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Los muertos y heridos, ¿cuentan o no cuentan?

En este artículo: Afganistán, Estados Unidos, Guerra
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Miguel Ángel Untoria Pedroso

La humanidad ha sufrido la pérdida de valores desde que comenzó la agresión del gobierno de los Estados Unidos a Afganistán en el 2001, pues para los inquilinos de la Casa Blanca y sus aliados, durante años, los muertos y heridos al parecer no contaban, aunque algunas de las cifras resultasen  aterradoras.

Las pérdidas humanas más grandes, no pueden ser conocidas ya que son silenciadas por la prensa capitalista. Resulta imposible establecer con exactitud, cuantos miles o decenas de miles de muertos y heridos principalmente de civiles, incluidos mujeres y niños, han resultado destrozados o mutilados por las bombas y proyectiles lanzadas sobre territorios de Iraq, Afganistán, e incluso,  de países fronterizos con ambos.

Y si éstos crímenes no resuenan en la conciencia de los gobernantes de las naciones agresoras y los hacen regresar a la cordura,  se producen además, otros miles de muertos y heridos, que debían llamarlos a la reflexión.

Estados Unidos y sus aliados nunca han  querido entender que el empleo de fusiles, cañones, minas y bombas de diferentes tipos, solo pueden traer como resultado que la resistencia de los pueblos y el odio al invasor se multipliquen cada día que pasa. ¡ Pero ...!

Por ejemplo, si durante el primer año de la criminal guerra desatada por la administración estadounidense encabezada por George W. Bush únicamente murieron en Afganistán 12 militares  de EE.UU. y otros 27 resultaron heridos,  en la actualidad, solo en agosto del 2009 esas cifras se elevaron a  77 y 401 respectivamente.

En total hasta la fecha, 873 norteamericanos han perdido la vida y 4 198 recibieron heridas no mortales. De estas últimas, 3 331 corresponden a efectivos del Ejército, 691 a la Infantería de Marina, 76 a la Marina de Guerra y 110 a la Fuerza Aérea.

California, Texas, Carolina del Norte, Florida e Illinois, son los estados que acumulan mayor cantidad de muertos y heridos. California en con 82 bajas mortales y 401 heridos, Texas con 57 y 341 y la Florida con 56 y 210, ocupan los tres primeros lugares.

A estas cifras, que por cierto son las que ellos dan a conocer, se deben agregar otras 582 bajas mortales de militares del Reino Unido y del resto de los 23 países que forman parte de las fuerzas de ocupación para un total de 1 455 muertos y varios miles de heridos.

Si durante los años transcurridos desde el inicio de la Guerra contra Afganistán,  el Congreso de los Estados Unidos no mostró grandes preocupaciones hacia ese llamado "conflicto"  y se limitó a la asignación de fondos millonarios solicitados por el Pentágono, en la actualidad se discute sobre el envío de nuevas fuerzas a la zona de guerra, y parece que los muertos y heridos si aún no cuentan,  muy pronto empezarán a contar.

En fin de cuentas, en Estados Unidos hay muchos que "Remember Viet Nam"

Se han publicado 1 comentarios



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  • Olimpio Rodriguez Santos dijo:

    La humanidad ha sufrido la pérdida de valores desde que comenzó la agresión del gobierno de los Estados Unidos a Afganistán en el 2001, señala el articulo, pero la perdida de valores asociada a la agresividad de los Estados Unidos hay que verla, en esta región, desde que en 1990 Irak reavivó una vieja disputa territorial con Ku-wait, su aliado durante la guerra con Irán, y denunció que la excesi-va producción de petróleo de este país estaba perjudicando su eco-nomía. El 2 de agosto tropas iraquíes invadieron Kuwait y tomaron rápidamente todo el país.
    Al no cumplir Irak la resolución de la ONU, una coalición dirigida por Estados Unidos inició bombardeos aéreos masivos de objetivos mi-litares e infraestructuras en Irak y Kuwait. El resultado fue la guerra del Golfo Pérsico. Murieron decenas de miles de iraquíes.
    En abril, Irak aceptó las condiciones de alto el fuego de la ONU, y las tropas de la coalición abandonaron el sur del país, que ocupa-ban para presionar a la firma del acuerdo de paz, tomando posicio-nes para controlar la frontera entre Irak y Kuwait.
    En junio de 1993, Estados Unidos lanzó un ataque con misiles de crucero sobre Irak. En octubre de 1995, un referéndum prorrogó du-rante siete años el mandato de Husayn, el único candidato. En la primavera de 1996, la ONU levantó el embargo que pesaba sobre el petróleo iraquí.
    En febrero de 1998 se preparó un ataque militar estadounidense contra Irak ante la negativa del gobierno de este país a aceptar la labor de supervisión y control de los inspectores de la ONU; la lle-gada a Bagdad del secretario general de la ONU, Kofi Annan, permitió resolver la crisis, al menos de forma temporal, mediante la firma de un acuerdo. El 2 de noviembre de 1998, la escalada del en-frentamiento prosiguió imparable y Estados Unidos anunció que atacaría sin previo aviso, lo que sucedió en diciembre de ese año, cuando Bagdad y otras ciudades iraquíes fueron bombardeadas por tropas estadounidenses y sus aliadas británicas, lo que obligó a Husayn a declarar el estado de alerta.
    En octubre de 2002 un nuevo referéndum ratificó a Husayn para permanecer durante siete años más al frente del Estado. Para cele-brar tal hecho, Husayn decretó una amnistía absoluta. En noviem-bre de 2002, tras meses de fuertes presiones, Bagdad aceptó cumplir el contenido de una nueva resolución de la ONU, la 1.441, que ordenaba el inmediato retorno a suelo iraquí de los observadores de la Unmovic. A comienzos de 2003, el gobierno de Bush denunció que el régimen de Husayn estaba violando dicha resolución, en tan-to que no colaboraba de forma satisfactoria con el equipo de inspectores, y que continuaba ocultando armas químicas y biológicas. Con el apoyo de Reino Unido y otros países, Estados Unidos fue con-centrando fuerzas militares en el golfo Pérsico, preparando la que podía ser una nueva guerra contra Irak. Muchos otros estados (en-tre ellos, Francia, Alemania, Rusia y China) se opusieron a esta úl-tima posibilidad, considerando que debía darse más tiempo a las inspecciones y prolongar mientras fuera posible la vía diplomática. Ante la imposibilidad de alcanzar el consenso en el seno del Consejo de Seguridad de la ONU respecto a una acción militar, una coalición internacional dirigida por Estados Unidos invadió Irak en marzo de 2003, con los objetivos de derrocar a Husayn y destruir los arse-nales de armamento prohibido que existieran en su territorio. A me-diados del mes siguiente, Bagdad y las principales ciudades del país habían sido tomadas por las fuerzas aliadas, poniendo fin al régimen de Husayn, cuyo paradero pasó a ser desconocido.
    Sin lugar a dudas la invasión de Estados Unidos a Afganistán y a Irak apoyada por sus eternos aliados constituye el horror mayor que esta llevando al mundo una gran pérdida de valores que jamás haya conocido la historia humana.

    Dr. Olimpio Rodríguez Santos
    Especialista II Grado en Alergología
    Camagüey Cuba
    olimpiors@finlay.cmw.sld.cu

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