El Che que nosotros vimos
Varias fotos inéditas del Che fueron regaladas recientemente a Aleida March, al Buró Nacional de la UJC y al periódico Juventud Rebelde. El amigo inglés Michael Faulkner nos trajo esta buena nueva 45 años después de que Nicola Seyd, una coterránea suya, se las tomara al jefe guerrillero en El Caney de las Mercedes, en la Sierra Maestra
Luis Hernández Serrano
"Vine a conocer la Cuba de hoy y le traje a la compañera Aleida March unas fotos inéditas del Che que tomó mi coterránea Nicola Seyd. Las instantáneas las captó cuando la Revolución daba sus primeros pasos, a principios de 1960, en El Caney de las Mercedes, en la Sierra Maestra, donde se construía la Ciudad Escolar que después recibió el nombre de Camilo Cienfuegos".
Esas fotos las entregó Michael Faulkner "con gusto", al Buró Nacional de la UJC y al periódico Juventud Rebelde.
Explicó que la camarada inglesa le dio permiso para regalar las copias a Cuba, y que él, por elemental principio de ética y justicia, dice ahora el nombre de ella, para que no piensen que intenta atribuirse el mérito.
"Nicola vive aún, luego de jubilarse en un sector que no recuerdo, trabaja en un correo en Londres. Se quedó contenta de que en algo ayudaba a la Cuba revolucionaria de Martí y Fidel Castro".
Michael nos comentó que Seyd tomó cuatro fotos del Che, cuyos originales guarda como una reliquia amada. De Cuba tiene más de cien gráficas tomadas cuando vinieron ambos, a fines de 1959, en una nutrida delegación que permaneció en nuestra patria hasta principios de 1960.
"Recuerdo que el día en que Nicola retrató al médico argentino y Comandante guerrillero del Ejército Rebelde, este había venido timoneando un helicóptero, pues estaba aprendiendo, y al final se hizo piloto en sus vuelos en los cielos cubanos, un oficio riesgoso, como los que a él le gustaban.
"Cuando le habló a todos los reunidos allí, a pie de obra en la ciudad escolar, el Che tenía puesto un sombrero, aunque la foto que lo muestra así no es de las mejores.
"Tras el encuentro, regresamos al sitio de la construcción. El grupo nuestro era de varias nacionalidades, no solo ingleses. Entramos al lugar, donde había una mesa y el Comandante nos habló durante casi una hora sobre Cuba, la Revolución, y en particular acerca de los problemas económicos. Después la gente lo bombardeó a preguntas que contestó en tono pausado y sobrio.
"No utilizó frases vacías ni grandilocuentes, no engoló la voz ni estrenó ningún gesto televisivo, sino que habló con sencillez, pero lleno de lógica y moral. Educaba sin poses de tribuno, con el magisterio irrebatible de su personalidad de rebelde con causa.
"Había una delegación china, y estos le regalaron dos búcaros rojos preciosos. En una de las fotos de Seyd se ve al Che con esos búcaros en sus manos, y en otra escuchando el discurso que pronunció uno de los visitantes asiáticos a nombre de sus compañeros. Al poco rato se fue en un jeep verde olivo de cuatro puertas, con varios rebeldes barbudos".
II
"En Inglaterra se conoce mucho la figura del Che y creo que no hay sitio en el planeta donde no sea así, pero yo pienso que se ignora demasiado su esencia y está pendiente todavía en numerosas regiones del orbe aplicar sus principios en la lucha contra la pobreza, la opresión, la discriminación, las enfermedades y la angustia de vivir con hambre, sin casa, sin maestros y sin escuelas".
Este amigo de Cuba considera que el mundo está lleno de imágenes del Comandante Ernesto Guevara en pinturas, carteles, revistas, periódicos, libros, pulóveres, fotos y hasta en películas, gorras y pañuelos, pero se mantienen las tristezas y las desgracias sociales contra las cuales luchó, fundamentalmente en Asia, África y América Latina.
Michael Faulkner tiene 68 años. Nació en 1937 y reside en Londres. Tiene dos hijas, Lara y Rebeca; y ha visitado recientemente nuestro país para compararlo con aquel de fines de 1959 y principios de 1960 que conoció, cuando todavía había niños comidos por parásitos en los campos cubanos, rememora.
Su hija Lara, por ejemplo, ha hecho una tesis de grado sobre el Che que él le entregó también a Aleida March.
Sus remembranzas y sus asombros de entonces nos ayudaron a recordar a aquella primera delegación de periodistas norteamericanos que visitó Cuba y que retrataba solo a los niños descalzos, los bohíos deprimentes y las miserias de las zonas rurales desamparadas, hasta que uno de los escoltas del Comandante Piti Fajardo, indignado, intentó quitarle la cámara a uno de los fotorreporteros.
"Teniente, déjelo que tire sus fotos, que él no sabe que está retratando la herencia del capitalismo cubano", le gritó el Comandante Piti, médico guerrillero de la Sierra Maestra, cuyo nombre distingue y honra uno de los hospitales de Ciudad de La Habana.
III
El lugar donde la joven británica Nicola Seyd le tomó las gráficas hasta hoy inéditas al Che, es un sitio histórico. Fue allí donde, el domingo 22 de noviembre -no el 23 como por error se ha publicado muchas veces- Guevara convocó al primer trabajo voluntario del que fue digno y consecuente abanderado.
El 26 de julio de 1960 el Comandante en Jefe Fidel Castro inauguró la primera parte del complejo estudiantil con capacidad para varios miles de niños, la pionera de las obras educacionales de la Revolución cubana. Habría que preguntar si aquellos reporteros norteamericanos se preocuparon después por retratar y divulgar esa fragua de hombres futuros.
El colega Osviel Castro Medel precisó recientemente que la primera foto del Che hablándole a los 2 000 "tirapiedras" y otros obreros de Manzanillo en aquella primera movilización de trabajo voluntario la captó "el veterano periodista Ramón Sánchez Parra", a quien es justo mencionar.
Cuando nos entrevistamos con Michael, en compañía de Rolando Yero y de Kenia Serrano, ambos miembros del Buró Nacional de la UJC, el ciudadano británico nos mostró la primera traducción al inglés de la I Declaración de La Habana, y también la primera versión inglesa de La Historia me Absolverá: History will absolve me.
"Por cierto, en la capital cubana de principios de la Revolución circuló un afiche donde yo, pala en mano, trabajaba como voluntario, como el Che pedía, en El Caney de las Mercedes, fruto de una foto de un periodista de Prensa Latina.
"A más de 45 años de la iniciativa fotográfica de mi amiga Nicola Seyd, puedo decir que nunca olvidaremos a aquel Che diáfano e inefable que compartió con modestia con nosotros, como si fuera uno más".