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	<title>Comentarios en: Falsa recuperación: EEUU y América Latina continúan con sus economías en rojo</title>
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	<description>Cubadebate, Contra el Terrorismo Mediático</description>
	<pubDate>Mon, 21 May 2012 12:29:02 +0000</pubDate>
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		<title>Por: Pedro Crisanto Mongéss</title>
		<link>http://www.cubadebate.cu/especiales/2009/08/26/falsa-recuperacion-eeuu-y-america-latina-continuan-con-sus-economias-en-rojo/comment-page-1/#comment-4184</link>
		<dc:creator>Pedro Crisanto Mongéss</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 04 Sep 2009 20:55:06 +0000</pubDate>
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		<description>El presidente Barack Obama acaba de lanzar su plan de rescate económico y Timothy Geithner, su secretario del Tesoro, ha presentado los detalles. Este no había terminado de hablar y ya se podía oír el desencanto de Wall Street. La crítica principal: faltan detalles. Pero más importante es lo que se le escapó a Wall Street… Finalmente, la Casa Blanca ha centrado la atención de los EE.UU. en lo que considero la causa primera de la crisis económica en curso: trillones de dólares en documentos financieros envilecidos, llamados papeles tóxicos, en los balances de las instituciones hoy espantan a acreedores e inversionistas potenciales impedidos de comprender el contenido de todos esos papeles, cuántos hay, quiénes los tienen y cuán riesgosos son. Obama parece estar empezando a vislumbrar cuál es el verdadero enemigo: el envilecimiento de los documentos financieros legales creados para representar y transferir valor, y evaluar riesgo.
Miren en derredor: todas sus propiedades de valor —los títulos de su casa y de su automóvil, su hipoteca, su cuenta bancaria, sus contratos, patentes, las deudas de otros, incluidos los instrumentos financieros apoyados en la propiedad sobre activos (derivados)— están documentadas sobre papel. Usted puede poseer, transferir, evaluar y certificar el valor de tales activos solo mediante documentos legalmente autentificados por un sistema global de reglas, procedimientos y estándares. Para que la relación entre esos documentos y cada uno de los activos independientes que ellos representan nunca sea envilecida existe un formidable sistema de derechos de propiedad legal. Este sistema es global —insisto— y produce la confianza gracias a la cual el crédito y el capital fluyen y los mercados funcionan.
Es mediante el derecho y el papel legal en el cual este se materializa que nos interconectamos y conocemos la economía global. Es imposible hacer negocios importantes en el plano nacional —no se diga ya en un mercado globalizado— sin documentación legal confiable. Pero esta red mundial de confianza se está desplomando. En los últimos años los gobiernos han envilecido ese papel legal al permitir que ingrese al mercado un descontrolado tsunami de instrumentos financieros derivados de hipotecas (tóxicas unas, saludables otras) cuyo valor nominal es de unos US$600 trillones o más, el triple que todo el resto del papel legal en el mundo, sea este representado en efectivo, activos financieros tradicionales, o propiedad, tangible o intangible.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>El presidente Barack Obama acaba de lanzar su plan de rescate económico y Timothy Geithner, su secretario del Tesoro, ha presentado los detalles. Este no había terminado de hablar y ya se podía oír el desencanto de Wall Street. La crítica principal: faltan detalles. Pero más importante es lo que se le escapó a Wall Street… Finalmente, la Casa Blanca ha centrado la atención de los EE.UU. en lo que considero la causa primera de la crisis económica en curso: trillones de dólares en documentos financieros envilecidos, llamados papeles tóxicos, en los balances de las instituciones hoy espantan a acreedores e inversionistas potenciales impedidos de comprender el contenido de todos esos papeles, cuántos hay, quiénes los tienen y cuán riesgosos son. Obama parece estar empezando a vislumbrar cuál es el verdadero enemigo: el envilecimiento de los documentos financieros legales creados para representar y transferir valor, y evaluar riesgo.<br />
Miren en derredor: todas sus propiedades de valor —los títulos de su casa y de su automóvil, su hipoteca, su cuenta bancaria, sus contratos, patentes, las deudas de otros, incluidos los instrumentos financieros apoyados en la propiedad sobre activos (derivados)— están documentadas sobre papel. Usted puede poseer, transferir, evaluar y certificar el valor de tales activos solo mediante documentos legalmente autentificados por un sistema global de reglas, procedimientos y estándares. Para que la relación entre esos documentos y cada uno de los activos independientes que ellos representan nunca sea envilecida existe un formidable sistema de derechos de propiedad legal. Este sistema es global —insisto— y produce la confianza gracias a la cual el crédito y el capital fluyen y los mercados funcionan.<br />
