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	<title>Comentarios en: El buzo que buscó a Camilo Cienfuegos en la inmensidad del mar</title>
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	<description>Cubadebate, Contra el Terrorismo Mediático</description>
	<pubDate>Mon, 13 Feb 2012 08:59:29 +0000</pubDate>
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		<title>Por: Nevalis Quintana</title>
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		<dc:creator>Nevalis Quintana</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 24 Oct 2009 01:23:13 +0000</pubDate>
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		<description>LOS VERSOS DEL POETA.
(Dedicado al Comandante Camilo Cienfuegos Gorriarán, el Señor de la Vanguardia, a 50 años de su desaparición física.)
(a Guillermo Cabrera Alvaréz, eterno amigo de Mil Anécdotas)
(*)Fragmentos del poema ¨Mi bandera¨ de Bonifacio Byrne.

/“Al volver de distante ribera,/ con el alma enlutada y sombría,/ afanoso busqué mi bandera…”/*. Los versos del poeta cautivaron al niño en su pupitre. Ansiaba concluir la clase e ir a jugar con sus compañeros, pero la lírica del maestro dibujaba con su voz la poesía./ “¿ Dónde está mi bandera cubana/, la bandera más bella que existe?...”/*. Los pequeños ojos volvieron a la enseña colgada en la pared. Escuchó el niño, del oprobio, del ultraje por aquella otra bandera de barras, de águila imperial. Pensó en los héroes, en los caídos, en los anónimos…

Ya hombre, convirtíose en volcán. El sombrero alón ordenó la carga mambisa a la tropa rebelde. Tembló La Cordillera. El Llano. La Invasión. El Triunfo. Un pueblo y un Gigante. “-¡Vamos bien¡-” exclamó. Desde la terraza, el recuerdo de las estrofas estremecen la muchedumbre enardecida/. “-Si deshecha en menudos pedazos/ se lega a ver mi bandera algún día,/ nuestros muertos alzando los brazos/la sabrán defender todavía...”/*. Con una sonrisa en el rostro, el hombre del sombrero alón levantó la mirada y, a lo lejos, observó el mar. 

