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	<title>Comentarios en: Jeff Morley: &#8220;Solo pido que la CIA obedezca la ley&#8221;</title>
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	<description>Cubadebate, Contra el Terrorismo Mediático</description>
	<pubDate>Fri, 12 Mar 2010 05:26:37 +0000</pubDate>
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		<title>Por: Yannis Tsal</title>
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		<dc:creator>Yannis Tsal</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 21 Oct 2009 21:24:05 +0000</pubDate>
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		<description>Muy revelador.</description>
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		<title>Por: Dardo Ribas</title>
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		<dc:creator>Dardo Ribas</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 19 Oct 2009 05:26:13 +0000</pubDate>
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		<description>EL MUNDO NECESITA UN BAÑO DE VERDADES

Pasaron 46 años desde el asesinato de John Fitzgerald Kennedy. El mundo entero ha sospechado durante ese largo período que una horrible conspiración ha ocultado los pormenores del magnicidio. Por ende, los autores intelectuales han gozado, hasta ahora, de impunidad absoluta.

Una cadena de muertes posteriores al atentado ha obstruido todas las indagaciones para poder saber qué cosas, realmente, se esconden a la conciencia del mundo, relacionadas con la muerte de ese Presidente.

Cantidad de libros y películas se han consumado luego del crimen y en casi todas estas producciones se ha ensayado -con no pocos fundamentos- que hubo una organización tras esa “operación” y que un manto de complicidades superlativas, de alto nivel, ha fomentado la increíble red de confusión y enredos para que no se pudieran llegar a dilucidar las responsabilidades criminales pertinentes.

La teoría de la “bala mágica” y la imputación a un “loco” que actuó de manera individual (Oswald) no lograron persuadir las perspicacias de la Humanidad. 

La vinculación entre esos grupos terroristas que operaban y operan en Miami -con plena continuidad a lo largo de décadas-, y el asesinato de Kennedy han sido delatadas, inclusive, por notorias y múltiples personalidades de los EEUU.

Que hubo un complot de proporciones asombrosas ya nadie lo discute. 

Pero el “sistema” que allí domina la vida política del país persiste en ocultar y mimetizar lo ocurrido. 

Hasta en ciertos sectores del Partido Demócrata se ha mostrado poca voluntad en esclarecer el episodio. 

Las investigaciones realizadas -el caso de la “Comisión Warren”-, parecieran planificadas para cimentar la idea de un solo autor intelectual y material del hecho y, de esa manera, colocar una pesada losa de hormigón sobre el crimen. 

No más investigaciones, no más teorías, todo sería obra de un delirante que -¡oh, casualidad!-, es abatido a su vez por un lumpen que se infiltra con todo desparpajo entre los policías que lo conducen prisionero y lo abate como si nada.

Muy grande y pesarosa ha de ser la verdad. La CIA, el gobierno de Johnson posteriormente y desde esa época todos los que le siguieron, ocultaron y ocultan aún la siniestra confabulación. 

Probablemente, el mundo no saldría de su asombro si se conociese la verdad. De ahí la contumacia para evitar desclasificar lo que ahora solicita Jefferson Morley. La tenebrosa red que compone el imperio tiene aristas escalofriantes. 

Si a 46 años de la muerte de Kennedy el mundo sigue sin conocer los entretelones del crimen, ¿cuántos siglos tendrán que pasar para que se pueda saber el trasfondo del 9/11?... 

Cuántos otros para descubrir la verdad sobre la conspiración contra Cuba, los golpes de Estado en toda Latinoamérica, el apoyo concreto a Pinochet, Videla, Stroessner, Duvalier, Somoza, Batista, Micheletti… la invasión a Irak, la guerra en Afganistán, el latrocinio de las multinacionales y la compulsión por el robo y la conquista de cuanto país cae en las garras del imperio.

Hay que ser un poco inocentes para creer que Obama se convertirá en la contra cara de estas políticas criminales. El poder que ostenta es sólo formal. 

Kennedy era una figura de aristas más contrastantes; había logrado -propaganda mediante-, convertirse en un ícono de peso dentro del mundo capitalista… No obstante -y lejos de ser siquiera un reformador social-, duerme su sueño eterno junto a su hermano sin haber encontrado justicia sobre sus asesinos. 

La paz del mundo debe descansar, necesariamente, sobre la verdad. La verdad total, no fragmentada. El pueblo norteamericano tiene que despertarse de su largo e inducido letargo y exigir ese anhelo. 

Obama… Obama debe contemplar con más atención las lecciones de la historia y darse cuenta, de una vez por todas, que sólo abriendo un enorme cauce a la verdad se puede pacificar al mundo y a su propia sociedad. 

Ya debería dejar de proteger a la pandilla criminal de los Posada Carriles, liberar a Los Cinco y desarticular la red terrorista que, seguramente, tuvo que ver hasta con la muerte de Kennedy.

El gobierno norteamericano persiste en mentirles a sus propios ciudadanos. El mismo Obama empezó a desalentar al mundo sobre las promesas realizadas argumentando  “no disponer en su vida del tiempo necesario para cumplir con todo lo que se le pide”… adaptando sus discursos de campaña a los dictados del verdadero poder en las sombras.

Sería bueno que el periodista Morley logre que se desclasifiquen esos documentos secretos. No le vendría nada mal al mundo un baño de certidumbres. 

