirtha. No, no, nosotros no quisimos, nadie del elenco quiso trabajar con el, ¿cómo le llaman a eso?, el pinganillo.

Amaury. Sí, le dicen de varias formas.

Mirtha. Una palabrita...

Amaury. Aquí por Latinoamérica le dicen chícharo.

Mirtha. Allá le dicen el pinganillo.

Amaury. El pinganillo, bueno, andar con un pinganillo en un oído debe ser una cosa...

Mirtha. ...Es horrible, porque te están diciendo: vete para la ventana, mira, responde tal cosa. Nadie quiso, los mexicanos probaron...

Amaury. ...Ah porque te dicen también los movimientos.

Mirtha. Todo, los mexicanos probaron. El director que era mexicano, probó y nosotros no aceptamos. Ese director se fue enseguida después.

Amaury. No pudo usar el pinganillo.

Mirtha.  No, ninguno aceptó y él, después salió.

Amaury. Hay una cosa más delicada, tú eres una mujer bellísima, bellísima, sobrecoge tu belleza.

Mirtha. Ay, chico, por favor.

Amaury. Sí, te lo digo en serio. Ahora, yo me pregunto: esa belleza, aparte de que viene congénita, viene de tu familia y todo eso, ¿tú la ejercitas, tú te cuidas, manejas una alimentación adecuada, haces ejercicios?

Mirtha. Yo trato de hacerlo, pero no por la belleza, sino por un problema de sentirme sana, ¿no?. Yo, hay algo a lo que que le tengo miedo y es a la vejez, pero le tengo miedo a la vejez por la pérdida de memoria y por la imposibilidad de valerme por mí misma. Son dos cosas a las cuales le temo, entonces, me gusta ejercitarme, caminar, hacer ejercicios, por eso, porque me parece que si me veo imposibilitada de hacer determinadas cosas, sí para mí sería terrible.

Amaury. Qué peso sería el idóneo para... ¿Cuánto tú pesas?

Mirtha. Yo ahora estoy pasada de peso.

Amaury. No, no, no, porque ahora no estás filmando. Pero ¿cuánto engorda?, la gente no lo sabe, pero es bueno explicárselo, ¿cuánto engorda una cámara de cine?

Mirtha. El cine como 10 libras, que son como 5 kilos, más o menos.

Amaury. Cuando tú ves esas actrices que se ven escuálidas en cámaras, están para talleres, quiero decir.

Mirtha. Sí.

Amaury. Háblame de tu familia. ¿Dónde naciste? ¿De dónde tú saliste? ¿De dónde salió esta belleza?

Mirtha. Bueno, yo nací en un pueblo que se llama San José de Las Lajas, que está cerca del Cotorro, de Cuatro Caminos. Mi madre era despalilladora de tabacos. Mi padre trabajaba en una fundición y a veces montaba tanques. A veces tenía trabajos esporádicos. En la fundición ya era un trabajo fijo. Y bueno, pues una casa humilde, linda, de esas casas de tejas con canal, donde nos bañábamos cuando había aguaceros, debajo del chorro de la canal. Y con mucha educación.

Y eso siempre te hace pensar en que la cultura no tiene nada que ver con la educación. Porque hay tanta gente culta mal educada. Y mis padres yo creo que tendrían tercero grado o cuarto grado, aunque mi mamá con un tercer grado lo que tenía en matemáticas en la cabeza era... Le daba un dinero mi padre y cuando venía le decía: tanto de frijoles, tanto de... el vuelto. Era una matemática increíble. Pero les agradezco eso, que los tres somos muy educados.

Amaury. Tú y tus dos hermanos.

Mirtha. Y mis dos hermanos, nosotros tenemos una relación muy fraternal, muy, y al mismo tiempo muy respetuosa, pero nos queremos muchísimo, entrañablemente, nos ayudamos muchísimo, pero siempre con un respeto. Y ahora uno siente que todo eso se ha perdido, se ha perdido la educación, hay una vulgaridad que está tomando camino y  terreno cada día más, y eso a uno lo hace sentirse muy mal.

Amaury. ¿Tus padres no viven?

Mirtha. No, ninguno de los dos.

Amaury. Por lo que me cuentas, tuviste una infancia feliz.

