The Guardian, Reino Unido. Publicado el Martes, 12 de junio de 2007
Traducido por Asunción Aday, del Equipo de Rebelión y Cubadebate
En el día de ayer, Michael Moore arremetió contra las autoridades estadounidenses por la investigación del capítulo cubano de su documental Sicko (Enfermo Mental), que trata sobre atención a la salud, y Moore presentó en la inauguración del Festival de Cine de Cannes celebrado en el mes pasado. El documental presenta las secuencias filmadas del viaje de Moore a Cuba con los trabajadores que brindaron socorro cuando el 11 de Septiembre. Durante una conferencia de prensa realizada Nueva York, el director de Fahrenheit 9/11 dijo que la investigación del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, la estaba indagando si Moore había violado el embargo comercial de 45 años de Estados Unidos contra Cuba, es "una forma de acoso".
"Vamos a combatir esta situación y vamos a ser muy agresivos hasta encontrar a quién esté detrás de esto," dijo Moore.
El viaje fue legal porque era un "trabajo periodístico", autorizado por la ley del embargo, argumentó el abogado de Moore. "Esto no se trata de Cuba, ni de si le gusta o no Castro," expresó David Boies. "Se trata de la libertad de prensa y de un intento de discriminación contra el periodismo de Michael Moore." En el centro de la tormenta está una sección de 15 minutos de Sicko, documental sobre los problemas del sistema de atención médica en los Estados Unidos, el cual muestra a Moore tratando de llegar al centro de detención ubicado en la Bahía de Guantánamo para demostrar que los detenidos por ser sospechosos de pertenecer a al-Qaeda estaban recibiendo mejor tratamiento médico que los tres trabajadores de rescate del 11 de Septiembre que estaban enfermos e iban con él a bordo en el avión. De modo que el director va a Cuba a procurar tratamiento para los trabajadores y filmar el sistema de salud pública cubano. Moore dijo que estaba "preocupado por lo que el gobierno de Bush pudiera hacer en las próximas semanas. "Había pensado que esperarían hasta bastante después de que la película se hubiese estrenado para buscarme," dijo, y añadió que había enviado una copia de la misma al Canadá para impedir posibles intentos por parte de las autoridades de los Estados Unidos de confiscar la película.
Cuando se le preguntó si se había programado la controversia de manera conveniente para que coincidiera con el estreno de la película en los Estados Unidos para el 29 de junio, Moore contestó: "(Los productores) Bob y Harvey (Weinstein) en realidad sí llamaron al Sr. Bush y le pidieron que comenzara a investigarme. "Supe que ellos estaban muy vinculados con los Clintons, pero esto puso de manifiesto la enorme influencia que estos hombres tienen. Todos los presentes en esta sala debieran temerles," expresó.
En un tono más serio, Moore dijo que ellos no procuraban la controversia. "Íbamos a estrenar la película con mucha tranquilidad", expresó. "No estamos hablando aquí sobre una película ni del estreno o promoción de una película. Estamos hablando de una persona que está siendo amenazada y yo eso lo tomo muy en serio."
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