Nevalis Quintana Fernández
Actor y poeta.
ESPECIAL PARA CUBADEBATE.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>LOS VERSOS DEL POETA.<br />
(Dedicado al Comandante Camilo Cienfuegos Gorriarán, el Señor de la Vanguardia, a 50 años de su desaparición física.)<br />
(a Guillermo Cabrera Alvaréz, eterno amigo de Mil Anécdotas)<br />
(*)Fragmentos del poema ¨Mi bandera¨ de Bonifacio Byrne.</p>
<p>/“Al volver de distante ribera,/ con el alma enlutada y sombría,/ afanoso busqué mi bandera…”/*. Los versos del poeta cautivaron al niño en su pupitre. Ansiaba concluir la clase e ir a jugar con sus compañeros, pero la lírica del maestro dibujaba con su voz la poesía./ “¿ Dónde está mi bandera cubana/, la bandera más bella que existe?&#8230;”/*. Los pequeños ojos volvieron a la enseña colgada en la pared. Escuchó el niño, del oprobio, del ultraje por aquella otra bandera de barras, de águila imperial. Pensó en los héroes, en los caídos, en los anónimos…</p>
<p>Ya hombre, convirtíose en volcán. El sombrero alón ordenó la carga mambisa a la tropa rebelde. Tembló La Cordillera. El Llano. La Invasión. El Triunfo. Un pueblo y un Gigante. “-¡Vamos bien¡-” exclamó. Desde la terraza, el recuerdo de las estrofas estremecen la muchedumbre enardecida/. “-Si deshecha en menudos pedazos/ se lega a ver mi bandera algún día,/ nuestros muertos alzando los brazos/la sabrán defender todavía&#8230;”/*. Con una sonrisa en el rostro, el hombre del sombrero alón levantó la mirada y, a lo lejos, observó el mar. </p>
<p>Nevalis Quintana Fernández<br />
Actor y poeta.<br />
ESPECIAL PARA CUBADEBATE.</p>
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	<item>
		<title>Por: Marta O. Carreras Rivery</title>
		<link>http://www.cubadebate.cu/especiales/2009/10/23/el-buzo-que-busco-a-camilo-cienfuegos-en-la-inmensidad-del-mar/comment-page-1/#comment-8388</link>
		<dc:creator>Marta O. Carreras Rivery</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 23 Oct 2009 17:27:00 +0000</pubDate>
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		<description>Y EL CIELO ESTABA DEMASIADO TRISTE Y GRIS
Acababa de cumplir cinco años. Era de noche y mi papá no había llegado a la casa. Estaba acuartelado: Camilo había desaparecido y lo estaban buscando. 
No sé en qué momento llamó mi padre, ni cuándo se supo la noticia, ni si fue él quien la anunció en la casa; solo recuerdo una tristeza inmensa alrededor mío, sollozos, llamadas constantes de los vecinos.
Recuerdo cruzar de la mano de mi madre a la acera de enfrente: iba a ver si mi abuelo Oscar había escuchado alguna noticia nueva. Lo encontramos allí en el cuartico que estaba detrás de la cocina, pegado a su inmenso radio metálico de botones giratorios e interruptores en forma de pestillos; el mismo aparato donde escuchaba escondido de nosotros los niños, las noticias de Radio Rebelde durante los días de la lucha insurreccional en la Sierra Maestra.
Aún recuerdo el zumbido del aparato, la luz rojiza de los bombillitos filtrándose por entre los huequitos del casco; el ruido uio-uio-uio crrsh de la onda corta y la blanca cabellera de mi abuelo Oscar aprisionada entre los audífonos que acaba de desconectar del aparato al percibir nuestra llegada. Giró su cara en dirección a mi madre y le dijo: “Parece que encontraron una mancha de aceite en el mar”. 
Yo no sabía si eso era bueno o es malo; solo recuerdo que quiero, es más: necesito recibir una señal de alegría; pero no puedo definir qué debo hacer; me siento confundida. Al regresar, mi hermana mayor de solo doce años, se ha recogido en su cuarto; la veo sentada en su escritorio acariciando en silencio el papelito que días antes le había dejado el propio Camilo durante una visita a nuestra casa: “A Jacqueline con cariño, Camilo”.
Tan solo unas semanas antes, mi padre me llevó a la base área de Ciudad Libertad donde trabajaba y allí vi a Camilo.  Ya no tenía cabellos largos como en la fotografía con Fidel en el tanque, ni tampoco llevaba puesto el sombrero alón. “¿Eres Camilo?”, le pregunté. Se rió y nos invitó a montar en el helicóptero.
Cuando echó andar las aspas y el polvo a levantarse, mi prima rompió a llorar. “No te preocupes—me dijo—. Otro día será: yo mismo te voy a ir a buscar con tu papá”.
Terminaba el mes de octubre y en mi mente de niña no sabía aún lo que significaba el profundo dolor de la pérdida, ni la sensación de impotencia que ésta genera. “No debió haber ido en ese avioncito con el tiempo tan malo” –dijo consternada mi abuela, habituada a sufrir los temores de una familia de aviadores—. “No, mamá, no: lo que no debió pasar fue la traición; si no, Camilo no hubiera tenido que ir corriendo hasta allá con el tiempo tan malo. No pierdas nunca eso de vista, mamá: por culpa de ese traidor de Huber Matos mira a quién perdimos”—dijo mi madre y se echó a llorar.  