Mirtha. Una infancia muy linda, muy querida y mis padres se llevaban muy bien, cada vez que oían un danzón, se paraban en la sala a bailar.

Amaury. ¿Tú bailas?

Mirtha. Me encanta el baile, sí.

Amaury. ¿Pero te gusta bailar?

Mirtha. Me gusta bailar, yo siento que el baile es una terapia para mí. Me libera energía, me libera energías negativas, yo pienso.

Amaury. Y es un buen ejercicio también.

Mirtha. Claro. Lo que pasa es que bueno, me gusta mucho bailar en fiestas privadas, no me gusta mucho ir a lugares de música, ni esas cosas, no me gusta ir a los night clubs ni nada de eso. Yo creo que cada cosa en la vida tiene su momento y su edad.

Amaury. Alguna vez fuiste fiestera de la noche.

Mirtha. Sí, cómo no, de clubs, nocturna y de 4 y 5 de la mañana, las 6. Recuerdo que llegaba a San José de las Lajas, mi madre era la chaperona de todo un grupo de becados; que todas las madres decían, vayan con la mamá de Mirtha. Mi madre nos traía para acá a La Gruta y a otros lugares.

Amaury. Yo hice una lista de algunas películas: La última cena, que hiciste ahí una escena pequeña.

Mirtha. Pequeña, yo siempre he dicho que ese personaje prácticamente no existía, pero en ese caso creo que fue la única vez que Titón creó un personaje pequeño, para estar juntos en Matanzas y que yo no estuviera ahí como una carga, pululando por ahí sin hacer nada.

Amaury. ¿Cómo fue que conociste a Titón? A Tomás Gutiérrez Alea, para el público que puede no saberlo.

Mirtha. Bueno, pues lo conocí estando casada, en una fiesta. Ya esta historia yo la hice en el libro.

Amaury. Sí, está en el libro, pero no está en la televisión y yo quiero que la cuentes en la televisión.

Mirtha. Y entonces llegué a esa fiesta, donde estaba Antonio Saura, el pintor, Mercedes... había un grupo de intelectuales y me lo presentaron, yo me fui a la cocina a hacerme un trago y, sentí que unos brazos me atrapaban y trataban de besarme apasionadamente. Yo me molesté, me pareció un atrevimiento y me molesté al punto que me fui de  la fiesta. Llegué a mi casa y mi marido me dijo: ¿Y qué te pasó? Que un atrevido ahí que me acaban de presentar, Titón, un director de cine, me acaba de coger para besarme.

Dos días después él vino a excusarse y a decirme que que había tomado demasiado, que lo disculpara, que ese no era su comportamiento habitual. De todas maneras yo siempre digo que Titón se anotó unos puntos, porque uno no está acostumbrado a que un hombre te tome por el brazo y de pronto quiera besarte. Eso tiene su charme de todas maneras.

Amaury. ¿Cómo siguió esa relación? Después que se disculpó ¿qué pasó?

Mirtha. Bueno, pues me pidió mi opinión sobre una película, estaba buscando una actriz, no sé, le di té, se fue, se fue. Y recuerdo que mi marido el francés, me preguntó: ¿Quién estaba ahí? Y le dije: el director de cine que te conté. Oh, ese tipo sí me parece peligroso. Él era un francés muy francés, pero había mucha comunicación entre nosotros porque me parece que la fidelidad es eso, comunicación y honestidad, ¿no? Y yo soy una persona muy fiel. Muy fiel con mis maridos y muy fiel con mis amigos.

Amaury. Pero después, según lo que yo leí en el libro, después Titón fue otra vez, insistió y te llamó.

Mirtha. No, no, no, eso fue después. Yo me fui a París, y vine tres años después y un día que salía del teatro, él me estaba esperando, me pidió la dirección, me preguntó si yo estaba sola, le dije que sí, insistió en que si era completamente sola. Le dije que sí, y se apareció donde yo vivía, se apareció muy lindo, con un jean, un pulóver negro de invierno, se acostó en una hamaca que yo tenía brasilera, él estaba practicando todo el tiempo la seducción de una manera muy sutil. De pronto dijo: me voy. Digo yo: pero este hombre. Entonces yo me cuestioné y dije: yo no entiendo esta visita tan rápida, no, ¿por qué se ha ido? Y entonces llamé a una amiga y le dije: mira, pregúntame si es gay o si está casado. Esas son para mí dos impedimentos porque no me interesa entrar en una relación tan problemática.

