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	<title>Comentarios en: Miguel Alfonso: De cómo ser diplomático y revolucionario</title>
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	<description>Cubadebate, Contra el Terrorismo Mediático</description>
	<pubDate>Mon, 13 Feb 2012 14:17:45 +0000</pubDate>
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		<title>Por: Mariano Calvo Haya</title>
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		<dc:creator>Mariano Calvo Haya</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 04 Feb 2010 20:13:37 +0000</pubDate>
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		<description>Hola Miguel:

Supongo que ahora, en este pequeño rincón de las Españas, como te gustaba decir con un poco de sorna y mucho de conocimiento sobre las particularidades de esta tierra, tras recibir el mazazo que nos ha supuesto la noticia de tu muerte, los que nos consideramos tus amigos deberíamos estar llorando por las esquinas. Y supongo también que esta situación debería producirse en otros lugares donde hombres y mujeres de la solidaridad, hermanados íntimamente con tu país y con tu ejemplo, estarán tan arrasados como nosotros.
Sin embargo, lo que ocurre es que, doloridos y desconsolados como estamos, y porque tuvimos la inmensa suerte de conocerte, intentamos a pesar de todo mirar hacia adelante, con esta preocupación de huérfanos que ahora tenemos, pero también con el suficiente optimismo tan propio de ti.

En estos momentos regresan a mi memoria las ocasiones, demasiado pocas, en las que tuvimos oportunidad de disfrutar de tu presencia, pero también echamos de menos aquellas que debieron ser y no fueron y, entonces, el sentimiento de pérdida se agiganta. Imagino que eso es lo natural, pero ya sabes que los deseos están hechos de ese material intangible que, a veces, no nos debemos permitir. Por eso hoy prefiero quedarme con lo vivido a lo largo de estos años: La satisfacción con la que nos decías que te encantaba dormir en nuestra casa acunado por el sonido del mar, este Cantábrico tan distinto y, a la vez, tan unido al mar de Cuba por tantas singladuras invisibles de ida y vuelta. La noche casi en vela que pasaste leyendo, divertido, los ejemplares de la revista “El Jueves”, con las andanzas del “Makinavaja” y las desventuras de “Martínez el Facha”. Nuestras angustias observando tu caminar fatigado con el corazón en la boca y los nuestros en un puño. Tu rostro impresionado tras visitar las pinturas de la Cueva de Altamira o la insistencia con la que nos pedías que te lleváramos a conocer, con la nevada de aquel día, el nacimiento del río Ebro, origen, según afirmabas corrigiendo y aumentando los versos de Antonio Machado, de estas Españas tan sufridas y castigadas.

También me acuerdo de ti pidiéndonos que viajáramos a Cuba para ver por nosotros mismos, para que nadie nos tuviera que decir nada ni a favor ni en contra, porque nada hay peor que juzgar desde otros ojos. Y sabes que así lo hicimos. Y fuimos objeto, en tu casa, de tus atenciones y las de tu esposa, y hasta dispusimos de una cena santanderina, con todo vuestro esfuerzo. Y comprobamos en el tejado aquella claraboya accidental por la que se precipitaba la lluvia y que tanto te amargaba, preocupado como estabas por el destino de tus libros.

