Si su familia está entre los 789,000 hogares de la Florida que dedican la mitad de sus ingresos a pagar la renta, sabe de primera mano que la situación de la vivienda asequible en Estados Unidos se considera una crisis. (Fuente: El Nuevo Herald)
Guillermo Tell
Un panel multidisciplinar celebrado recientemente en Miami-Dade reconoció que en la actualidad, 11.4 millones de estadounidenses gastan más de la mitad de su salario en renta y servicios públicos y para el 2025 serán 15 millones los que estarán en esa situación.
Según puntualizó un estudio presentado, los residentes de la llamada Pequeña Habana, con ingresos medios anuales de 22 mil dólares anuales pagan por un apartamento de una habitación una renta promedio de mil 450 dólares mensuales, tres veces más de los que sería una cantidad asequible para los residentes.
Más del 51 por ciento de los hogares dedica más del 30 por ciento de sus ingresos en bruto para pagar el techo, situación que se agrava entre las personas de ingreso bajos y medianos, que no pueden pagar los alquileres y que resienten los niños y las personas de la tercera edad, obligadas a mudarse continuamente de escuelas y zona de residencia.
Obviamente así se esfuma para una considerable mayoría de inmigrantes, siempre en desventaja, el sueño de poseer una vivienda propia, debidos al capital o el altísimo salario de que tendrían que disponer.
Pero según el alcalde de Miami, Francis Suárez, “somos víctimas de nuestro propio éxito”, por atraer inversionistas a esa urbe. Ya vemos quienes son las únicas víctimas.