Y entonces ella vino y me dijo: nada, hombre libre, luz verde, este es el teléfono. Y ahí yo lo invité para el 31 de diciembre que viniera a mi casa que había una fiesta.

Después en el Parque Lenin tuvimos un trabajo voluntario el 31 de diciembre, todo cambió y la fiesta se trasladó para la casa de Armando Suárez del Villar. Él no apareció nunca. Yo me fui a las tres de la mañana para la casa y me tocaron a la puerta, yo estaba durmiendo y era Titón.Y ahí es la historia esa que viste del ICAIC y la guardia, que no lo voy a contar.

Amaury. No, está bien, hay que leerse el libro, ya después hablaremos del libro. ¿Y la primera película que tú haces en el cine, cuál es?

Mirtha. Hasta cierto punto.

Amaury. Hasta cierto punto, dirigida por él.

Mirtha. Sí.

Amaury. ¿Cómo fue la relación de trabajo?, ya ustedes eran pareja.

Mirtha. Yo siempre he dicho que esto marcó una pauta, un antes y un después en nuestra relación, que hasta ese momento era una relación muy linda también, pero yo diría que menos profunda, por cuanto cada uno estaba en su área, las áreas no se vinculaban.

Yo hacía teatro, él hacia cine. Me contaba de los proyectos, yo le contaba de la obra que estaba haciendo, pero no, no había esa comunicación en ese sentido. Y a partir de Hasta cierto punto, pues sí realmente comenzó ya una relación... yo hice una investigación en el puerto, y trabajé junto con ellos en las discusiones del guión, ya después de eso, él siempre me daba los guiones, discutíamos los guiones, enriquecíamos cosas... cambió por completo la relación, yo creo que él aprendió, no sé, a valorarme de otra manera también. Yo creo que hizo una valoración diferente de mí.

Claro que esa primera película tampoco fue fácil, en el sentido de que yo tenía mucho miedo, por eso no queríamos vincularnos laboralmente porque Titón tenía un carácter muy difícil, no te voy a decir que Titón era... Titón era una persona muy dulce, pero con un carácter muy fuerte. Y yo le dije: bueno, mira, aquí me tienes que tratar como a una actriz cualquiera, como si tú trabajaras con cualquier otra actriz cubana, respetándome. Siempre cuento la anécdota de cuando le dije: dame otra toma y me dijo: no, esta está muy bien. ¡Ay!, por favor, que me des otra toma. No, no, no, yo estoy muy bien con esta toma.

Y yo me puse a llorar y me metí en el baño a llorar y eso fue... cuando llegué a la casa me dijo: ¿es que tú no sabes que estás muy bien? Yo te estoy diciendo que estás muy bien, pero claro, era mi primera película y yo tenía mucha inseguridad realmente. Mucha, mucha inseguridad.

Amaury. Pero tú no vuelves a encontrarte con él hasta muchos años después -en el cine, quiero decir-, como director porque después estuvo Se permuta, estuvo Plácido. Tú hiciste otras películas, yo tengo aquí.

Mirtha. Sí, yo hice otras películas, hice un montón; Otra mujer, con Daniel. Hice Plácido con Sergio, hice Se permuta con Juan Carlos, hice. Y no volvemos hasta Cartas del parque.

Amaury. Esa es otra película de la que yo quisiera que tú me hablaras. Una película preciosa esa, Cartas del parque.

Mirtha. Una película preciosa y para mí  fue una experiencia muy linda, pero al mismo tiempo muy terrible, porque a mí me descubrieron un cáncer in situ. Yo tuve una operación en ese momento. Inclusive, el corsé que me tenía que poner no lo pude usar, me tuve que poner un refajito, porque estaba acabada de operar. Así y todo, hice la película, pero fue un momento duro. Marucha estaba en el hospital, yo salía del hospital.

Amaury. Marucha es la esposa de Mayito (Mario García Joya), el director de fotografía de la película.

Mirtha. Mayito iba y venía a La Habana todos los días a verla, y bueno, sabes que Marucha murió de lo mismo.

Amaury. Sí, sí.

