Resentido guerrerista

Uribe, el conspicuo expresidente, hoy blanco de graves acusaciones dentro de su país, y quien siempre apostó por un imposible desenlace militar, promoviendo la continuidad y el recrudecimiento de la guerra, ha vuelto a dirigir sus dardos contra el acuerdo suscrito en septiembre pasado en La Habana entre las partes del conflicto, dolido ante la verdad incontestable de la legitimación de la organización guerrillera FARC-EP como “un actor político” en la vida nacional.