“Señora, señora --llamó desde el portal Isidro--: mi Padrino dice que él está vivo: se lo dijeron los santos”. Un rayito de fugaz esperanza; nada más.  
Ese día fue quizás el primero en que escuché que había santos que hablaban y también la primera vez que tuve conciencia de que realidad y deseos no siempre van de la mano, ni siquiera de los santos; acaso la primera aproximación al significado de palabras tan profundas como respeto, muerte,traición,compromiso y amor. 
Tenía cinco años y solo recuerdo tristeza, mucha tristeza y aquellas frases dichas en días de mucho gris. Amarré a San Dimas con todos mis lazos a las patas de los muebles de la casa. Quería que nos devolviera a Camilo. Era el último día de octubre de 1959 y el cielo estaba gris, demasiado triste y gris.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Y EL CIELO ESTABA DEMASIADO TRISTE Y GRIS<br />
Acababa de cumplir cinco años. Era de noche y mi papá no había llegado a la casa. Estaba acuartelado: Camilo había desaparecido y lo estaban buscando.<br />
No sé en qué momento llamó mi padre, ni cuándo se supo la noticia, ni si fue él quien la anunció en la casa; solo recuerdo una tristeza inmensa alrededor mío, sollozos, llamadas constantes de los vecinos.<br />
Recuerdo cruzar de la mano de mi madre a la acera de enfrente: iba a ver si mi abuelo Oscar había escuchado alguna noticia nueva. Lo encontramos allí en el cuartico que estaba detrás de la cocina, pegado a su inmenso radio metálico de botones giratorios e interruptores en forma de pestillos; el mismo aparato donde escuchaba escondido de nosotros los niños, las noticias de Radio Rebelde durante los días de la lucha insurreccional en la Sierra Maestra.<br />
Aún recuerdo el zumbido del aparato, la luz rojiza de los bombillitos filtrándose por entre los huequitos del casco; el ruido uio-uio-uio crrsh de la onda corta y la blanca cabellera de mi abuelo Oscar aprisionada entre los audífonos que acaba de desconectar del aparato al percibir nuestra llegada. Giró su cara en dirección a mi madre y le dijo: “Parece que encontraron una mancha de aceite en el mar”.<br />
Yo no sabía si eso era bueno o es malo; solo recuerdo que quiero, es más: necesito recibir una señal de alegría; pero no puedo definir qué debo hacer; me siento confundida. Al regresar, mi hermana mayor de solo doce años, se ha recogido en su cuarto; la veo sentada en su escritorio acariciando en silencio el papelito que días antes le había dejado el propio Camilo durante una visita a nuestra casa: “A Jacqueline con cariño, Camilo”.<br />
Tan solo unas semanas antes, mi padre me llevó a la base área de Ciudad Libertad donde trabajaba y allí vi a Camilo.  Ya no tenía cabellos largos como en la fotografía con Fidel en el tanque, ni tampoco llevaba puesto el sombrero alón. “¿Eres Camilo?”, le pregunté. Se rió y nos invitó a montar en el helicóptero.<br />
Cuando echó andar las aspas y el polvo a levantarse, mi prima rompió a llorar. “No te preocupes—me dijo—. Otro día será: yo mismo te voy a ir a buscar con tu papá”.<br />
Terminaba el mes de octubre y en mi mente de niña no sabía aún lo que significaba el profundo dolor de la pérdida, ni la sensación de impotencia que ésta genera. “No debió haber ido en ese avioncito con el tiempo tan malo” –dijo consternada mi abuela, habituada a sufrir los temores de una familia de aviadores—. “No, mamá, no: lo que no debió pasar fue la traición; si no, Camilo no hubiera tenido que ir corriendo hasta allá con el tiempo tan malo. No pierdas nunca eso de vista, mamá: por culpa de ese traidor de Huber Matos mira a quién perdimos”—dijo mi madre y se echó a llorar.<br />
“Señora, señora &#8211;llamó desde el portal Isidro&#8211;: mi Padrino dice que él está vivo: se lo dijeron los santos”. Un rayito de fugaz esperanza; nada más.<br />
Ese día fue quizás el primero en que escuché que había santos que hablaban y también la primera vez que tuve conciencia de que realidad y deseos no siempre van de la mano, ni siquiera de los santos; acaso la primera aproximación al significado de palabras tan profundas como respeto, muerte,traición,compromiso y amor.<br />
Tenía cinco años y solo recuerdo tristeza, mucha tristeza y aquellas frases dichas en días de mucho gris. Amarré a San Dimas con todos mis lazos a las patas de los muebles de la casa. Quería que nos devolviera a Camilo. Era el último día de octubre de 1959 y el cielo estaba gris, demasiado triste y gris.</p>
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		<title>Por: Juan castro</title>
		<link>http://www.cubadebate.cu/especiales/2009/10/23/el-buzo-que-busco-a-camilo-cienfuegos-en-la-inmensidad-del-mar/comment-page-1/#comment-8375</link>
		<dc:creator>Juan castro</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 23 Oct 2009 14:03:04 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://www.cubadebate.cu/?p=27616#comment-8375</guid>
		<description>A Camilo  