Mirtha. Las dos estábamos operándonos de lo mismo, lo que Marucha hacía diez años que no se atendía.

Amaury. Una gran fotógrafa.

Mirtha. Y una gente tan querida. Yo cada vez que tenía cualquiera discusión con Titón, recuerdo que Titón tenía ese carácter que te digo, a veces él arrancaba de la casa en el carro. Yo decía: ay Dios mío; madre mía. Y yo daba diez minutos. A los diez minutos yo cogía el teléfono y decía: ¿Ya llegó? Y Marucha me decía: Sí, ya está aquí. Ah, bueno.

Amaury. Entonces, tú sabías para dónde iba.

Mirtha. Sí, y ya yo sentía alivio. Ya, ya llegó, ya está bien, ella le da la terapia ahí y viene para acá.

Amaury. ¿Qué recuerdos tú tienes de la fotógrafa, de Marucha?

Mirtha. Lindísimos recuerdos. Nosotros...

Amaury. Marucha y de su esposo Mario García Joya.

Mirtha. Un lugar donde carenábamos todas las noches Leonardo Acosta, Raúl Martínez, Abelardo Estorino. Ahí se reunían los intelectuales y, como ellos trabajaban de noche, pues ahí estábamos hasta las cuatro de la mañana, cinco de la mañana hablando de arte. Y eran noches inolvidables. Yo te digo que cuando Marucha murió, fue como si, no sé, como si todo se terminara ahí.

Amaury. Pobrecita y murió además en plenitud de su carrera.

Mirtha. Sí señor, sí.

Amaury. Bueno, ¿cuándo aparece Nancy, el personaje de Nancy?

Mirtha. Bueno, Nancy aparece con Chijona en Adorables mentiras, que también fue algo tremendo, porque ensayamos toda la película y cuando íbamos a empezar a filmar, a Isabel (Santos) le da hepatitis y hay que retirar la película y guardarla hasta que Isabel estuviera bien, pero yo adoro esa película, le tengo un amor increíble, por Nancy, porque ese personaje para mí es realmente emblemático, es uno de los que más quiero.

Amaury. Háblame de la escena de Adorables mentiras ¿cómo montaron esa escena donde Isabelita y tú, Isabel Santos, y tú, entran en aquel restaurante y empiezan, supuestamente a hablar en inglés, y van diciéndolo con canciones de los Beatles?

Mirtha. Mira, yo recuerdo que estaba apuntado, pero yo recuerdo coger la lista de todas las canciones y tratar de armar, dentro de las posibilidades, un discurso que tuviera una lógica, por eso le digo: Hellp Me... y organicé una serie de títulos que tuvieran una cierta coherenciaporque me gustaba eso.

Amaury. Y después ¿de quién es la idea, de Senel, me imagino, el guionista, de retomar en Fresa y Chocolate a Nancy? Que Nancy siga su camino en Fresa y Chocolate.

Mirtha. Bueno, yo creo que es de Titón y de Senel, porque realmente ambos hicieron el guión.

Amaury. El guión de Fresa y Chocolate.

Mirtha. Recuerdo que cuando a mí me lo propusieron yo lo rechacé, porque yo estaba muy contenta con la Nancy de Adorables mentiras y tenía mucho temor que este personaje quedara por debajo en cuanto a David y Diego, que eran personajes tan complejos, tan bien hechos, tan bien escritos y entonces Titón fue quien me convenció, empezó a darme argumentos, de que ese personaje iba a ser tan protagonista como Diego y David, de que no iba a ser un personaje menor. Y bueno, pues me arriesgué.

Inclusive, quiero decirte que, ya después, cuando vino todo el problema de Titón y la operación y, todo eso, yo llamé a Juan Carlos y le dije: mira, Juan Carlos, yo creo que deberían buscar otra actriz, porque yo prefiero estar al lado de Titón en todo este momento y yo no voy a tener fuerzas para actuar. Y Tabío me dijo: Oye, tú no le puedes hacer esto a Titón. Si tú le haces esto a Titón, que tú le dices que tú no vas a trabajar en la película, eso va a ser terrible para él, tú tienes que trabajar en la película. Entonces lo que decidí fue dejar todas mis escenas de la película para el final y yo estar durante toda la filmación al lado de Titón mientras se filmaban los otros personajes.