Es mediante el derecho y el papel legal en el cual este se materializa que nos interconectamos y conocemos la economía global. Es imposible hacer negocios importantes en el plano nacional —no se diga ya en un mercado globalizado— sin documentación legal confiable. Pero esta red mundial de confianza se está desplomando. En los últimos años los gobiernos han envilecido ese papel legal al permitir que ingrese al mercado un descontrolado tsunami de instrumentos financieros derivados de hipotecas (tóxicas unas, saludables otras) cuyo valor nominal es de unos US$600 trillones o más, el triple que todo el resto del papel legal en el mundo, sea este representado en efectivo, activos financieros tradicionales, o propiedad, tangible o intangible.</p>
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		<title>Por: Pedro Crisanto Mongéss</title>
		<link>http://www.cubadebate.cu/especiales/2009/08/26/falsa-recuperacion-eeuu-y-america-latina-continuan-con-sus-economias-en-rojo/comment-page-1/#comment-4176</link>
		<dc:creator>Pedro Crisanto Mongéss</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 04 Sep 2009 20:28:23 +0000</pubDate>
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		<description>En sus dos libros ya clásicos El misterio del capital y El otro sendero, Hernando de Soto sostiene que la riqueza no tiene más ancla que la propiedad y que sin una red segura y clara de derechos de propiedad, la riqueza, lo mismo que el capital y el crédito, languidecen hasta desaparecer. En el fondo de la crisis mundial desatada en el mundo desarrollado por instrumentos poco claros de propiedad, mundialmente célebres con el nombre de “derivados”, De Soto ve un problema de opacidad y legalidad muy semejante a la crisis endémica de derechos de propiedad que aqueja a la economía informal de los países en desarrollo
La clave de la actual crisis económica son los billones de dólares mal documentados que hay en los balances de las instituciones financieras. Ni deudores ni inversionistas saben a ciencia cierta qué significan estos documentos contaminados (toxic paper), a cuánto ascienden, quién los tiene y en quién está en riesgo.
Cuando la recesión se desató en octubre pasado, el entonces secretario del Tesoro, Henry Paulson, creó el Programa de Ayuda a los Activos Problema (TARP por sus siglas en inglés: “Trouble Assets Relief Program”). Quería restablecer el flujo de capital y de inversión. Inexplicablemente, a la siguiente semana las autoridades volvieron a las políticas de siempre: medidas monetarias para inyectar dinero a los bancos, y recetas anticíclicas: invertir en obras públicas. En los meses siguientes quedó claro que estos instrumentos no servían para contener la que se perfila como la crisis económica más seria de los tiempos modernos.
El gobierno estadounidense parece apuntar ahora al verdadero enemigo: la baja calidad de los documentos legales del mundo financiero, documentos que deberían expresar con claridad su valor para poder transmitirse sin riesgo o con riesgos claros. </description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>En sus dos libros ya clásicos El misterio del capital y El otro sendero, Hernando de Soto sostiene que la riqueza no tiene más ancla que la propiedad y que sin una red segura y clara de derechos de propiedad, la riqueza, lo mismo que el capital y el crédito, languidecen hasta desaparecer. En el fondo de la crisis mundial desatada en el mundo desarrollado por instrumentos poco claros de propiedad, mundialmente célebres con el nombre de “derivados”, De Soto ve un problema de opacidad y legalidad muy semejante a la crisis endémica de derechos de propiedad que aqueja a la economía informal de los países en desarrollo<br />
La clave de la actual crisis económica son los billones de dólares mal documentados que hay en los balances de las instituciones financieras. Ni deudores ni inversionistas saben a ciencia cierta qué significan estos documentos contaminados (toxic paper), a cuánto ascienden, quién los tiene y en quién está en riesgo.<br />
Cuando la recesión se desató en octubre pasado, el entonces secretario del Tesoro, Henry Paulson, creó el Programa de Ayuda a los Activos Problema (TARP por sus siglas en inglés: “Trouble Assets Relief Program”). Quería restablecer el flujo de capital y de inversión. Inexplicablemente, a la siguiente semana las autoridades volvieron a las políticas de siempre: medidas monetarias para inyectar dinero a los bancos, y recetas anticíclicas: invertir en obras públicas. En los meses siguientes quedó claro que estos instrumentos no servían para contener la que se perfila como la crisis económica más seria de los tiempos modernos.<br />
El gobierno estadounidense parece apuntar ahora al verdadero enemigo: la baja calidad de los documentos legales del mundo financiero, documentos que deberían expresar con claridad su valor para poder transmitirse sin riesgo o con riesgos claros.</p>
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