La mafia de Miami y la enquistada en el poder real de los EEUU, requiere que se les quite la frazada que cubre todas y cada una de sus tropelías. Incluso, la muerte de Kennedy.

Buenas noches, amigos, desde Argentina.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>EL MUNDO NECESITA UN BAÑO DE VERDADES</p>
<p>Pasaron 46 años desde el asesinato de John Fitzgerald Kennedy. El mundo entero ha sospechado durante ese largo período que una horrible conspiración ha ocultado los pormenores del magnicidio. Por ende, los autores intelectuales han gozado, hasta ahora, de impunidad absoluta.</p>
<p>Una cadena de muertes posteriores al atentado ha obstruido todas las indagaciones para poder saber qué cosas, realmente, se esconden a la conciencia del mundo, relacionadas con la muerte de ese Presidente.</p>
<p>Cantidad de libros y películas se han consumado luego del crimen y en casi todas estas producciones se ha ensayado -con no pocos fundamentos- que hubo una organización tras esa “operación” y que un manto de complicidades superlativas, de alto nivel, ha fomentado la increíble red de confusión y enredos para que no se pudieran llegar a dilucidar las responsabilidades criminales pertinentes.</p>
<p>La teoría de la “bala mágica” y la imputación a un “loco” que actuó de manera individual (Oswald) no lograron persuadir las perspicacias de la Humanidad. </p>
<p>La vinculación entre esos grupos terroristas que operaban y operan en Miami -con plena continuidad a lo largo de décadas-, y el asesinato de Kennedy han sido delatadas, inclusive, por notorias y múltiples personalidades de los EEUU.</p>
<p>Que hubo un complot de proporciones asombrosas ya nadie lo discute. </p>
<p>Pero el “sistema” que allí domina la vida política del país persiste en ocultar y mimetizar lo ocurrido. </p>
<p>Hasta en ciertos sectores del Partido Demócrata se ha mostrado poca voluntad en esclarecer el episodio. </p>
<p>Las investigaciones realizadas -el caso de la “Comisión Warren”-, parecieran planificadas para cimentar la idea de un solo autor intelectual y material del hecho y, de esa manera, colocar una pesada losa de hormigón sobre el crimen. </p>
<p>No más investigaciones, no más teorías, todo sería obra de un delirante que -¡oh, casualidad!-, es abatido a su vez por un lumpen que se infiltra con todo desparpajo entre los policías que lo conducen prisionero y lo abate como si nada.</p>
<p>Muy grande y pesarosa ha de ser la verdad. La CIA, el gobierno de Johnson posteriormente y desde esa época todos los que le siguieron, ocultaron y ocultan aún la siniestra confabulación. </p>
<p>Probablemente, el mundo no saldría de su asombro si se conociese la verdad. De ahí la contumacia para evitar desclasificar lo que ahora solicita Jefferson Morley. La tenebrosa red que compone el imperio tiene aristas escalofriantes. </p>
<p>Si a 46 años de la muerte de Kennedy el mundo sigue sin conocer los entretelones del crimen, ¿cuántos siglos tendrán que pasar para que se pueda saber el trasfondo del 9/11?&#8230; </p>
<p>Cuántos otros para descubrir la verdad sobre la conspiración contra Cuba, los golpes de Estado en toda Latinoamérica, el apoyo concreto a Pinochet, Videla, Stroessner, Duvalier, Somoza, Batista, Micheletti… la invasión a Irak, la guerra en Afganistán, el latrocinio de las multinacionales y la compulsión por el robo y la conquista de cuanto país cae en las garras del imperio.</p>
<p>Hay que ser un poco inocentes para creer que Obama se convertirá en la contra cara de estas políticas criminales. El poder que ostenta es sólo formal. </p>
<p>Kennedy era una figura de aristas más contrastantes; había logrado -propaganda mediante-, convertirse en un ícono de peso dentro del mundo capitalista… No obstante -y lejos de ser siquiera un reformador social-, duerme su sueño eterno junto a su hermano sin haber encontrado justicia sobre sus asesinos. </p>
<p>La paz del mundo debe descansar, necesariamente, sobre la verdad. La verdad total, no fragmentada. El pueblo norteamericano tiene que despertarse de su largo e inducido letargo y exigir ese anhelo. </p>
<p>Obama… Obama debe contemplar con más atención las lecciones de la historia y darse cuenta, de una vez por todas, que sólo abriendo un enorme cauce a la verdad se puede pacificar al mundo y a su propia sociedad. </p>
<p>Ya debería dejar de proteger a la pandilla criminal de los Posada Carriles, liberar a Los Cinco y desarticular la red terrorista que, seguramente, tuvo que ver hasta con la muerte de Kennedy.</p>
<p>El gobierno norteamericano persiste en mentirles a sus propios ciudadanos. El mismo Obama empezó a desalentar al mundo sobre las promesas realizadas argumentando  “no disponer en su vida del tiempo necesario para cumplir con todo lo que se le pide”… adaptando sus discursos de campaña a los dictados del verdadero poder en las sombras.</p>
<p>Sería bueno que el periodista Morley logre que se desclasifiquen esos documentos secretos. No le vendría nada mal al mundo un baño de certidumbres. </p>
<p>La mafia de Miami y la enquistada en el poder real de los EEUU, requiere que se les quite la frazada que cubre todas y cada una de sus tropelías. Incluso, la muerte de Kennedy.</p>
<p>Buenas noches, amigos, desde Argentina.</p>
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