Amaury. Aunque yo sé que Titón y Juan Carlos eran como hermanos. ¿Cuán difícil es para un actor ser dirigido por dos personas?

Mirtha. Chico, yo creo que todo fue muy fácil.

Amaury. Orgánico, natural.

Mirtha. Muy orgánico, muy natural, porque había mucha compenetración entre ambos. Juan Carlos sabía muy bien lo que quería Titón y Juan Carlos es una gente muy suave también para dirigir. Y Titón también. Titón es una persona que te explica, que te mastica lo que él quiere que tú hagas, ¿no? Entonces yo me sentí como si hubiera sido un solo director.

Amaury. Sí, era trabajar con dos príncipes en realidad, como estar en un castillo con dos príncipes. ¿Y eso se repite después en Guantanamera?

Mirtha. También.

Amaury. Pero ya Titón está...

Mirtha. No, todo lo contrario. Cuando él hizo Guantanamera estaba lleno de energía. Yo leí el otro día un artículo que decía: Titón hizo Guantanamera en una silla de ruedas, ¡no!. Titón daba saltitos así, estaba con una vitalidad extraordinaria en Guantanamera. Es cuando vamos para España, empieza la edición de la película en España. Así y todo, ya ahí él empieza con sus dolores, aparato de morfina. Él iba caminando desde el hotel de Plaza de España, hasta donde están las ediciones de arte, en Madrid, caminando por todo el Palacio Real con Juan Carlos, todos los días, a la edición.

Y ya cuando nos fuimos a Venecia, si ya él si estaba muy mal. Cuando fuimos con la película a Venecia.

Amaury. A llevarla al Festival de Cine.

Mirtha. Que además fue terrible, fue muy triste, porque siempre quisimos ir a Venecia y resulta ser que en el momento que nos tocó ir ya no había disfrute, si no...

Amaury. Padecimiento, dolor...

Mirtha. Claro.

Amaury. Yo vi una fotografía muy simpática, quiero recordar a Titón con mucha alegría. Hay una fotografía de Titón en el Oscar cuando fueron con Fresa y Chocolate. ¿Quién le está poniendo el lazo a quién?

Mirtha. Juan Carlos le pone el lazo a Titón y Titón se lo pone a Juan Carlos. Parecían dos niños con unos juguetes que le acaban de traer.

Amaury. Y desfilaron por ahí.

Mirtha. Ah, claro y todo era que habían traído todo ese vestuario, los zapatos, el esmoquin, todo. Yo recuerdo, tengo una experiencia que te voy a contar, porque es muy simpática. A mí no me trajeron vestido.

Y entonces me dice la mujer: bueno, y ahora vamos por las tiendas a buscarte un vestido.

Amaury. ¿Pero no es la ropa de uno la que usan?

Mirtha. No, eran trajes alquilados. Vamos a alquilarte un traje, y entonces me empiezan a llevar a unas tiendas donde había unos trajes tan sofisticados que no tenían nada que ver con Mirtha Ibarra, llenos de lentejuelas, de canutillos, de cosas, unos vestidos enormes y entonces la mujer empezaba: you are great, you are very nice. Y yo la miraba y le decía. No, I dont like, Idont like. No, no, pero you are wonderful y yo miré a la muchacha y le dije: sáqueme de aquí, por favor.

Y me iba, me llevaba a otra tienda hasta que llegó un momento que le dije: mira, no me voy a poner ninguno de estos trajes. Si me tengo que quedar en el hotel, me quedo en el hotel, y no voy a la ceremonia.

No hay ningún interés, me quedo en mi hotel tranquila, pero no me voy a poner un traje que no tenga nada que ver conmigo. Dice, no, vamos a comprarte un vestido. Entonces fuimos a una tienda, el vestido más sencillo que había, negro todo, sin nada, absolutamente nada, ese fue el que yo escogí, me compraron y me puse.

Amaury. ¿Y cómo fue ese desfile? Es que no me imagino, lo que pasa es que conocí a Titón, no tanto, pero conozco a Juan Carlos hace 40 años. No me imagino a Mirtha, a Titón, a Juan Carlos, atravesando esa alfombra roja de Hollywood.

Mirtha. Fue muy lindo, fue muy lindo, muy simpático realmente, porque es como..., no voy a decir un circo, porque realmente no es un circo, pero es como un baile de disfraces de pronto, no sé.

