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La verdad y la justicia se impondrán como siempre

Contiene las intervenciones realizadas en la Tribuna Abierta por el Quinto Aniversario del rescate de Elián de manos de la mafia de Miami, efectuada el 22 de abril de 2005 en la Tribuna Antiimperialista José Martí

Ese fue el día más feliz de mi vida
PALABRAS DE ELIÁN GONZÁLEZ

Querido Fidel:

Querido pueblo:

Hoy es un día muy importante para mí, todavía me acuerdo de aquel día hace cinco años, cuando me regresaron a mi padre. Primero pasé por un auto y me explicaron qué era lo que sucedía  y desde un aeropuerto me trasladaron hacia donde estaba mi papá.  Cuando lo vi me puse muy contento, pude abrazarlo y hablar con él, pude ver a mi hermanito y jugar. Ese fue el día más feliz de mi vida.

Hace casi cinco años regresé con mi papá a mi patria y eso fue posible gracias a mi familia, al pueblo cubano y a nuestro "Comandante en Jefe" Fidel. También quiero agradecer el apoyo que brindó a nuestra causa el pueblo norteamericano, que contribuyó grandemente con mi regreso.  Por eso, quiero darles las gracias a todos los que hicieron realidad mis sueños de ser un niño libre, de poder estudiar en mi escuela y ser un buen pionero.  Agradezco la ayuda que me han entregado mis maestros y mis compañeritos de aula.  Porque como todos los niños de Cuba aprendo rápidamente y en mi aula comparto con mis amiguitos un televisor, un video, una computadora, estudio la historia de mi patria, puedo correr, saltar, jugar en el parque, o leer La Edad de Oro, o cualquier libro de la biblioteca.

Algo parecido a lo que me ocurrió a mí, le sucede hoy a Ivette, una niña de seis años, que no ha podido estar junto a su padre, solo porque él fue a evitar muertes, lo encarcelaron junto a cuatro compañeros suyos.  Ellos cinco son héroes de nuestra historia.

Y yo, en nombre de todo el pueblo cubano, quisiera pedirle al pueblo norteamericano que al igual que hizo para que yo pudiera regresar con mi familia, luche para que regresen nuestros Cinco Héroes e Ivette pueda disfrutar del cariño de su padre.

Por eso, todo el pueblo cubano continúa luchando con las ideas, una lucha que comenzó para que yo regresara a Cuba y defiende con ellas no solo a Ivette y a mí, sino a todos los niños cubanos, porque nuestra Revolución socialista es así, tan grande como el cielo, que llena de felicidad el corazón de cada niño.

Por eso, digamos juntos, como el Comandante,

"¡Patria o Muerte!"

No nos cansaremos de denunciar los crímenes de Posada Carriles
INTERVENCIÓN DE JUAN MIGUEL GONZÁLEZ

Quería expresarles que, mientras sentado observaba las imágenes y veía a los compañeros que me antecedían, se me aguaban los ojos y lloraba, y comprendo que lo hacía de emoción y de felicidad.  Sin embargo, en el mundo hay muchas personas que hoy en día lloran y es de tristeza y de roña.

Querido Comandante:

Compatriotas:

Un día como hoy hace cinco años volví a recobrar la felicidad, fue el momento en que le arrebatamos a la mafia de Miami nuestro pequeño hijo.  Quiero agradecer a todo nuestro pueblo por su unidad y apoyo para poder alcanzar esta victoria, así también al pueblo norteamericano por su ayuda y solidaridad, y a las autoridades norteamericanas en aquel momento.

De manera especial quiero agradecer la confianza y el apoyo en todo momento de nuestro padre Fidel, sé que no era solo la confianza en mí de lo que se trataba, siempre supe que era la confianza de Fidel en su pueblo, del que yo formo parte.

En estos años he disfrutado de la feliz niñez de mi hijo Elián, lo he visto crecer junto a sus dos hermanos, no solo físicamente sino como ser humano, he revisado sus tareas escolares, he compartido de sus alegrías, se me ha apretado el corazón como a cualquier padre ante cualquier catarro, pero sobre todas las cosas he tenido la alegría de verlo como cualquier otro niño cubano disfrutando de todo el conocimiento que ha puesto nuestra Revolución en sus manos, a partir de los Programas de la Batalla de Ideas y hoy no podría ocultar la admiración que he sentido al verlo como se ha expresado ante nosotros.

Esta es la prueba de que una vez más la mafia perdió como también perderá en esta nueva y decisiva fase de lucha que ha comenzado contra los terroristas que han salido de ella, no nos cansaremos de denunciar los crímenes de Posada Carriles y sus demás secuaces, no vamos a permitir que continúen sembrando muerte y terror en nuestro país.  Nos sobra autoridad moral y sentido de justicia.

