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Carta de intelectuales costarricences a Canciller Tovar sobre Cuba

CARTA AL SEÑOR CANCILLER, LICENCIADO ROBERTO TOVAR FAJA

Muy respetado Señor Canciller:

La prensa internacional da cuenta de la posibilidad de que el Gobierno de Costa Rica presente, en la reunión de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra, la acusación por la violación de los derechos humanos en Cuba.

Nosotros no vamos a defender a Cuba.  En varios decenios ese pequeño pero altivo país del Caribe, cuna del Apóstol José Martí, ha dado sobradas muestras de saber defenderse de los ataques, incluidos los ataques terroristas, que ha sufrido a lo largo de los últimos 40 años. Por eso, como costarricenses, con los pies y la conciencia anclados en nuestra nación, queremos expresarle varias preocupaciones, porque de Derechos Humanos se trata.

Forma Usted parte de un gobierno que desde su inicio, se ha dedicado a ensombrecer el lugar decoroso que Costa Rica debe cumplir en el concierto de las naciones. Es por eso que deseamos referirnos a asuntos que atañen a su trabajo como Ministro de Relaciones Exteriores de Costa Rica. Aunque no pueda Usted actuar a espaldas del gobierno, aunque su labor sea parte inseparable de la labor del gobierno, es Roberto Tovar Faja el que encara la responsabilidad de decir y actuar, en el terreno internacional, en nombre de nuestro pequeño país.

Por su parte, el Expresidente Don Miguel Ángel Rodríguez tiene posibilidades de ser investido al cargo de Secretario General de la OEA. Aparte de apoyar su labor para conseguir los votos de distintos gobiernos latinoamericanos y caribeños, no le hemos escuchado decir a Usted ni a él, qué piensan de esa tarea que asumiría el Expresidente y sobre los dramas de esos pueblos donde se desplegará su nombramiento.

Costa Rica tiene relaciones diplomáticas con todos los países del hemisferio, con la excepción de Cuba y nada justifica esa excepción. En  Nuestra América como la llamaba Martí, campean, a vista y paciencia de la humanidad, 214 millones de pobres, casi el 43% de la población del 2001. De estos, cerca de 93 millones viven en la indigencia y más de 50 millones son analfabetos, a pesar de la proclama del artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre. Que no decir, Señor Ministro, de la destrucción sistemática de la familia latinoamericana, de las mujeres solas que actúan como jefas de hogar, de las llamadas familias incompletas por la inexistencia de "activos fundamentales para la vida", de la creciente renuncia de millones de hombres y mujeres a construir hogares estables, con el aumento de la desocupación y la informalidad. Por qué no hablar también, respetado Canciller, de las madres precoces, la violencia doméstica, la incapacidad de las familias para proporcionarle a los niños una infancia normal o hablar, peor aun, de los niños de la calle.

 ¿No cree Usted, Sr. Ministro, que hay en todos estos dramas más que razones suficientes para ocupar la prédica de eso que el Delegado de Costa Rica en Ginebra señala cuando dice que nuestro país "jamás renunciará a condenar las violaciones de los derechos humanos"?

Podemos, si Usted lo prefiere, quedarnos aquí cerca, en nuestro vecindario. Aunque Usted es un hombre bien informado, le recordamos que el documento sobre el "Estado de la Región" de 1999, indicaba que más del 60% de los 35 millones de centroamericanos vivían en la pobreza y el 40% de ellos, simple y llanamente, en la miseria. Esos desheredados son, Sr. Ministro, el 75% de los guatemaltecos, el 73% de los hondureños, el 68% de los nicaragüenses, el 53% de los salvadoreños y cerca del 25% de los costarricenses. Más de 10 millones de centroamericanos no tienen acceso a servicios de salud; 2 de cada 5 carecen de agua potable y un tercio de todos ellos son analfabetos. Solo en Nicaragua, pueblo hermano y vecino, su propio Ministerio de Salud estimaba que, en 1999, el 59% de las familias cubrían menos del 70% de las necesidades de hierro; que el 28% de los niños menores de 5 años padecían de anemias, que el 66% presentaba deficiencias de salud y el 80% de toda la población consumía solo 1700 caloría diarias, de las 2125 consideradas como absolutamente indispensables ¿Derechos Humanos o simples datos estadísticos?

Si el Gobierno de Costa Rica se atreve a autoproclamarse un defensor de los derechos humanos, aquí tiene, junto al flamante candidato a la Secretaría de la OEA, golpeándoles la puerta, miles de razones para alzar la voz y sin atacar o culpar a otros gobiernos, para indicar que la más imperiosa de las tareas de quienes defienden los derechos humanos, es proclamar como inadmisible e inaceptable, la terrible realidad que nos rodea.

No deseamos abrumar con cifras a un ciudadano que conoce como Usted la realidad regional. Pero América Latina es el continente más desigual de la tierra, donde el 5% más rico recibe el 25% del ingreso y el 30% más pobre, solo el 7,6%. El Señor Enrique Iglesias del BID, lo ha dicho: "pobreza e inequidad son las dos grandes asignaturas pendientes" de América Latina. Hablamos de derechos humanos, Señor Canciller, de los fundamentales y decisivos, porque de ellos se deriva el derecho a la vida.

