En la dura senda de cumplimiento del objetivo de déficit, el Gobierno español impuso el viernes sacrificios a un colectivo que hasta el momento no se había visto afectado directamente por los recortes; el de los pensionistas. (Fuente: Reuter)
Guillermo Tell
Su presidente Mariano Rajoy antes había dicho muchas veces que nunca se traspasaría lo que él mismo llamó la "línea" roja, reconociendo que se trata del sector más desprotegido de la sociedad. Pero he aquí que los casi nueve millones de pensionistas tampoco recibirán la compensación tan prometida para que puedan aliviar los efectos de la subida del índice de los precios de consumo (IPC) de un 2,9 por ciento.
Buena cantidad de esos jubilados, por cierto, tras una vida entera trabajando, han tenido que echarse a las espaldas la manutención de hijos con sus descendencias, de vuelta al hogar paterno, a causa de los despidos laborales, la tasa de desempleo y los desahucios provocados por las hipotecas de la insaciable banca.
En cambio decenas de millones de dólares del erario público se dedicarán a rescatar a las principales casas bancarias, connotados responsables de la debacle financiera que atraviesa el país. Típica fórmula paliativa del capitalismo, que deja intocables las grandes fortunas mientras carga sobre trabajadores y capas medias el peso de pactados despidos y contratos laborales fáciles en manos de la patronal e insoportables impuestos para quienes en verdad sufren la crisis.
¡Oh mundo capitalista cruel!