Amaury. Pero ellos que son además tan cáusticos.

Mirtha. Porque estar al lado al mismo tiempo de grandes actores que tú admiras y que quieres, y que siempre has querido y están ahí, a tu lado. Entonces eso también es muy emotivo al mismo tiempo porque uno, ha admirado a toda esta gente, a todos estos directores. Realmente no pensamos en ningún momento que íbamos a ganar, porque ya nos habían dado algunos datos de que no nos iban a dar el Oscar.

Amaury. ¿Se filtra algo?

Mirtha. Se filtró, se filtró, algunas cosas se filtraron y ya sabíamos que nosotros no lo íbamos a ganar, pero de todas maneras teníamos mucho entusiasmo, como si fuéramos a ganar.

Amaury. ¿Qué película ganó? ¿Qué película le ganó a ustedes?

Mirtha. La de Nikita Mijalkov, Quemados por el sol, que es una película muy interesante.

Amaury. Es una buena película.

Mirtha. Muy buena película. Estaba esa película muy buena y estaba Before the rain, que también era una excelente película. Bueno, yo decía: si gana Before the rain yo estoy contenta también porque es una buena película, hay que saber valorar que hay otras películas que también pueden ganar porque eran muy buenas.

Amaury. En el libro, que vamos a hablar del libro en este momento, es un libro que Mirtha hizo, hay una introducción, y está la correspondencia de Titón, es un libro extraordinario, vital e importantísimo para conocer la personalidad de un genio del cine cubano. Ahí hay una cartaque a mí me desgarró, es la carta que él le hace a tu hijo, a Saulius. ¿Cómo se llevaban?

Mirtha. Chico, se llevaban bien, hasta un momento en que viene la adolescencia, que es esa carta, y esa adolescencia empieza uno a costarle trabajo, ¿no?, tener las riendas realmente de los hijos de uno porque empiezan a hacer cosas que uno cree que no están bien.

Y entonces en ese momento empiezan conflictos, pero siempre fue como un padre para él. Es decir, Titón se sentaba con la organeta a darle las clases de piano, las clases de solfeo. Fue un padre en toda su... y en esa carta se..., esa carta es un testamento, yo diría, de su relación con él.

Amaury. Saltemos, no quiero que te sientas...

Mirtha. ...No, no, no, me siento bien, no, no... Después lo que pasa es que bueno, después,vino una etapa mucho más madura ya, de madurez y de comprensión, cuando pasa ese momento crítico, no, ese momento es muy difícil.

Amaury. Bueno, ahora estás dirigiendo también, porque dirigiste el documental sobre Titón,  pero también dirigiste una obra.

Mirtha. Sí.

Amaury. Que tú protagonizabas y que dieron la vuelta por toda España.

Mirtha. Sí.

Amaury. ¿Esa obra no se ha visto aquí?

Mirtha. No, esa obra era de cinco personajes, se llamaba Obsesión habanera, la hice por toda Castilla León, por toda Canaria, aquí no. Ahora en mis planes está tratar de hacer aquí un monólogo que acabo de terminar que se llama Neurótica anónima, en la Sala Llauradó. Ya terminé de escribir, ahora viene la etapa del montaje y estoy en ese momento.

Amaury. Un día me llamaste por teléfono, me dijiste que iba a ir a tu casa, ¿quién iba? Tú se lo ibas  a leer a alguien.

Mirtha. Ya se la leí a Juan Carlos Tabío y a Arturo Arango, les gustó mucho.

Amaury. ¿Qué te dijeron?, porque ellos son...

Mirtha. ...Les encantó, les encantó y yo quiero de ahí sacar una argumento para una película, porque me parece que realmente la trama, que en otras ocasiones Juan Carlos en Obsesión habanera me dijo: ¿Tú crees que de ahí podemos hacer una película? Yo le dije: no, esto no da para una película, pero en este caso sí, esta trama sí.

Amaury. ¿Y te gusta dirigir, piensas que puedes?

Mirtha. No, no me gusta dirigir.

Amaury. No te gusta.

Mirtha. A mí me encanta que me dirijan.