Pero hay más. El Gobierno de Costa Rica, para vergüenza de la nación, fue uno de los países que firmó su apoyo a la guerra que, contra el sentimiento mayoritario de la humanidad y en violación de todos los principios de la legalidad internacional, emprendiera el gobierno de GW Bush contra el pueblo de Irak. La firmó, entre otros, junto a los gobiernos de Ruanda, Etiopía y Uganda, tres de los países más  paupérrimos del globo.

Las recientes guerras en el Medio Oriente, incluidas las represiones indiscriminadas contra el pueblo árabe de Palestina, constituyen la negación aplastante de los derechos humanos. Es imposible dejar de referirse a los prisioneros de Guantánamo, esos musulmanes víctimas de atroces torturas, sin la lejana esperanza de un juicio justo.

Quizás Irak esté muy lejos Señor Canciller, tan lejos que su Presidente se atrevió a decir para justificar la indignidad de su firma que, entre la muerte de niños norteamericanos o costarricenses y la muerte de niños iraquíes, elegía la de los niños de Irak. Usted no ignora que con los diez años de bloqueo económico que antecedieron la guerra, cuyas principales víctimas fueron precisamente esos niños de vidas prescindibles según su Presidente y luego con la guerra, ese pueblo y no el tirano que lo gobernaba, ha sufrido una espantosa masacre.

Periodistas norteamericanos han reseñado, como testigos presenciales, en documentos irrebatibles, las muertes anotadas de miles de civiles inocentes en los hospitales de Bagdad, Basra, Hilla, Najaf, Nasiriya y otros más ¿Y qué opina un médico, su Presidente, sometido al "Juramento Hipocrático", de estas demoledoras acciones contra la vida? Otros documentos muestran la destrucción de escuelas, hospitales, mercados, mesquitas y obras civiles, que han multiplicado los padecimientos de ese pueblo.

Pero además, sobre el pueblo de Irak pesa una dictadura atroz, donde la ley del invasor, sus allanamientos, ejecuciones sumarias, operativos militares, bombardeos indiscriminados, aprisionamientos arbitrarios, ley marcial y toque de queda, harían palidecer a las peores dictaduras sufridas por Latinoamérica. Y su gobierno no solo no dice una palabra, sino que apoya y rubrica esos crímenes ¿Derechos Humanos? Sí Señor Canciller, Derechos Humanos.

Pero tal vez Usted piense, que hay otras acciones que ejemplifican mejor las violaciones a los derechos humanos y por las que  Costa Rica expresa esa determinación de no renunciar a la denuncia de sus violaciones como expresa su delegado en Ginebra ¿Estará su gobierno hablando no de los derechos económicos y sociales o del derecho a la vida a que hemos hecho referencia, sino de los derechos civiles y polìticos? Veamos. Probablemente ningún continente muestra un mayor número de irregularidades en esos procesos que el nuestro. Usted no desconoce el fraude electoral con el que fue electo el último Presidente del los Estados Unidos y los vergonzosos vicios y fraudes con que la voluntad popular ha sido reiteradamente violada a lo largo y ancho de Nuestra América.

Usted Sr. Ministro, no puede ignorar que en la recién pasada campaña electoral, a los partidos tradicionales enfrentados y principalmente a la candidatura del actual Presidente Pacheco, llegaron dineros de la más oscura procedencia y cuyos orígenes no fueron, hasta la fecha, debidamente esclarecidos. La única explicación que dieron sus copartidarios, refería a la supuesta corrección de los gastos, que supuestamente se realizaron en propaganda electoral.

No puede entonces su gobierno presumir de claridad y transparencia y mucho menos de corrección en una elección presidencial, cuando media lo que puede ser considerado un auténtico fraude electoral, por violación de la buena fe de los votantes ¿Derechos Humanos? Si. También en este caso hablamos de esos derechos electorales que se reactivan cada cuatro años, aunque el resto del tiempo la voluntad de los electores no cuente para nada.

Señor Ministro, por todo lo expresado, solo nos resta decirle que consideramos que el Gobierno de Costa Rica carece por completo de autoridad moral para condenar a nadie por violación de derechos humanos, mientras sea, como lo es, copartícipe del crimen contra el pueblo de Irak; mientras cohoneste la ruptura del orden jurídico internacional como lo ha hecho; mientras guarde silencio frente a los dramas sociales del continente y mientras no le aclare a nuestro pueblo, por qué el recibo de millones para influir un proceso electoral, no  es una violación fundamental contra los derechos civiles y políticos de nuestro pueblo.

Respetuosamente

Dr. Álvaro Montero Mejía              .         
Escritor, Economista,
Premio Nacional de Cultura "Joaquín García Monge",                                              
Director del Programa  "Diagnóstico" del Canal 13                                                                         
 
Dr. Arnoldo Mora Rodriguez
Ex Ministro de Cultura, Juventud y Deportes,
Miembro de Numero de la Academia Costarricense de la Lengua,
Filósofo, Escritor
Catedrático de la Universidad de Costa Rica y la Universidad Nacional,
Premio Nacional de Ensayo.

Dr Fredy Pacheco Leon
Doctor en Ciencias Biológicas
Catedrático de la Universidad Nacional,
Investigador, escritor,
Ex miembro Consejo del Consejo Universitario e la Universidad Nacional

Dr. Walter Antillón Montealegre          
 Abogado y Jurista, Escritor
Ex Decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de Costa Rica
Ex Decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Salle
                     
Dr. Fabio Villalobos Campos
Médico, investigador,
Director del Servicio de Medicina Interna del Hospital "San Rafael"