Del Granma descendiste con Fidel
Organizando un frente en la guerrilla
El fusil fue tu compañero fiel
Y a los esbirros dieron la puntilla

Valió la pena todo tu sacrificio
Que hizo tu columna en la montaña
Los niños cubanos reciben beneficio
Y el surco se vuelve a sembrar de caña.

Fueron noches enteras de desvelo
Al caer en el mar tu vuelo
El pueblo te buscó hasta su desvelo
Sin noticias y sin tener consuelo
Tu avión fue desviado hacia el cielo.

Con cariño Cuba te recuerda
Del caribe la isla más bella
Por tu imagen llora Cuba entera
Tú y el Che, juegan arriba con su estrella.

                           ProfrJuan Castro.
                       29 de noviembre 1986.
                              Tijuana, B. C. 
                                     México.

Camilo Cienfuegos, egregia figura guerrillera de la revolución Cubana, que pierde la vida en accidente aéreo-
                  El 28 de octubre 1959
               ‘El hombre Vanguardia ‘</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>A Camilo  </p>
<p>Del Granma descendiste con Fidel<br />
Organizando un frente en la guerrilla<br />
El fusil fue tu compañero fiel<br />
Y a los esbirros dieron la puntilla</p>
<p>Valió la pena todo tu sacrificio<br />
Que hizo tu columna en la montaña<br />
Los niños cubanos reciben beneficio<br />
Y el surco se vuelve a sembrar de caña.</p>
<p>Fueron noches enteras de desvelo<br />
Al caer en el mar tu vuelo<br />
El pueblo te buscó hasta su desvelo<br />
Sin noticias y sin tener consuelo<br />
Tu avión fue desviado hacia el cielo.</p>
<p>Con cariño Cuba te recuerda<br />
Del caribe la isla más bella<br />
Por tu imagen llora Cuba entera<br />
Tú y el Che, juegan arriba con su estrella.</p>
<p>                           ProfrJuan Castro.<br />
                       29 de noviembre 1986.<br />
                              Tijuana, B. C.<br />
                                     México.</p>
<p>Camilo Cienfuegos, egregia figura guerrillera de la revolución Cubana, que pierde la vida en accidente aéreo-<br />
                  El 28 de octubre 1959<br />
               ‘El hombre Vanguardia ‘</p>
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	</item>
	<item>
		<title>Por: Juan castro</title>
		<link>http://www.cubadebate.cu/especiales/2009/10/23/el-buzo-que-busco-a-camilo-cienfuegos-en-la-inmensidad-del-mar/comment-page-1/#comment-8373</link>
		<dc:creator>Juan castro</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 23 Oct 2009 13:57:02 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://www.cubadebate.cu/?p=27616#comment-8373</guid>
		<description>CADA OCTUBRE VIENE A MI MENTE CON MAYOR FUERZA EL HOMBRE DE LA VANGUARDIA. FIDEL HABIA PERDIDO A UN COMANDANTE, PERO CUBA ENTERA PERDIO A UNO DE SUS HIJOS MAS IMPORTANTES DE LA REVOLUCION. AUNQUE SIGUE VIVIENDO ETERNAMENTE EN EL CORAZON DE LOS CUBANOS

Juan Castro
MEXICANO.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>CADA OCTUBRE VIENE A MI MENTE CON MAYOR FUERZA EL HOMBRE DE LA VANGUARDIA. FIDEL HABIA PERDIDO A UN COMANDANTE, PERO CUBA ENTERA PERDIO A UNO DE SUS HIJOS MAS IMPORTANTES DE LA REVOLUCION. AUNQUE SIGUE VIVIENDO ETERNAMENTE EN EL CORAZON DE LOS CUBANOS</p>
<p>Juan Castro<br />
MEXICANO.</p>
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