Amaury. ¿Tú crees que tu sonrisa -mezclo una pregunta con otra- ¿Tú le debes esa sonrisa a la cercanía que tienes con el mar, a la insularidad de esto que somos, una isla?

Mirtha. Yo creo que se lo debo a que soy una gente muy optimista y siempre he tratado de abrirme camino con los obstáculos. Siempre pienso que las cosas me van a salir bien y por eso es que me arriesgo, porque pienso que me van a salir bien.

Bueno, ahora realmente he tenido una etapa de soledad de muchos años, desde que Titón falleció; eso no quiere decir que quiera estar sola tampoco.

Amaury. Claro, claro.

Mirtha. Pero bueno, la soledad tiene sus ventajas y tiene sus desventajas. Yo no quisiera ser una mujer que se llenara de mañas y de ¿sabes?... cuando uno vive solo mucho tiempo.

Amaury. Pero tú eres una mujer muy joven todavía, o sea, tú estas abierta al amor de pareja.

Mirtha. Ay, sí, pero no aparece, no aparece, es que... Mira, yo soy una persona que nunca me han gustado los hombres jóvenes, siempre me han gustado los hombres mucho mayores que yo. El primero 10 años, el otro 18. Si sigo así. Bueno, voy a parar ahí.

Amaury. Bueno, para, por lo menos en este caso que tenga tu edad.

Mirtha. Sí, más o menos. Pero también me he buscado compañía; tengo dos pajaritos, uno que se llama Luna, otro que se llama Beethoven y tengo un perrito que se llama Lenon, que tiene dos meses de nacido. Esa es la última compañía que me he buscado.

Amaury. Tu condición de actriz cubana ¿te beneficia o te perjudica cuando te vas a trabajar por ahí, a hacer castings y eso?

Mirtha. Chico, yo creo, te voy a ser sincera, eso depende, mira, no sé por qué, eso a veces yo creo que es un handicap. Cuando hay actores de otros países, esos otros países ponen dinero por esos actores.

Yo he tenido personajes que han sido muy buenos, mexicanos y de pronto la producción ha tenido déficit económico y han buscado una actriz mexicana y una productora ha puesto dinero. Como por mí nadie pone dinero, pues entonces el personaje, pum, se lo dan a la mexicana. Es decir, yo creo que ahí hay una limitante, yo creo.

Amaury. ¿Y cuándo haces casting aquí en Cuba, tú haces casting, o ya te van a buscar con unpapel?

Mirtha. No, nunca, a mí me parece que a estas alturas de mi vida..., está una filmografía que me la den o no me la den. Y si me gusta lo acepto y si no me gusta no acepto.

He rechazado personajes que después he lamentado y, he lamentado porque, porque bueno, también uno se equivoca, a veces, ¿no?. Yo por ejemplo, iba a hacer Plaff. Y otro personaje fue con Fernando Pérez, que yo adoro también, y que también me propuso, creo que era Madagascar. Realmente cuando le dije que no, se me salían las lágrimas, y me dijo: bueno, cualquiera que haga el personaje te voy a ver a ti. Porque me dijo: trabájalo, trabájalo, y ponle lo que tú quieras, pero ya era un guión demasiado cerrado. A mí me gusta mucho formar parte del proyecto desde que se inicia.

Amaury. Cuando tú estás fuera de Cuba, Mirtha, y estás muchas veces fuera porque estás filmando, porque estás haciendo películas. Ya sea una co-producción, ya sea una película española, ya sea, bueno la cantidad de películas que tú filmas. ¿Cómo tú recuerdas?, cuando estás sola, en el momento que te vas al cuarto, terminaste la filmación, te fuiste al cuarto del hotel, te acuestas, ¿Cómo tú recuerdas Cuba, tu casa, tu calle?

Mirtha. Mira, a mí, yo me siento tan bien en mi casa. Todo el mundo me dice: permuta, permuta, vete de ahí. No, yo adoro mi casa. Cada cosa que está puesta la he puesto yo a mi gusto. Entonces yo la adoro, adoro mi casa.

Me siento tan bien dentro de mi casa que yo no quiero permutar de ahí, ni irme de ahí. Y yo adoro cuando voy por el Malecón con mi carro y veo toda la gente sentada en el Malecón, yo adoro eso. Adoro La Habana Vieja, adoro lo que tiene una isla.