No podrán silenciarnos como no han podido silenciar la verdad de nuestros cinco compatriotas, muestra de la dignidad de nuestro pueblo, víctimas de su modo de aplicar los derechos humanos.

Comandante:

La verdad y la justicia se impondrán como siempre, estaremos junto a usted para lo que ordene.

¡Socialismo o Muerte!

¡Patria o Muerte!

¡Venceremos!

Por la justicia mayor nuestros padres hicieron la Revolución
INTERVENCIÓN DE  RANDY ALONSO FALCÓN

Querido Comandante en Jefe:

Querido Elián, Juan Miguel y su digna familia

Queridos familiares de nuestros Héroes Prisioneros del Imperio

Jóvenes y estudiantes que protagonizaron una de las más hermosas y humanas batallas de la Patria:

Queridos compatriotas:

Fue aquella una madrugada estremecedora. Quizá comparable en júbilo a la primera del enero en que el tirano se fue en precipitada ante el empuje de los barbudos.

Cuba se llenó de una euforia contenida, por las circunstancias, esas tempranas horas del 22 de abril del año 2000 cuando los medios de comunicación del mundo informaban que el niño Elián González había sido rescatado por fuerzas especiales del Servicio de Inmigración y Naturalización de los Estados Unidos, de la casa de Miami donde la mafia terrorista anticubana lo tenía secuestrado.

Tras varios meses de espera, un tortuoso camino judicial y 138 jornadas de combate incesante de nuestro pueblo, lo que desde el principio fue el principal reclamo, comenzó a hacerse realidad: Elián regresaba a los brazos de su padre, aún cuando la justicia no era completa.

La operación de aquella madrugada fue perfecta, como la calificó entonces el Jefe de la Revolución. Las autoridades norteamericanas actuaron con sentido y firmeza. La mafia, derrotada, todavía hoy carga contra ellas. Elián lloró  aquel día unos minutos para dejar de llorar toda la vida; afrontó el impacto del momento para liberarse del cautiverio  y la tortura psíquica que sufría y retornar al cariño de su padre y de su entonces pequeño hermanito.

Fue aquel un día de tregua con el  gobierno de los Estados Unidos. Quizá el único durante estas cuatro décadas de continuas agresiones contra Cuba. Nuestro pueblo reconocía el actuar y la ética de quienes tomaron la decisión correcta, a pesar de las enormes presiones de la mafia de Miami, de la extrema derecha norteamericana y las declaraciones absurdas y vergonzantes de los candidatos presidenciales en pugna por los votos de la Florida.

Fue un triunfo de la resistencia, los métodos originales de lucha y el vigor de las ideas de nuestro pueblo. Una victoria también del noble pueblo norteamericano, que apoyó en su inmensa mayoría la causa de Juan Miguel; y una victoria de la opinión pública internacional, la cual comprendió lo mezquino y brutal de la actitud de aquella mafia cobarde y ruin que pretendió vengar en un niño su impotencia ante una Revolución vigorosa y  dispuesta a todo por la vida de cada uno de sus hijos.

Héroe de aquella victoria fue Juan Miguel, joven noble y callado, que se sobrepuso al dolor y la angustia, para crecer enormemente en el combate por su hijo. Él es hoy símbolo de los valores de nuestros jóvenes y de nuestro pueblo.

Héroe también fue Gianni, cuya sonrisa de meses llenó las pantallas norteamericanas y le dijo a aquel pueblo cuánto amor había en una familia cubana que luchaba por su felicidad, con el respaldo de todo su pueblo.

Héroe fue Elián. Capaz de vencer la tragedia y el acoso. Hoy convertido en excelente estudiante, ejemplo para sus compañeros, líder de su colectivo pioneril.

¡Cuánta emoción al escucharlo esta noche y poder confirmar que el compromiso de la Revolución es realidad! Nada le ha faltado a Elián para su educación y su normal desarrollo: el talento y la dedicación de sus maestras, el amor de su padre y su esposa, el cariño de sus abuelos, el aprecio infinito de su pueblo, el respeto de nuestros medios de comunicación.

Elián ha crecido como lo ha hecho la Revolución misma. En el combate por su suerte, comenzamos una extraordinaria contienda por todos nuestros niños, nuestros jóvenes y el pueblo todo.

El niño que esta noche hemos escuchado es el resultado de una educación que forma por igual a todos nuestros infantes, sin privilegios ni discriminaciones, y enfrascada desde hace cinco años en una inmensa y estratégica revolución de conceptos, métodos y medios de enseñanza, sin paralelo en el resto del mundo. ¡Un fabuloso camino se labra para las generaciones futuras!