Hoy, te veo como entonces, alejándote por última vez por aquella calle de Centro Habana, después de agradecernos otra noche en vela, asegurando que “Los Girasoles Ciegos”, que te habíamos llevado desde España, era una gran novela sobre la historia de nuestras desgracias. Y, la verdad, es que así nos sentimos hoy un poco, como girasoles cabizbajos entre la niebla. Esperando que en algún momento de nuevo salga el sol.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Hola Miguel:</p>
<p>Supongo que ahora, en este pequeño rincón de las Españas, como te gustaba decir con un poco de sorna y mucho de conocimiento sobre las particularidades de esta tierra, tras recibir el mazazo que nos ha supuesto la noticia de tu muerte, los que nos consideramos tus amigos deberíamos estar llorando por las esquinas. Y supongo también que esta situación debería producirse en otros lugares donde hombres y mujeres de la solidaridad, hermanados íntimamente con tu país y con tu ejemplo, estarán tan arrasados como nosotros.<br />
Sin embargo, lo que ocurre es que, doloridos y desconsolados como estamos, y porque tuvimos la inmensa suerte de conocerte, intentamos a pesar de todo mirar hacia adelante, con esta preocupación de huérfanos que ahora tenemos, pero también con el suficiente optimismo tan propio de ti.</p>
<p>En estos momentos regresan a mi memoria las ocasiones, demasiado pocas, en las que tuvimos oportunidad de disfrutar de tu presencia, pero también echamos de menos aquellas que debieron ser y no fueron y, entonces, el sentimiento de pérdida se agiganta. Imagino que eso es lo natural, pero ya sabes que los deseos están hechos de ese material intangible que, a veces, no nos debemos permitir. Por eso hoy prefiero quedarme con lo vivido a lo largo de estos años: La satisfacción con la que nos decías que te encantaba dormir en nuestra casa acunado por el sonido del mar, este Cantábrico tan distinto y, a la vez, tan unido al mar de Cuba por tantas singladuras invisibles de ida y vuelta. La noche casi en vela que pasaste leyendo, divertido, los ejemplares de la revista “El Jueves”, con las andanzas del “Makinavaja” y las desventuras de “Martínez el Facha”. Nuestras angustias observando tu caminar fatigado con el corazón en la boca y los nuestros en un puño. Tu rostro impresionado tras visitar las pinturas de la Cueva de Altamira o la insistencia con la que nos pedías que te lleváramos a conocer, con la nevada de aquel día, el nacimiento del río Ebro, origen, según afirmabas corrigiendo y aumentando los versos de Antonio Machado, de estas Españas tan sufridas y castigadas.</p>
<p>También me acuerdo de ti pidiéndonos que viajáramos a Cuba para ver por nosotros mismos, para que nadie nos tuviera que decir nada ni a favor ni en contra, porque nada hay peor que juzgar desde otros ojos. Y sabes que así lo hicimos. Y fuimos objeto, en tu casa, de tus atenciones y las de tu esposa, y hasta dispusimos de una cena santanderina, con todo vuestro esfuerzo. Y comprobamos en el tejado aquella claraboya accidental por la que se precipitaba la lluvia y que tanto te amargaba, preocupado como estabas por el destino de tus libros.</p>
<p>Hoy, te veo como entonces, alejándote por última vez por aquella calle de Centro Habana, después de agradecernos otra noche en vela, asegurando que “Los Girasoles Ciegos”, que te habíamos llevado desde España, era una gran novela sobre la historia de nuestras desgracias. Y, la verdad, es que así nos sentimos hoy un poco, como girasoles cabizbajos entre la niebla. Esperando que en algún momento de nuevo salga el sol.</p>
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		<title>Por: John Kirk</title>
		<link>http://www.cubadebate.cu/especiales/2010/02/03/miguel-alfonso-de-como-ser-diplomatico-y-revolucionario/comment-page-1/#comment-20181</link>
		<dc:creator>John Kirk</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 03 Feb 2010 19:24:28 +0000</pubDate>
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		<description>Tuve el honocer de conocer a Miguel hace mas de 20 años, y participé en varios congresos académicos con él.  Siempre me impresionaban su pasión por los indefensos (sobre todo los indígenas), su dedicación a la revolución cubana, y su compromiso con la justicia social.  Un hombre de tremendo talento diplomático sin duda, y un magnífico académico y profesor, pero también un ser humano extraordinario.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Tuve el honocer de conocer a Miguel hace mas de 20 años, y participé en varios congresos académicos con él.  Siempre me impresionaban su pasión por los indefensos (sobre todo los indígenas), su dedicación a la revolución cubana, y su compromiso con la justicia social.  Un hombre de tremendo talento diplomático sin duda, y un magnífico académico y profesor, pero también un ser humano extraordinario.</p>
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		<title>Por: Edú Fróes</title>
		<link>http://www.cubadebate.cu/especiales/2010/02/03/miguel-alfonso-de-como-ser-diplomatico-y-revolucionario/comment-page-1/#comment-20142</link>
		<dc:creator>Edú Fróes</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 03 Feb 2010 14:38:03 +0000</pubDate>
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		<description>Se o Dr. Miguel Alfonso fosse jurista Brasileiro, iria contratalo para assegurar os meus direitos internacionalmente, como ser humano, e dentro da constitução Brasileira onde meus direitos foram extintos, por ser um problema de SN-Segurança Nacional.
Diz a constituição Brasileira que todo cidadão tem direito a VERDADE, mas eu só ouço MENTIRAS e INTIMIDAÇÔES!</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Se o Dr. Miguel Alfonso fosse jurista Brasileiro, iria contratalo para assegurar os meus direitos internacionalmente, como ser humano, e dentro da constitução Brasileira onde meus direitos foram extintos, por ser um problema de SN-Segurança Nacional.<br />
Diz a constituição Brasileira que todo cidadão tem direito a VERDADE, mas eu só ouço MENTIRAS e INTIMIDAÇÔES!</p>
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		<title>Por: franco fuselli</title>
		<link>http://www.cubadebate.cu/especiales/2010/02/03/miguel-alfonso-de-como-ser-diplomatico-y-revolucionario/comment-page-1/#comment-20136</link>
		<dc:creator>franco fuselli</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 03 Feb 2010 13:16:01 +0000</pubDate>
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		<description>Conocì  Miguel Alfonso Martinez aquì en Genova, quando nuestra Asociacion organizò  encuentros publicos sobre el tema del embargo criminal yanquì contra el pueblo de Cuba y la politica de agresion del gobierno USA. Conocer el companero Miguel Alfonso representò para mi una oportunidad cultural y politica extraordinaria. Tambien el impacto con el publico de nuestra ciudad que presenciò a los encuentros, dejò un recuerdo y una alta estima del Companero Miguel Angel. La noticia que recibimos nos deja un poco mas solos, però no olvideremos su humanidad y su ejemplo.
Franco Fuselli
As.Italia-Cuba Genova, Italia</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Conocì  Miguel Alfonso Martinez aquì en Genova, quando nuestra Asociacion organizò  encuentros publicos sobre el tema del embargo criminal yanquì contra el pueblo de Cuba y la politica de agresion del gobierno USA. Conocer el companero Miguel Alfonso representò para mi una oportunidad cultural y politica extraordinaria. Tambien el impacto con el publico de nuestra ciudad que presenciò a los encuentros, dejò un recuerdo y una alta estima del Companero Miguel Angel. La noticia que recibimos nos deja un poco mas solos, però no olvideremos su humanidad y su ejemplo.<br />
Franco Fuselli<br />
As.Italia-Cuba Genova, Italia</p>
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