La agencia federal que supervisa la inmigración legal a Estados Unidos y otorga visas y ciudadanías, ya no describe al país como una “nación de inmigrantes” en su declaración de misión. El cambio fue ordenado esta semana por Lee Francis Cissna, director del Servicio de Inmigración y Ciudadanía de EEUU (USCIS). (Fuente: El Nuevo Herald.)
Guillermo Tell
La inmigración es una diana en manos de Trump. Foto: La Prensa.
Este cambio desató pronto una marea de críticas provenientes de organizaciones y grupos que defienden a los inmigrantes, hoy en la mira agresiva del presidente Donald Trump, a pesar de que ha formado familias con parejas de distintas nacionalidades de origen.
Y lo mismo sucede ahora con el funcionario Cissna, hijo de una peruana, a quien le toca cumplir con celo digno de mejor causa una política que al decir popular cubano se expresa en que “no hay peor cuña que la del propio palo”.
La actual administración de la Casa Blanca, aunque esta vez no da la cara, y falta no le hace, indudablemente alienta el intento de cambiar la historia de los Estados Unidos, borrar quienes y como formaron la nación. Y para dejarlo claro el USCIS declara que en lo adelante se ocupa de adjudicar de manera “eficiente e imparcial” las solicitudes de beneficios de inmigración, mientras “protege a los
estadounidenses”.
Así en tales términos, quedarán satisfechos quienes, como supremacistas blancos, y apostatas de los comprobados aportes de los inmigrantes, abogan por disminuir drásticamente su flujo en el paradójicamente llamado país de las oportunidades.