La victoria que hoy celebramos, paso decisivo en la felicidad que nos alumbró a todos el 28 de junio del 2000 cuando Elián descendió del avión en La Habana en brazos de su padre, no es aún una victoria completa.

Muchos niños como Elián nos siguen llamando al combate. No podremos dejar de luchar mientras otros niños sean víctimas de la pérfida y asesina Ley de Ajuste Cubano. No tenemos derecho a cansarnos mientras en una sala oncológica un niño cubano sufre por la falta de un medicamento producido en los Estados Unidos. No podemos detenernos mientras nuestros hijos puedan ser cualquier día víctimas del terrorismo que se ejerce contra nuestra nación; mientras los hijos de Wilfredo, Cremata, Permuy y muchos otros sigan reclamando justicia contra los asesinos de sus padres aquel fatal 6 de octubre de 1976; mientras los hijos de Adriana Corcho y Efrén Monteagudo continúen llorando, sin la justicia ejercida, a sus padres asesinados hace hoy exactamente 29 años, el 22 de abril de 1976 en que una bomba dejada por manos criminales estalló frente a la embajada cubana en Portugal, pocos minutos antes de que los niños de nuestros funcionarios diplomáticos en Lisboa regresaran de sus escuelas.

No habrá descanso mientras Ivette González no pueda ver a su padre René, injustamente encarcelado en Estados Unidos por combatir al terrorismo; mientras Laura, Lisbeth, Ailí, Tonito e Irmita no puedan abrazar felices a sus heroicos padres, que arriesgaron sus vidas para salvar las nuestras y las de nuestros hijos.

No podremos cejar tampoco mientras un niño guatemalteco, haitiano o africano reclame el gesto desprendido y altruista de nuestros médicos, mientras niños iraquíes nos miren retadores desde las imágenes televisivas reclamando nuestra denuncia del horror y la tragedia, mientras un pequeño ucraniano vea a Cuba como la única puerta que se abrirá generosa para combatir el dolor y los recuerdos.

El mundo tiene ansias de justicia, como señaló recientemente Fidel. Esa es la batalla suprema de nuestros tiempos.

Por la justicia mayor nuestros padres hicieron la Revolución y por ella trabaja, lucha y crea nuestro pueblo.

Contra quienes pretenden arrebatarnos la justicia conquistada, contra los que han tratado de hacernos desistir a base del terror y las bombas, contra quienes nos han dejado cicatrices imborrables en nuestra memoria, es nuestro combate de hoy.

La presencia en Miami del terrorista Luis Posada Carriles ante el desconcertante silencio de una administración norteamericana que ha hecho de la cruzada antiterrorista su arma favorita de dominación y control mundial, nos indigna profundamente y nos convoca a nuevas jornadas de batalla sin descanso.

Él y otros como él, que también se pasean impunes por las calles de la Florida, son frutos podridos de la irracionalidad, el sinsentido y la ceguera imperial de sucesivos gobiernos norteamericanos, multiplicados ahora por una administración llena de fanáticos y con ansias de dejar sentado su incontestable poderío.

La presencia impune en suelo estadounidense del criminal autor de la voladura en pleno vuelo de un avión de Cubana con 73 personas a bordo y de muchos otros actos terroristas, es una afrenta a los familiares de las víctimas de los horrendos sucesos del 11 de septiembre del 2001; una bofetada a los que perdieron sus hijos hace diez años en el bombazo contra un edificio federal de Oklahoma.

Este gravísimo hecho pone en mayor duda la moral y el prestigio de la nación norteamericana. Por eso llamamos al noble pueblo de ese país a sumarse al reclamo internacional contra estos criminales.

¡Nunca olvidaremos el generoso y solidario gesto de ese pueblo en aquellos días del combate por Elián! Ahora tenemos nuevas motivaciones históricas y lazos de dolor para unirnos por la vida frente a quienes pregonan el odio y la muerte.

Es el digno reclamo de un pueblo que ha sufrido el terrorismo como ningún otro y que, por sobre la agresión, construye una obra humana y justa, digna de admirar por el resto del mundo.

Compatriotas:

¡Miremos adelante con la confianza en las enormes posibilidades que el futuro abre para nuestro pueblo trabajador y valiente!

¡Sigamos luchando porque Elián, Ivette, sus compañeros de aulas, nuestros hijos y los suyos, crezcan en la Patria libre y próspera que soñamos y construyan el mundo mejor y fraterno que es necesario e imprescindible!

¡Vivan los niños y la justicia!

¡Viva la Revolución y nuestro heroico pueblo!

¡Viva Fidel!

Como ayer y como siempre,

¡Patria o Muerte! ¡Venceremos!