Una isla tiene sus ventajas y sus desventajas. Porque la desventaja es que, a veces, te sientes aislado del mundo, ¿no?, y que te sientes un poco enclaustrado.

Y esa cosa de vivir en Europa, coger un tren y decir: ay, me voy a Venecia, me voy a Roma, me voy a, eso te da una especie de libertad, estar en un tren montada...

Pero también tiene su encanto y sobre todo yo me identifico mucho con el cubano, no es que yo sea una chovinista, pero a mí esa cosa que tiene el cubano de dar, de dar, de que se da, te da su casa, que brinda su casa, eso no se encuentra mucho. Sí, yo he viajado mucho, he vivido fuera mucho tiempo, y eso de: te invito a comer a mi casa enseguida, después de conocer a una persona. No, te invito a un restaurante, pero no te invito a mi casa. La casa es... Cuando alguien te invita a su casa fuera, es como que están haciendo... Nosotros no, para nosotros es algo muy, sencillo, te doy mi casa porque te siento ya que puedes participar de una comida conmigo y esas cosas a mí sí me marcan, porque me marcan la diferencia de una idiosincrasia, y eso sí yo lo aprecio mucho. Lo valoro mucho.

Amaury. Yo quiero terminar con una pregunta natural, pero provocadora.

Mirtha. Tú me has hecho casi llorar, hoy.

Amaury. Sí, no, ahora, no, no, no.

Mirtha. No quiero temas tristes no quiero.

Amaury. No hay un tema triste, es justamente un tema, es un tema que, que yo creo que es importante porque hablábamos de una Mirtha con el corazón abierto para recibir una pareja. ¿Esa pareja tendría que saber que va a vivir también con Titón?

Mirtha. Bueno, mira, yo creo que yo empezaría a quitar un poco de cuadros en mi casa, porque yo creo que, que mi casa está llena de cuadros de Titón porque me acompaña. Pero yo creo que si los quitara me seguiría acompañando, pero sería un poco incómodo para otra persona sentir que cada vez que dobla una habitación, está Titón como vigilándolo. Hay personas que me dicen, esto es algo místico; yo no soy una persona mística, aunque me han pasado cosas místicas.

Pero te decía que hay personas que cuando entran a mi casa, me dicen dos cosas siempre: Qué linda energía hay en tu casa, que hay como una energía creativa, que a uno le dan ganas de hacer proyectos, de obras, de cine.

Y otra gente me decía: se siente la presencia de Titón. Se siente no por las fotos, es porque hay una energía. Y otra gente me dice: oye, Titón no deja que otro hombre se te acerque, porque está ahí presente de alguna manera. Hay gente que me dice: hazle una misa espiritual, hasta eso me han dicho, para que se eleve. Pero bueno, ya te digo que yo soy una gente bastante atea, en ese sentido.

Amaury. Además, Titón era un hombre bueno y lo más que va a querer donde quiera que estées tu felicidad, te doy las gracias.

Mirtha. Y me ha ayudado mucho siempre, así que.

Amaury. Toda la vida.

Mirtha. Mira ese libro, mira ese documental que se lo merecía.

Amaury. Y te seguirá ayudando, te seguirá ayudando. Te doy mi agradecimiento. Te quiero mucho y tú lo sabes. Te admiro mucho también y lo que quiero para ti es felicidad, prosperidad, y un bonito futuro.

Mirtha. Gracias, muchas gracias.

Amaury. Te quiero mucho.

Mirtha Ibarra y Amaury Pérez en "Con 2 que se quieran". Fotos: Petí

Mirtha Ibarra y Amaury Pérez en "Con 2 que se quieran". Fotos: Petí

Mirtha Ibarra, Amaury Pérez y Rafael Solís, director de Fotografía, en "Con 2 que se quieran". Fotos: Petí

Mirtha Ibarra, Amaury Pérez y Rafael Solís, director de Fotografía, en "Con 2 que se quieran". Fotos: Petí

El equipo técnico de "Con 2 que se quieran". Fotos: Petí

El equipo técnico de "Con 2 que se quieran". Fotos: Petí

Mirtha Ibarra y Amaury Pérez en "Con 2 que se quieran". Fotos: Petí

Mirtha Ibarra y Amaury Pérez en "Con 2 que se quieran". Fotos: Petí